Durante miles de años, el mundo natural ha permitido que las sociedades humanas se desarrollen al proveerles comida, agua y materiales para refugio y medicina. Pero los ecosistemas que suministran estos recursos: cuerpos de agua, tierras fértiles, bosques tropicales, se están agotando a un ritmo acelerado sin cesar.

Los ecosistemas del planeta solo pueden tolerar tanta extracción una vez al año; más allá de este límite, no pueden repoblarse y recuperar sus niveles normales. En 2021, los países excedieron el límite planetario el 29 de julio, lo que significa que cinco meses completos de extracción de recursos naturales se llevarán a cabo en medios ambientes que ya se han agotado a nivel funcional.

Debido a que esto sucede año tras año, los ríos alguna vez caudalosos están volviéndose poco a poco riachuelos, los pastizales de tierra fértil están convirtiéndose en desiertos y las redes de vida estrechas que animan los bosques están comenzando a desenmarañarse

El declive global de la biodiversidad es la crisis gemela del cambio climático; ambas son el resultado de los sistemas económicos de explotación de la humanidad, la una a la otra se fortalecen y demandan el mismo sentido de urgencia de los líderes mundiales.

Sin embargo, la crisis climática parece obtener mucha más atención, aun si dicha atención falla y no se traduce en acción política. Por esa razón países están firmemente exhortando a la protección de 30% de los ecosistemas terrestres y marinos para 2030 y Naciones Unidas nombró a los próximos 10 años “La década de la restauración”, para detener la degradación de los ecosistemas. 

El objetivo 30x30 es urgente en particular porque es más fácil proteger un medio ambiente de la destrucción que regenerar un medio ambiente que ya se ha deteriorado. 

Pero, ¿es siquiera posible el objetivo 30x30? ¿Qué se necesita para lograr este objetivo? Y, ¿qué estaríamos arriesgando si no lo logramos?

3 cosas que debes saber sobre el objetivo 30x30

  • Aproximadamente 16.44% de tierra en el mundo está actualmente protegida, junto con 7.74% de océanos, según Naciones Unidas.
  • Cerca de tres cuartas partes de todos los ecosistemas terrestres y dos terceras partes de los océanos han sido sumamente deteriorados por actividades humanas, según Nature America
  • El objetivo de conservación de 30% fue determinado por científicos porque se trata de un nivel que le otorga al planeta la oportunidad de recuperarse, además de que podría proteger millones de especies de la extinción. 

¿Cómo surgió el objetivo 30x30?

Brazil-Deforestation-Amazon-Biodiversity.jpgSe aprecia una área quemada de la selva amazónica en Prainha, en el estado de Para, Brasil, en noviembre de 2019.
Image: Leo Correa/AP

Señales de alerta ambientales habían estado parpadeando durante décadas cuando los países acordaron en 2010 los Objetivos Aichi para la Biodiversidad

Estos objetivos tenían como meta revertir el deterioro ambiental al proteger especies en peligro de extinción, resguardando diversos ecosistemas terrestres y marinos de la explotación, y modificando sectores económicos para que éstos fueran más sostenibles. 

Sin embargo, una década más tarde, no se ha logrado ninguno de los objetivos, según un reporte de la Convención sobre la Diversidad Biológica de Naciones Unidas (UNCBD por sus siglas en inglés), principalmente porque los países no pudieron financiar los esfuerzos de conservación. Tampoco tuvieron la capacidad de rastrear y comunicar la información ambiental, aunque esta deficiencia ha mejorado en años recientes.

“Los sistemas vivos de la Tierra como un todo están en peligro”, afirmó Elizabeth Maruma Mrema, la secretaria ejecutiva de la UNCBD, en una afirmación del reporte. “Y entre más la humanidad explote la naturaleza de manera insostenible y mine sus contribuciones a la gente, más dañaremos nuestro propio bienestar, seguridad y prosperidad”. 

Actualmente, una coalición de 60 países encabezada por Costa Rica, Francia y Reino Unido está proponiendo el objetivo 30x30, que será presentado durante la Convención sobre Diversidad Biológica de Naciones Unidas este año.

La propuesta exhorta a los países a duplicar la cantidad actual de conservación de tierra y cuadruplicar la conservación marina. También insta a los países a priorizar las especies que enfrentan extinción y proteger los servicios de los ecosistemas naturales como la disponibilidad de agua fresca.

Otro componente importante de la propuesta involucra promover las formas indígenas de conservación. Las comunidades indígenas integran 5% de la población global, pero protegen aproximadamente 80% de la biodiversidad. Apoyar a los líderes indígenas con financiamiento y protecciones legales contribuirá considerablemente a hacer posible el objetivo 30x30. 

Minnie Degawan, miembro del grupo indígena kankanaey-igorot en Filipinas, explicó en una entrevista con Conservación Internacional la reciprocidad que sostiene las relaciones indígenas con el mundo natural. 

“En muchos casos, la relación occidental con la naturaleza es más transaccional, mientras que la relación de los pueblos indígenas con sus territorios es más interdependiente”, afirmó. “Cuando los pueblos indígenas obtienen algo de la naturaleza, como alimento, agua o medicina, también regresan algo a través del manejo sostenible de la tierra. De hecho, las tierras manejadas por los indígenas muestran menos deterioro de especies y contaminación, además de que los recursos naturales están mucho mejor manejados”.

La propuesta 30x30 ha tomado en cuenta la urgencia creciente a medida que el cambio climático altera la estabilidad de los ecosistemas terrestres y marinos por igual. Durante los últimos meses, incendios forestales sin precedentes, olas de calor terrestres y marinas, además de las sequías han demostrado que las temperaturas globales en aumento volverán inhabitables grandes franjas del planeta.  

Con ese panorama eminente, el esfuerzo de proteger 30% del planeta parece el porcentaje mínimo que se requiere.

¿Qué pueden los países hacer para lograr el 30x30?

Blue Nature Alliance-Conservation-Oceans-006.jpgUn tiburón de arrecife nada entre el coral en Fiji.
Image: © Photo by Edgardo Ochoa/Conservation International

Los países pueden proteger 30% de sus espacios terrestres y marinos a través de la legislación. Al consultar científicos y grupos indígenas, las áreas sensibles y de importancia ecológica pueden identificarse y posteriormente estas áreas pueden recibir designaciones legales para restringir la intervención humana. 

En el periodo de la década, el objetivo de 30% puede lograrse a través de varias opciones de conservación disponibles para los gobiernos. 

La forma más rigurosa de conservación involucra la restricción de todas las actividades humanas a excepción de las más amables en una zona (con exenciones especiales creadas para los pueblos indígenas y otros grupos que participen en acciones sostenibles). Por ejemplo, las actividades comerciales y agrícolas podrían obstaculizarse en un área terrestre protegida, o la pesca y la transportación marítima prohibirse en una zona costera en particular.

Estas designaciones de “área protegida” son ideales para acelerar la recuperación de los ecosistemas y prevenir la pérdida de especies. Sin embargo, existen otras opciones menos prohibitivas que los gobiernos han adoptado como parte de sus objetivos de conservación.

Otras medidas de conservación eficaces basadas en el área (OECMs por sus siglas en inglés) reconocen las zonas que ya cumplen con los objetivos de conservación pero que no tienen designación especial. Al reconocerlas legalmente, los gobiernos pueden permitir que las actividades existentes continúen siempre y cuando no interfieran con los objetivos de conservación. De esta manera, las economías ecológicamente sanas pueden preservarse e imitarse.

Los gobiernos también pueden trabajar con los países vecinos para proteger las áreas sensibles que cruzan las fronteras nacionales. Este tipo de enfoque participativo será clave para proteger los recursos marinos y terrestres importantes. 

Sin embargo, designar simplemente un área protegida o una OECM no es suficiente. Los países además tienen que dedicar fondos en curso para el manejo y la protección eficaces de los espacios. 

¿Qué es lo que impide este objetivo?

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Finalmente, radica en el dinero que 30% del planeta esté o no protegido para 2030. Las comunidades indígenas, los conservacionistas y los científicos saben cómo proteger los ecosistemas marinos y terrestres, pero no cuentan con el financiamiento que se necesita para implementar sus conocimientos.

De hecho, el financiamiento para la conservación global actualmente se encuentra cientos de miles de millones de dólares por debajo de lo que se necesita para siquiera lograr los Objetivos Aichi para la Biodiversidad. Debido a que el objetivo 30x30 es más ambicioso, se necesitarán liberar incluso más fondos. 

Al mismo tiempo, las industrias responsables de la destrucción del planeta cuentan con un respaldo financieros y apoyo político enormes. Simplemente  trasladar los $548 mil millones de dólares en subsidios anuales que los gobiernos del G20 otorgan a los combustibles fósiles cubriría la mayor parte de los $700 mil millones de dólares en gasto anual, que se requiere para financiar totalmente los objetivos de conservación global. 

Sin embargo, los países deben ir más lejos, según los científicos. No sería suficiente simplemente financiar los esfuerzos de conservación; las industrias que destruyen y contaminan el planeta deben suprimirse progresivamente o transformarse. Después de todo, muchas empresas con regularidad contaminan y destruyen áreas que están designadas para la protección y conservación.

Las lista de los sectores económicos infractores es larga y abarca todo, desde bienes de consumo y fabricación de tecnología hasta actividades marítimas como la pesca, el desarrollo urbano y la conversión de tierra.

Pero dos industrias en particular deben ser transformadas de manera inmediata. 

La industria de energía global tiene planes de construir plataformas petroleras, oleoductos y de operaciones mineras en áreas ecológicas muy sensibles. Estos planes no solo no deberían llevarse a cabo, sino que la infraestructura existente de la industria tiene que readaptarse totalmente. El desarrollo del combustible fósil no es compatible con los objetivos de conservación.

La agricultura industrial, el motor principal de la deforestación y del deterioro de la tierra a nivel mundial, debe reemplazarse con sistemas de agricultura dirigidos por la comunidad que se enfoquen en la salud de la tierra y en el trabajo en harmonía con los ecosistemas locales en lugar de contraponerse a ellos. 

Enfrentar estos sectores será todo un desafío ya que las empresas dentro de éstos proveen trabajos, generan una riqueza enorme, actúan en secreto y con frecuencia violan la ley. 

Las empresas que dañan el medio ambiente a menudo acosan, agreden y persiguen y matan los organizadores de las comunidades que trabajan para proteger los ecosistemas locales. Este desequilibrio de poder extremo muestra las prioridades tergiversadas de los países en el mundo, no solo la conservación está infrafinanciada, sino que los guardianes mismos del medio ambiente están siendo intimidados y asesinados con impunidad. 

Si estas tendencias continúan, la situación es evidente: 95% de todos los ecosistemas terrestres estarán deteriorados para 2050

¿Qué países sirven de ejemplo?

El Yale Center for Environmental Protection publica un reporte cada año que clasifica a los países según qué tan bien éstos protejan el medio ambiente, analizando docenas de puntos de datos de la calidad del agua, la salud de la biodiversidad, las emisiones de gases de invernadero, entre otras cosas.

Los países europeos dominaron la última adición del reporte, ocupando 18 de los 22 lugares principales. Dinamarca recibió el puntaje más alto por priorizar la integridad ambiental en todas las facetas de la sociedad.

Otro reporte de Conservation Biology encontró que los países con la mayor biodiversidad destinan lo mínimo a la conservación, principalmente debido a la falta de recursos.

La clasificación a través de la protección ambiental puede dar la impresión falsa que cada país existe en un vacío. Sin embargo, así no es cómo el planeta funciona. La biodiversidad en una región afecta la biodiversidad en otra, así como el cambio climático en un área tiene efectos dominó que se sienten en otras partes. 

La biodiversidad y la crisis climática son de escala global y requieren de soluciones globales. 

Esto significa que proteger la biodiversidad, así como luchar contra el cambio climático, no puede llevarse a cabo de manera aislada. Los países tienen que financiar un objetivo 30x30 colectivo, así como financiar la adaptación climática y las medidas de mitigación en todo el mundo. Países de altos ingresos ya han acordado gastar $100 mil millones de dólares al año en medidas climáticas en países de bajos ingresos. El mismo tipo de compromiso —según la escala del alcance de la crisis— necesita hacerse para la biodiversidad. 

Esto es lo que los organizadores y activistas quieren expresar cuando hablan sobre la justicia ambiental: garantizar que todos los humanos y las especies puedan vivir cómodamente en el planeta al compartir de manera equitativa los recursos. Para lograr un futuro de este tipo se necesita una transición justa más allá de la economía actual a una orientada en torno al florecimiento mutuo. 

Proteger 30% del planeta es un buen comienzo. Pero el objetivo final debe ser 100% de la vida silvestre.

¿Qué podemos hacer?

Puedes convertirte en un defensor del planeta al aprender sobre la biodiversidad, uniéndote a organizaciones que protegen los ecosistemas locales y exhortando a los líderes políticos a invertir en la conservación y la restauración. También puedes tomar acciones para defender el planeta aquí.


Puedes unirte a la campaña de Global Citizen Live para derrotar la pobreza y defender el planeta al tomar acción aquí y volverte parte de un movimiento impulsado por los ciudadanos en todo el mundo que están actuando junto con gobiernos, empresas y filántropos para crear un cambio.

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Explainer

Defiende el planeta

El mundo debe proteger 30% de tierra y océanos para 2030. ¿Es posible?

Por Joe McCarthy