Cuando todo a su alrededor parecía incierto, la educación le dio una sensación de normalidad y estabilidad a Camila, una joven refugiada que encontró un nuevo hogar en la ciudad colombiana de Cali después de huir de Venezuela junto a su familia.
"Recuerdo que el viaje fue largo. Nos subimos a un bote, y así fue como llegamos desde Venezuela", le contó Camila a Global Citizen en agosto. "Los primeros días [después de] llegar, fue difícil conocer a otros niños".
Las emergencias humanitarias en todo el mundo están dejando a millones de niñas y niños como Camila fuera de la escuela todos los días. Y cuando quedarse no es una opción y la familia decide huir, los niños refugiados se arriesgan a separarse de la seguridad de su familia en cada etapa del camino.
En lo peor de la crisis, Camila y sus 2 herman@s viajaron con su papá y abuela desde Anzoátegui, buscando trabajo y escuela en Colombia.
Cerca de 2.5 millones de ciudadanos venezolanos —incluidos más de 320,000 niños y niñas en edad escolar— viven hoy en la vecina Colombia, el segundo país que más personas refugiadas acoge en el mundo, después de Siria.
"Decidí venir a Colombia por un futuro mejor, y un futuro mejor para mis hijos", le dijo a Global Citizen en agosto el padre de Camila, quien prefirió no ser nombrado. "Las cosas no eran fáciles en Venezuela; no solo te preocupaban los temas económicos, también te preocupaba la situación escolar de tus hijos".
Una década de turbulencia política bajo los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro ha llevado a Venezuela a una "guerra económica", marcada por la escasez de productos cotidianos y servicios médicos, inflación en aumento, delincuencia e inestabilidad política.
Más de 3,000 personas todavía salen de Venezuela cada día, sumándose a los 7.1 millones de personas que han huido del país desde que comenzó la crisis humanitaria.
En el peor momento de la crisis, Camila y sus dos hermanos viajaron con su papá y su abuela desde el estado nororiental de Anzoátegui, buscando trabajo y escuela en Colombia.
"En Venezuela, muchos maestros dejaron de trabajar y buscaron otra fuente de ingresos", dijo el padre de Camila. "Los pocos que se quedaron tenían que hacer magia para darles una mejor educación a los niños".
Ahora que está en Cali, los días de Camila están llenos de matemáticas, ciencias y amistades: pasa su tiempo en la escuela y en un programa extracurricular de aprendizaje brindado por Fundación de Chile para ayudarla a ponerse al día con las clases perdidas.
"Me estaban yendo mejor las calificaciones, y sentía que iba atrasada porque escribía despacio; por eso entré al programa [extracurricular de aprendizaje]", dijo Camila.
Estas acciones ayudaron a millones a acceder a la educación, como Camila, una estudiante que huyó de Venezuela a Colombia.
Fundación de Chile y la escuela de Camila reciben apoyo de organizaciones humanitarias como Save the Children, UNICEF y el socio de Global Citizen, Education Cannot Wait (ECW), un fondo global creado en 2016 por las Naciones Unidas para enfrentar la crisis educativa mundial.
Desde 2012, los Global Citizens han realizado 1.88 millones de acciones para ayudar a garantizar la educación para todos los niños. Gracias, en parte, a esos esfuerzos, se han comprometido más de $5 mil millones con organizaciones como ECW y la Global Partnership for Education (GPE) para ayudar a que niñas y niños como Camila puedan acceder a la escuela y a recursos educativos.
Los primeros reportes muestran que las primeras respuestas de emergencia de ECW ante el COVID-19 llegaron a cerca de 30 millones de niñas y niños en 34 países afectados por crisis, junto con UNICEF, ayudando a millones a mantenerse al día con la escuela. Hoy, la organización ha ayudado a más de 6.9 millones de niñas y niños que viven en contextos de crisis a acceder a la educación, incluidos 2.1 millones que viven como refugiados.
"Estamos profundamente agradecidos y orgullosos de los esfuerzos y la fortaleza de Global Citizen al priorizar la educación de las niñas", le dijo a Global Citizen la directora de ECW, Yasmine Sherif. "Las niñas suelen ser las que más se quedan atrás, y si no pueden ir a la escuela, para cuando cumplan 16 ya las habrán casado y tendrán tres o cuatro hijos, así que hay que empoderarlas".
Sherif ha subido a los escenarios de muchos Global Citizen Festivals y ha trabajado en primera línea por la educación en algunas de las zonas más afectadas por crisis en el mundo, incluyendo Afganistán, la República Democrática del Congo y Sudán.
Organizaciones como Education Cannot Wait y Save the Children ayudan a millones a estudiar en crisis, gracias a las acciones de Global Citizens.
En 2022, ECW publicó un informe que reveló que el número de niñas y niños en edad escolar afectados por crisis que necesitan apoyo educativo creció de un estimado de 75 millones en 2016 a 222 millones hoy. En febrero, la organización organizará una conferencia de reposición de fondos para movilizar financiamiento urgente para 2023 a 2026, con el fin de apoyar la educación en 40 países afectados por crisis, donde vive el 80% de los niños que están fuera de la escuela en el mundo.
"Es importante brindar educación de calidad a nuestros niños migrantes de Venezuela", le dijo a Global Citizen Solangellie Arango, la maestra de Camila. "La educación construye un país, transforma realidades, a la sociedad, [y] transforma eso que dejaron atrás en Venezuela; y cuando esto pasa, contribuimos a la paz".
El financiamiento permitirá que programas como el de la escuela de Camila en Cali continúen su trabajo, además de impulsar nuevas escuelas temporales, programas educativos y becas para niños en campamentos y asentamientos de personas refugiadas en todo el mundo.
"Me gusta ir a la escuela porque puedo hacer más amigos, aprender más y ver cosas que nunca había visto", dijo Camila. "Quiero ser doctora para ayudar a la gente". Y para el papá de Camila, ver a sus hijos salir adelante es su "motor de cada día".
En lo peor de la crisis, Camila y sus 2 herman@s viajaron con su papá y abuela desde Anzoátegui, buscando trabajo y escuela en Colombia.
El acceso a la educación es un derecho para cada niño. Pero los sueños de 222 millones de niñas y niños están en pausa por factores prevenibles como la crisis climática, la guerra y los conflictos. Tus acciones están ayudando a cambiar eso — empieza a tomar acción hoy descargando la app de Global Citizen o entra a nuestro sitio web para tomar acción.