Canadá perdió su estatus de eliminación del sarampión el 10 de noviembre de 2025, después de más de 12 meses de transmisión sostenida de esta enfermedad viral sumamente contagiosa y mortal. La decisión tomada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que es la oficina regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), llega en medio de un gran brote de sarampión que afecta a varias jurisdicciones en Canadá, acumulando más de 5,200 casos en lo que va del año y provocando dos fallecimientos.
“Dado la tendencia sostenida a la baja que hemos visto en las últimas semanas, probablemente el número de personas susceptibles está llegando a su punto más bajo,” comenta Nicolas Parkinson, vocero de la OPS.
El sarampión se puede prevenir con una vacuna muy eficaz y accesible, que ha logrado una reducción global del 88% en las muertes por sarampión entre 2000 y 2024. A pesar de esto, se estima que 95,000 personas mueren cada año a causa del sarampión, la mayoría niños menores de 5 años, y sigue siendo una de las principales causas de muerte prevenibles con vacunas en todo el mundo.
Las recomendaciones de salud pública suelen apuntar a una cobertura de vacunación del 95% como el umbral necesario para evitar la transmisión sostenida del sarampión.
La eliminación del sarampión se define como la ausencia de transmisión endémica del virus del sarampión (es decir, circulación local sostenida) en una región o área geográfica definida por más de 12 meses. Si el virus regresa y la transmisión local se mantiene durante más de un año, ese país deja de considerarse libre de sarampión.
El sarampión fue eliminado en Canadá en 1998, pero desde entonces han ocurrido casos periódicos y brotes por importación de viajeros provenientes de zonas donde el virus sigue activo. En los últimos años, el sarampión ha vuelto a aparecer en muchos países que ya lo habían eliminado, porque han disminuido los niveles de vacunación.
“El brote se debe principalmente a la muy baja cobertura de vacunación en algunas comunidades distribuidas a lo largo del país,” dijo Anna Maddison, vocera de Health Canada y la Agencia de Salud Pública de Canadá (PHAC) a Global Citizen.
Las comunidades menonitas tanto en Ontario como en Alberta —provincias que tienen la mayor cantidad de casos de sarampión en Canadá— han estado en el centro de los esfuerzos del gobierno para frenar los brotes, dada la rapidez con la que el virus se propaga dentro de estos grupos. Por motivos culturales, algunos menonitas tradicionales eligen no vacunarse. Según la PHAC, la mayoría de las personas que contraen sarampión no están vacunadas.
Brote de sarampión al alza
Según la OMS, en 2024, 59 países notificaron brotes grandes o perturbadores de sarampión, casi el triple de los registrados en 2021, lo que representa la mayor cantidad de brotes desde la pandemia de COVID-19.
En los últimos cinco años, los casos de sarampión crecieron un 86% en la Región del Mediterráneo Oriental de la OMS, un 47% en la Región Europea y un 42% en el Sudeste Asiático, en comparación con 2019.
Llama la atención que en África los casos bajaron un 40%, pero este avance podría estar en riesgo. Los países del Sur Global enfrentan un mayor riesgo de importación, y los programas globales de inmunización podrían verse bajo presión, ya que los gobiernos tendrán que redirigir recursos vitales a las medidas para controlar brotes.
A medida que los países del Sur Global observan el aumento de los brotes de sarampión en los países desarrollados, Parkinson destaca la importancia de mantener una cobertura de vacunación del 95% y de invertir en vigilancia epidemiológica y respuesta rápida para detectar y contener los brotes desde el principio.
Impacto del COVID-19 en la vacunación de rutina
“El brote en Canadá no es un caso aislado. En realidad, forma parte de un brote en tres países, y Canadá simplemente detectó y reportó casos un mes antes que los otros, pero no es una situación aislada,” explica Kathryn H. Jacobsen, epidemióloga de salud global y profesora de la Universidad de Richmond, Virginia.
Si la transmisión sigue en EE. UU. y México hasta el 1 de febrero de 2026, ambos perderán su estatus de eliminación, sumando más de 12 meses de brote sostenido. En una entrevista con Global Citizen, la OPS confirmó que ambos países están en “alto riesgo” de perder este estatus. Actualmente, hay más de 1,900 casos de sarampión en EE. UU. y más de 3,700 casos en México.
En parte, estos brotes actuales están relacionados con la pandemia de COVID-19, explica Jacobsen. Durante la pandemia, muchos sistemas de salud estuvieron bajo presión adicional y muchos niños no recibieron sus vacunas rutinarias a tiempo. Jacobsen comenta que aún hay niños que no están al corriente con sus vacunas, lo que “crea un ambiente donde el sarampión puede propagarse incluso entre madres y padres que quieren vacunar a sus hijos en tiempo y forma.”
Además, Jacobsen explica que la forma acelerada en que se desarrollaron y distribuyeron las vacunas contra el COVID-19 generó mucha desconfianza sobre la seguridad de las vacunas. Estas dudas se mantienen a pesar de los esfuerzos de la comunidad médica para informar sobre cómo la tecnología de ARN mensajero permitió desarrollar vacunas en tiempo récord.
La confianza en las vacunas disminuye
“El regreso de enfermedades prevenibles por vacunas en países ricos muestra una alarmante caída en la confianza hacia la vacunación,” dice Parkinson. La OPS invita a los países desarrollados a mantener la cobertura alta de vacunación, aunque lograrlo es todo un reto considerando la desinformación y la pérdida de confianza.
“Generar confianza en los gobiernos, en la ciencia y en la medicina es muy difícil —especialmente en la era de las redes sociales, donde los mensajes suelen quedar atrapados en cámaras de eco,” reflexiona Jacobsen.
El gobierno canadiense reconoce que la desconfianza respecto a las vacunas y la exposición a desinformación han impactado los niveles de vacunación. Maddison menciona datos del gobierno que muestran que más madres, padres y tutores creen que “prácticas alternativas como la homeopatía o la naturopatía, la alimentación saludable y la higiene pueden reemplazar la vacunación.”
Maddison afirma que la PHAC se está enfocando en incrementar la cobertura de vacunación, difundir información precisa y combatir la desinformación. El país debe demostrar que la transmisión de esta cepa se ha detenido por lo menos 12 meses seguidos antes de poder recuperar su estatus. Aunque el brote se ha desacelerado en las últimas semanas y algunas provincias han declarado su fin, la Agencia de Salud Pública no ha hecho público cuándo espera que buscan que se les restablezca el estatus de eliminación del sarampión.
Según la OPS, históricamente, los países de las Américas que han perdido su estatus de eliminación del sarampión han tardado más de 24 meses después de interrumpir el brote en recuperarlo.
Lo más pronto que Canadá podría recuperar su estatus es en noviembre de 2027, ya que la OPS se reúne anualmente en noviembre, pero incluso eso podría estar fuera de su alcance, según Jacobsen. Como Estados Unidos está experimentando brotes de sarampión, el virus puede reintroducirse en Canadá “con bastante facilidad” debido a los viajes entre fronteras, le comenta a Global Citizen.