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Markus Spiske/Unsplash
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¿Cómo vamos a poner en funcionamiento la acción climática global?

¿Por qué es importante para los Global Citizens?
Ningún país está tomando las medidas suficientes para reducir las emisiones de carbono, frenar el cambio climático; además, el COVID-19 ha alterado los esfuerzos de la acción climática en todo el mundo. El plan de recuperación de Global Citizen, Recovery Plan for the World, exhorta a la protección de los recursos de la Tierra para fomentar el bienestar de la gente y el planeta. Puedes unirte a nosotros y tomar medidas en este asunto aquí.

En 2020, las emisiones de gases de invernadero cayeron 7%, un porcentaje que, si se mantiene, llevaría al mundo hacia la prevención del incremento de 1.5 grados centígrados en las temperaturas globales.

Sin embargo, el descenso del año pasado sucedió debido a la pandemia que si bien ocurre una vez cada cien años causó un agujero en la actividad económica mundial. Nada estructural cambió y se espera que las emisiones reboten en 2021 ya que las vacunas contra el COVID-19 les permitieron a los países suavizar los confinamientos económicos.

Y las emisiones podrían muy bien incrementar por encima de los niveles previos a la pandemia.

La humanidad se encuentra en una encrucijada. Los países podrían utilizar los planes de recuperación para el COVID-19 como un punto de partida para la acción climática drástica o permitir la catástrofe climática. El año en curso presenta varias oportunidades para forjar un nuevo rumbo que regenere al planeta y ponga a las personas por encima de las ganancias.

Pero los países deben sacar provecho del impulso que se ha generado.

“Necesitamos la solidaridad global, de la misma manera que la necesitamos para una recuperación exitosa del COVID-19”, afirmó en una declaración sobre la necesidad de reiniciar la acción climática global, el Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres, a principios de este año. “En una crisis global nos protegemos mejor a nosotros mismos cuando protegemos a todos. Tenemos las herramientas. Desbloqueémoslas con voluntad política”.

¿Cómo vamos a poner en funcionamiento la acción climática global?

Los países deben comprometerse a reducir sus emisiones aproximadamente 7.6% al año para  tener la posibilidad de evitar que las temperaturas asciendan más allá del límite de 1.5 grados centígrados. Dicho descenso importante requerirá que los países inviertan considerablemente en energía renovable, eliminen de manera gradual y transformen los sectores económicos que dañan al medio ambiente. Así mismo, tendrán que desarrollar soluciones basadas en la naturaleza para restaurar el planeta. 

Los planes de recuperación para el COVID-19 les permiten a los países empezar a reestructurar sus economías para hacer esta transición. 


Las 3 cosas más importantes que debes saber sobre reiniciar la necesidad para la acción climática    


  • El mundo es aproximadamente 1.18 grados centígrados más caliente que las épocas que preceden a la industrialización. Las temperaturas del océano se ha incrementado 0.33 grados centígrados desde 1969.



  • El cambio climático demanda justicia climática. Los 20 países más ricos son responsables de 80% de las emisiones de carbono anuales, mientras que los países más pobres enfrentan los efectos climáticos más graves. Esta disparidad está aún más exacerbada por la manera en la cual los fondos para mitigar y adaptar el cambio climático han sido asignados y gastados. 

Cómo el cambio climático afecta a las personas en todo el mundo

Climate-Change-Refugees-Ethiopia.jpgEtiopía ha experimentado sequías históricas que han causado una escasez de agua e inseguridad alimenticia para millones de personas.
Image: Mulugenta Ayene/UNICEF

El cambio climático y el calentamiento global con frecuencia son confundido entre sí. Pero no son sinónimos. El calentamiento global causa el cambio climático. Cuando se queman combustibles fósiles, estos liberan emisiones de gases de invernadero que atrapan el calor en la atmósfera, incrementando la temperatura de la Tierra. 

Cuando la atmósfera absorbe demasiados gases de invernadero, las temperaturas elevadas empiezan a modificar los ecosistemas terrestres y marinos y a alterar los patrones climáticos del clima. 

Antes de la Revolución Industrial, los niveles atmosféricos de dióxido de carbono eran aproximadamente 280 partes por millón (ppm) de moléculas. Durante décadas, los científicos del clima instaron a los países a permanecer por debajo de 350 ppm de dióxido de carbono. En 2019, los niveles de dióxido de carbono rondaban en 409 ppm

Y eso solo es el dióxido carbono. El metano, que calienta la atmósfera aproximadamente 80 veces más rápido que el dióxido de carbono, se ha duplicado desde 1850 a 1,875 ppm.

El efecto de esta saturación se ha notado menos de lo que los científicos predijeron.

La década pasada fue la más caliente en la historia registrada. Hasta ahora, 2020 inicia como el segundo año más caliente. Para los trabajadores que laboran al aire libre, las temperaturas elevadas hacen que la vida cotidiana sea más difícil, además de liberar olas de calor letales que fríen las ciudades por semanas sin parar. En las comunidades ricas en países como Estados Unidos, las olas de calor por lo regular significan pasar tiempo en la piscina, poner el aire acondicionado al tope y cubos de hielo en una bebida. En comunidades pobres en países como Pakistán, con frecuencia significa apagones de luz, falta de agua en los grifos y colchones empapados de sudor. En 2015, más de 1,000 pakistaníes murieron en una ola de calor en Karachi

Ninguna región se ha calentado más rápido que el Ártico y la Antártida. Las temperaturas habitualmente ascienden más de 30 grados centígrados sobre lo normal tanto en el Polo Norte como en el Sur — el hielo se vuelve agua y el agua absorbe más calor, lo que causa todavía más deshielo. Este círculo de retroalimentación positivo se ha acelerado. De hecho, los científicos recientemente determinaron que la pérdida de hielo global ha alcanzado las predicciones del “peor escenario posible”.

Hay otro círculo de retroalimentación que está sucediendo. Ya que el océano absorbe la mayoría del exceso de calor atmosférico, éste se está calentando, ejerciendo presión en las capas de hielo que terminan derritiéndose. Para poner el calentamiento del océano en perspectiva, los científicos calcularon que éste absorbe el calor equivalente a cinco bombas atómicas de Hiroshima cada segundo.

Los impactos del deshielo y el calentamiento del océano son visibles en todas partes   

Se ha vertido muchísima agua y calor al océano que los niveles del mar han aumentado  aproximadamente 24 centímetros. Piensa en un lavamanos llenándose, derramándose en la encimera. Ahora las ciudades costeras desde Miami a Mumbai se enfrentan con más situaciones de inundación severas. No es una sorpresa que las personas más afectadas sean aquellas que no pueden darse el lujo de desplazarse: las personas que viven en la pobreza. Por un lado, en Indonesia, el hundimiento de suelos y las inundaciones agudizadas se han agravado de tal modo que el gobierno decidió reubicar su capital al extremo norte, pero no está claro si la gente que vive en los barrios marginales también será reubicada. Por el otro, para muchos países isleños, los niveles del mar en aumento significan ser eliminados del mapa por completo.

Las tormentas se han vuelto más frecuentes e intensas debido al calentamiento y al ascenso del mar. Tanto el huracán María en 2017 como el ciclón Idai en 2019 parecían tener una fuerza adicional cuando pegaron en las costas y terminaron causando un sinnúmero de muertes y daños permanentes en infraestructura. Entre 2000 y 2019, 480,000 personas murieron a causa de incidentes de clima extremo potenciados por el cambio climático, mientras que millones de personas son desplazadas de sus hogares por el cambio climático cada año. 

El cambio climático impacta cada faceta de la vida, pero en particular afecta la agricultura y la disponibilidad del agua. Los pequeños agricultores que representan 90% de las 570 millones de granjas en el mundo han sido afectados gravemente por las sequías, la precipitación extrema y las plagas que aquejan los cultivos por periodos más largos de tiempo. 

Los recursos de agua que han existido por milenios están comenzándose a agotar. Para 2050, hasta 5.7 mil millones de personas podrían enfrentar problemas para conseguir agua. Planificadores urbanísticos en Ciudad del Cabo y La Paz ya están buscando maneras de remplazar el agua desaparecida. Y esto es sin siquiera considerar las repercusiones a nivel continental. Los glaciales del Himalaya suministran agua fresca a cientos de millones de personas y están derritiéndose dos veces más rápido de lo que estaban en 2000

Si no fuera por la pandemia, quizás el año 2020 fuera recordado por sus desastres medio ambientales, después de todo, comenzó con incendios en Australia tan intensos que quemaron 45 veces más tierra en New South Wales que una estación típica de incendios.

¿Qué se ha hecho para combatir el cambio climático?

Climate-Change-Road-To-Recovery-001.jpgUna mujer sostiene una pancarta en la cual se lee en portugués: "¡Justicia para el clima ya!" durante una protesta frente al palacio presidencial de Planalto en Brasilia, Brasil, el 25 de septiembre del 2020.
Image: Eraldo Peres/AP

El Acuerdo de París, nuevamente importante, después del regreso de Estados Unidos, es el esquema a través del cual los países se comprometen a la acción climática. Cada cinco años, los países prometen, de manera voluntaria, reducir las emisiones de gases de invernadero. El Climate Action Tracker reporta que la última ronda de promesas puso a los países “al alcance” de evitar que las temperaturas asciendan a más de 1.5 grados centígrados, pero evidenció que con los niveles de emisiones actuales es más probable un incremento de 2.1 a 3 grados centígrados.

Un incremento de 3 grados centígrados borraría la mayoría de ciudades costeras. Durante décadas los líderes mundiales han sabido de este riesgo, sin embargo, no han podido reunir la voluntad política para eliminar gradualmente los combustibles fósiles. Esto se debe en parte al poder político de la industria de combustibles fósiles, que recibe más de $5 billones de dólares en subsidios anuales. Algunos de estos subsidios son para reducir el costo de la energía para las personas que viven en la pobreza, de esta forma los países tendrían que ampliar las redes de seguridad social si fueran a deshacerse de ellas. Pero los expertos argumentan que los subsidios a los combustibles fósiles pueden usarse en su lugar para invertir en formas de energía renovable, eficiencia energética y en la conservación marina y terrestre. 

Los cantidades actuales para el financiamiento climático necesitan un incremento sustancial. El Banco Mundial predice que se requieren $90 billones de dólares en financiamiento climático para la próxima década, pero los países solo gastaron $530 mil millones de dólares en la acción climática en 2017. Si bien la estimación del Banco Mundial podría parecer mucho, Naciones Unidas estimó que $1.8 billones de dólares en medidas de adaptación climáticas evitarían $7.1 billones de dólares en costos climáticos. 

Un sentimiento de urgencia parece estarse generando después de años de manifestaciones y cambio climático innegable. En 2020, la capacidad de la energía renovable creció a una cifra récord, un incremento que puede continuar si los países aumentan los subsidios y financian más proyectos, según la Agencia Internacional de la Energía.

Los esfuerzos por proteger y sanar el planeta también están cobrando impulso. Más de 50 países se comprometieron con el objetivo de Naciones Unidas de proteger 30% de las áreas  terrestres y marinas para 2030, un esfuerzo que reduciría los gases de invernadero de la atmósfera. Las soluciones basadas en la naturaleza — bosques protegidos, tierras pantanosas recobradas, manejo de suelos mejorado — pueden realizar 37% del trabajo que se requiere para evitar que las temperaturas asciendan más de 2 grados centígrados.

Mantener las temperaturas dentro de un rango manejable es en el fondo una carrera contra el tiempo porque el dióxido de carbono permanece en la atmósfera durante décadas, consolidando el cambio climático una vez absorbido.

Conociendo esta realidad desalentadora, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas afirmó que permanecer por debajo de 1.5 grados centígrados requiere métodos aún no inventados para succionar emisiones de gases de invernadero fuera del aire.

Cómo puede actuar el mundo

Climate-Change-Road-To-Recovery-002.jpgJóvenes asisten a una manifestación llamada 'Los viernes por el futuro' en la Puerta de Brandenburgo en Berlín, Alemania, el 25 de septiembre del 2020
Image: Michael Sohn/AP

El camino hacia 2030 puede ser mapeado por los planes verdes de recuperación para el COVID-19 que los políticos actualmente están creando en todo el mundo. Por eso es que Global Citizen ha lanzado el Recovery Plan for the World, que combatirá los factores que contribuyen al cambio climático para que los miles de millones de personas en el mundo que dependen del medio ambiente para su sustento, sus trabajos y su bienestar puedan vivir vidas planas y prósperas.

La acción climática en cualquiera de sus formas debe estar fundamentada por la justicia climática: la idea de que las comunidades más vulnerables deben priorizarse. Global Citizen exhorta a los países con los niveles de emisiones más altos a establecer la pauta para la reducción de emisiones y a su vez designar fondos y recursos para los esfuerzos climáticos en países de bajos ingresos. 

Fundamentalmente, los países tienen que cortar sus emisiones 7.6% anual para mantenerse dentro del límite de 1.5 grados centígrados — un ritmo más acelerado que el declive de emisiones causado por la pandemia. Si bien ningún país está siguiendo esta trayectoria, más de 110 se han comprometido a alcanzar la neutralidad de carbono para 2050 en una muestra de solidaridad en aumento. 

El Fondo Verde del Clima tiene como objetivo reunir $100 mil millones de dólares al año para ayudar a los países de bajos ingresos a mitigar y adaptar el cambio climático. En los años que nos esperan, los costos de adaptación podrían aumentar a $350 mil millones de dólares al año. Los países más responsable por el cambio climático, como Estados Unidos y algunos en Europa, deben pagar la mayor parte de estos costos

Alcanzar los objetivos de biodiversidad de Naciones Unidas para 2030 requerirá que los países reserven y protejan grandes franjas de espacios marinos y terrestres actualmente en uso o identificados para el desarrollo. Dichos objetivos de conservación ambiciosos entran en conflicto con el índice actual de extracción de recursos. Como resultado, los países tendrán que imaginar de nuevo las prioridades económicas para apoyar sectores que tengan un impacto mínimo en el medio ambiente

De manera más amplia, las economías deben ser descarbonizadas, lo que significa que no pueden añadir más dióxido de carbono a la atmósfera del que está siendo contrarrestado. Para lograr este objetivo, se requiere la participación del sector privado, en especial de las empresas Fortune Global 500, que representan más de $33.3 billones de dólares en riqueza.

Actualmente, menos de una cuarta parte de las empresas más grandes del mundo se han comprometido a convertirse en empresas neutras en carbono o han desarrollado metas de reducción de emisiones. En los años que nos esperan, estas compañías pueden ayudar a los países a alcanzar sus metas de emisiones a través de inversiones en energía renovable y a su vez transformar sus cadenas de suministros y modelos de producción para reducir su impacto ambiental. 

La pandemia del COVID-19 ha demostrado que el sector público y privado pueden actuar con decisión para confrontar una amenaza existencial.

Ahora, esa misma urgencia debe aplicarse en la crisis climática.


Traducción de Adam Critchley