¿Por qué es importante para los Global Citizens?
Sin derechos equitativos y sistemas justos, las personas que viven en la pobreza carecen de la protección y los recursos para vivir en paz y de una manera segura. El plan de recuperación para el mundo de Global Citizen y la campaña para Recover Better Together demandan planteamientos con un enfoque en la justicia global para mitigar el COVID-19 con el propósito de ayudar a erradicar la pobreza extrema. Puedes unirte a nosotros y tomar medidas relacionadas con el tema aquí


Es imposible erradicar la pobreza extrema en un mundo donde la gente no goza de los mismos derechos o tratos por parte del sistema legal debido a su identidad y procedencia socioeconómica.

El COVID-19 ha revelado las desigualdades e injusticias que las personas enfrentan globalmente, y la respuesta colectiva a la pandemia deber ser justa e incluyente para crear un cambio sistémico. Esto significa que la equidad de género, la justicia racial, los derechos para la comunidad LGBTQ, los derechos para las discapacidades y la justicia económica deben ocupar el lugar protagónico.

En 2015, la comunidad internacional se comprometió a lograr los Objetivos Globales de Naciones Unidas y erradicar la pobreza extrema para 2030 sin dejan a nadie fuera. Sin acciones urgentes, se volverá un reto mayor recuperarse de la pandemia y garantizar que todos vivan sin barreras en la salud, la equidad, la educación y la estabilidad económica. 

Actúa: Los líderes del mundo prometieron lograr los 17 Objetivos Globales para la gente y el planeta. ¡Entérate más!

Incluso antes del COVID-19, el mundo no estaba en condiciones de garantizarle a la gente de todas las razas, géneros, orientación sexual y capacidades que era posible para ellos alcanzar su potencial máximo. Las comunidades marginadas son las más vulnerables en tiempos de crisis y ningún grupo salió ileso. La pandemia ha causado tremendos estragos para las mujeres; las personas negras e indígenas y las comunidades de color; las personas LGBTQ+; la gente con discapacidades y la que vive en la pobreza.  

Aún es demasiado pronto para medir el impacto total que el COVID-19 tendrá en la sociedad, pero existe una oportunidad para converger y proveer equidad y justicia para todos a pesar de la pandemia.

A continuación expresamos por qué deben actuar los líderes del mundo, las empresas, los filántropos, los activistas y los Global Citizens comunes.

3 cosas que debes saber sobre la equidad y la justicia  


  • Antes de la pandemia del COVID-19, 5 mil millones de personas en el mundo no tenían acceso a la justicia; y aproximadamente 1.5 mil millones de personas tenían un problema de justicia sin resolver. La respuesta global ante el COVID-19 debe centrarse en la gente y debe ser equitativa para ofrecer resultados más equitativos y justos para todos, además de evitar un retroceso en el progreso.

  • En particular, la gente que vive en la extrema pobreza está a merced del crimen y el abuso. Sin acceso a la protección legal, las personas son más vulnerables a perder la posesión de su propiedad y tierra, a la explotación (que con frecuencia puede resultar en violencia) y experimentar inconvenientes a largo plazo.

  • Los grupos marginados y las comunidades vulnerables — incluyendo las mujeres, la comunidad LGBTQ+, las personas de color y la gente con discapacidades — son afectadas de manera desproporcionada por cuestiones de equidad y justicia, principalmente debido a la pobreza, la discriminación, el prejuicio público y la falta de educación y el alfabetismo. Estas barreras evitan que participen plenamente en sus sociedades y los ponen en riesgo de una marginalización mayor. 

Transgender-Rights-Equality-For-All-Road-To-Recovery-001.jpgEsnny Argueta, una migrante transgénero de Honduras en un albergue en Guatemala, el 21 de enero del 2020. Argueta dice que la violencia contra personas LGBTQ+ en su país y la dificultad de encontrar trabajo son sus motivos por intentar llegar a EEUU
Image: Moises Castillo/AP

¿De qué manera la equidad y la justicia impacta a la gente en el mundo?

No podemos crear un sociedad más sustentable sin garantizar que el acceso a la justicia no esté determinado por la identidad o la situación financiera. 

Los grupos marginados necesitan mayor protección y apoyo; sin embargo, a menudo enfrentan persecución a niveles superiores y encuentran obstáculos adicionales dentro del sistema de justicia.

Es más probable que las mujeres vivan en la pobreza y enfrenten más barreras en la justicia. Muchos países no implementan leyes contra la violencia y el abuso basados en el género, y las mujeres no siempre se sienten cómodas de denunciar incidentes debido al estigma y la manera en la cual estos crímenes son atendidos por lo regular. Los efectos agravantes de la pandemia del COVID-19 están poniendo a más mujeres en situaciones donde éstas no cuentan con los recursos para buscar la protección o defensa que necesitan. 

Las mujeres están siendo desplazadas fuera de la fuerza laboral en cifras récord por tener que tomar más responsabilidades de cuidado. A su vez, el virus ha afectado de manera desproporcionada las industrias en las cuales las mujeres son la mayoría. Las mujeres también están sufriendo un incremento en la violencia doméstica en lo que se conoce como la “pandemia en la sombra”. Más mujeres están ancladas en casa con sus agresores durante los confinamientos y los índices de violencia doméstica están aumentando a nivel global. En México, por ejemplo, donde el feminicidio va en aumento, las llamadas denunciando la violencia doméstica incrementaron más de 30% en 2020. Es más, se espera que prácticas dañinas como el casamiento infantil y la mutilación genital femenina se agraven. Por la pandemia otras 500,000 niñas más están en riesgo de contraer matrimonio durante su infancia ya que las familias recurren a la práctica como una manera de aliviar las cargas financieras. 

 Así mismo las personas LGBTQ+ son vulnerables a la criminalización incrementada y al abuso por el orden público y están perdiendo el apoyo de las organizaciones e iniciativas que les ayudan a sobrevivir. La pandemia ha amenazado los medios de vida y el acceso a los servicios sociales y de salud de las personas LGBTQ+ a niveles más altos, poniendo en peligro aún más su bienestar y seguridad. Algunos países han usado al COVID-19 como una excusa para ejercer mayor discriminación contra las personas LGBTQ+. El gobierno húngaro aprobó medidas legislativas para ponerle fin al reconocimiento legal de las personas transgénero en el país, en mayo. Los oficiales de policía en diversos países están atacando más a las personas LGBTQ+ so pretexto de implementar la distancia social y las órdenes de permanecer en casa. Mientras tanto, en Corea del Sur, las personas LGBTQ+ han sido acusadas de propagar el COVID-19.

Para las personas que viven con discapacidades, la discriminación existe desde hace mucho tiempo en el lugar de trabajo, los sistemas de salud y la vida cotidiana. Sin embargo, actualmente, la atención no equitativa y el maltrato se han agudizado. De las mil millones de personas en el mundo con una discapacidad, 80% vive en países en desarrollo y es probable que sufran índices altos de violencia, abandono y abuso. Según Naciones Unidas, algunos países están ejerciendo la discriminación contra las personas con discapacidades al hacer decisiones sobre cómo tratar el COVID-19.

La discriminación y el tratamiento no equitativo por cumplimiento de la ley basándose en la religión y la raza están dándose a índice desproporcionados en diversos países a nivel global. Las personas de color, quienes enfrentan más dificultades para tener acceso a la atención médica y que es más probable que vivan en la pobreza, han sido más afectadas por el COVID-19 a nivel global. Además de que su recuperación económica es más lenta. Esto revela aún más la injusticia de los sistemas. 

Las viviendas hacinadas, los riesgos ambientales, los trabajos en los sectores que están más expuestos al COVID-19 y el favoritismo en los sistemas de salud están poniendo aún más en riesgo a las personas de color durante la pandemia. En Estados Unidos, los estadounidenses negros están muriendo a un ritmo dos veces mayor que otros grupos raciales o étnicos en el país, debido a las condiciones sociales y al racismo estructural que ha conducido a la falta de acceso a la atención médica; y a otras condiciones preexistentes dentro de la comunidad. El COVID-19 también está mostrando las desigualdades en salud entre los grupos raciales en São Paulo, Brasil, donde es 62% más probable que la gente de color muera del virus. La gente en Pakistán y Bangladesh están muriendo a un índice dos veces superior que la gente blanca de Reino Unido.   

Tras meses de pandemia en 2020, el mundo una vez más enfrentó la desigualdad racial. La gente se movilizó para pedir rendición de cuentas a sus instituciones, gobiernos y comunidades por los ataques brutales e injustos contra las personas de color, en especial contra la comunidad negra. Se produjo un apoyo global a favor de las manifestaciones de Black Lives Matter en Estados Unidos, que exigía poner fin al racismo sistémico como consecuencia de la muerte filmada de George Floyd a manos de un policía blanco. El movimiento #EndSARS para detener la brutalidad policial en Nigeria también ganó fuerza en todo el mundo. 

Ahora que las personas han ejercido presión, el mundo espera que los gobiernos y los líderes tomen medidas en el asunto.

George-Floyd-Protests-Activism-Social-Justice-002.jpgManifestantes alzan una pancarta en la cual se lee 'las vidas de las personas de color sí importan' en Estados Unidos en 2020
Image: Noah Berger/AP

¿Cómo podemos actuar para construir un mundo donde la equidad y la justicia sean protagónicos?

Un plan de recuperación para el COVID-19 que de prioridad a la equidad y la justicia no solo es clave para terminar con la pandemia sino también para erradicar la pobreza extrema. 

El Global Goal 16 por la paz, la justicia y las instituciones sólidas tiene como objetivo lograr la equidad y la justicia para todos, reduciendo toda forma de violencia y muertes relacionadas; acabando con el abuso, la explotación y el tráfico contra los niños; fomentando el estado de derecho; combatiendo el crimen organizado; reduciendo la corrupción; creando instituciones transparentes; garantizando toma de decisiones incluyentes y reforzando la participación de las instituciones de gobierno globales de los países desarrollados.

Todos tenemos un papel que jugar, incluyendo los gobiernos, las empresas, los filántropos, los activistas y los Global Citizens comunes.

El plan de recuperación para el mundo de Global Citizen tiene el objetivo de movilizar $250 millones de dólares para apoyar organizaciones que luchan por la justicia global, y que fomentan los derechos humanos a través de sus iniciativas. 

La Equity Response Network, integrada por organizaciones asociadas que trabajan para ayudar a lograr la meta de $250 millones de dólares, está de manera activa presionando para lograr la equidad de género, la equidad racial, la reforma de la justicia criminal, la inclusión de personas con discapacidades y los derechos de la comunidad LGBTQ+.

La Business Leaders for Justice Coalition es una colaboración con las Pathfinders for Peaceful, Just, and Inclusive Societies; la National Legal Aid and Defender Association; y la Responsible Business Initiative for Justice para lograr que el sector privado se comprometa con la justicia. 

Los Global Citizens pueden tomar medidas aquí y exhortar a los líderes para que logren que la equidad y la justicia sean una realidad para todos.


Traducción de Adam Critchley 


Global Citizen Explains

Exige igualdad

¿Cómo podemos construir un mundo que sea equitativo y justo para todos?

Por Leah Rodriguez