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Los niños en los países pobres enfrentan varias barreras para acceder a la educación. Algunas son evidentes —como no tener una escuela a dónde ir— mientras otras son menos obvias, como la falta de capacitación necesaria del maestro de la escuela para ayudar a los niños a aprender con efectividad. A continuación, enumeramos las 10 principales barreras a la educación y examinamos cómo Global Partnership for Education (GPE, Alianza Mundial para la Educación) está trabajando para superarlas.

1. Carencia de financiamiento para la educación

Image: The Global Partnership for Education

Mientras Global Partnership for Education ayuda a muchos países en desarrollo a incrementar su financiamiento interno para la educación, la asistencia de donantes mundiales en este ámbito está descendiendo a una tasa alarmante.  El total de la ayuda otorgada para la educación básica ha caído durante tres años seguidos, dando como resultado una reducción del 16 por ciento entre 2009 y 2012. En el presente, la ayuda para la educación básica se encuentra en el mismo nivel del 2008. Ello está creando una crisis global de financiamiento que tiene serias consecuencias sobre la capacidad de los países de lograr que los niños estudien en las escuelas. Los 59 países en desarrollo socios de GPE enfrentan una escasez de financiamiento de $34 mil millones para los próximos cuatro años en la educación primaria y secundaria. El dinero no lo es todo, pero es fundamental para el éxito del sistema educativo.

Global Partnership tiene como objetivo recaudar $3.5 mil millones en una nueva inversión de países donantes al Fondo GPE, así como una mayor asistencia de otro tipo a la educación y, además, está solicitando a países en desarrollo aliados que se comprometan a realizar mayores aportes para el financiamiento local. Si se efectúan estos compromisos, GPE estima que pueden obtener $16 mil millones adicionales a través de gastos realizados por países en desarrollo con el propósito de cerrar la brecha del financiamiento mundial a la educación.

2. No tener maestro o tener un maestro sin capacitación

Plan UK: Lensa Kebede teaches her Kindergarten class in Addis Ababa, Ethiopia.

¿Qué es lo principal que necesita cualquier niño para poder aprender? Un maestro, por supuesto. Enfrentamos múltiples desafíos cuando se trata de los maestros. No solo no existen suficientes maestros en el mundo para lograr la educación primaria universal (mucho menos la secundaria), sino que muchos de los maestros que actualmente trabajan también carecen de capacitación, lo que impide que los niños adquieran conocimientos básicos, como habilidades matemáticas y de lenguaje. La ONU estima que, en todo el mundo, se requieren 1.6 millones de nuevos maestros para alcanzar la educación primaria universal antes de 2015, y 5.1 mil millones más para lograr la educación secundaria de primer ciclo universal para el año 2030. Mientras tanto, en uno de cada tres países, menos de las tres cuartas partes de los maestros están capacitados según los estándares nacionales.

Desde 2011, Global Partnership for Education ha ayudado a formar a más de 300,000 maestros en todo el mundo. Con una reposición satisfactoria, GPE puede convertir el reclutamiento y la capacitación de maestros en una prioridad mundial con el objeto de brindar una educación de calidad para todos.

3. No tener aula

Plan UK: Children in South Sudan learn under a mango tree after their school was destroyed by civil war.

Esto parece bastante obvio. Si no existe un aula, no hay muchas oportunidades de obtener una educación aceptable. Pero, como hemos dicho, esa es la realidad de millones de niños en todo el mundo. Los niños de muchos países del África Subsahariana a menudo reciben clases en salones abarrotados de estudiantes o que están en pésimas condiciones, o lo hacen al aire libre. En Malawi, por ejemplo, hay 130 niños por aula en 1° grado, en promedio. No se trata solo de la falta de aulas, sino también de la ausencia de servicios básicos que se espera que una escuela posea, como agua corriente e inodoros. En Chad, solo una de cada siete escuelas cuenta con agua potable, y solo una de cada cuatro tiene un inodoro; además, solo un tercio de los inodoros se destinan únicamente a niñas, una falta real de incentivo y una barrera para que las niñas asistan a la escuela.

Desde 2011, el financiamiento de Global Partnership for Education ha ayudado a construir o rehabilitar 53,000 aulas. Si recibe el dinero que necesita de donantes como el Reino Unido, GPE puede garantizar que muchos más niños puedan estudiar en un aula decente.

4. Carencia de material de aprendizaje

Plan UK: A girl in class in Mozambique.

En muchas partes del mundo, a menudo seis o más estudiantes comparten libros de texto desactualizados y desgastados. En la República Unida de Tanzania, por ejemplo, solo 3.5 por ciento de los alumnos de 6° grado disponen de un libro de texto de lectura para uso individual. En Camerún, en 2° grado hay 11 estudiantes de primaria por cada libro de texto de lectura y 13 por cada libro de texto de matemáticas. Hay un escaso suministro de cuadernos y hojas de ejercicios, guías de lectura y otros materiales de apoyo para que los estudiantes aprendan sus lecciones. Los maestros también necesitan materiales que los ayuden a preparar las lecciones, para compartir con los estudiantes y servirles de guía.

Entre 2011 y 2014, los países en desarrollo socios de Global Partnership están en vías de distribuir 55 millones de libros de texto gracias al apoyo de GPE.

5. La exclusión de niños con discapacidades

Plan UK: A mother walks her blind daughter to school in Togo.

A pesar del hecho de que la educación es un derecho humano universal, es común que se les niegue el acceso a la escuela a 93 millones de niños con discapacidades en todo el mundo. En algunos de los países más pobres del mundo, hasta el 95 por ciento de los niños con discapacidades no tienen acceso a escuelas. Una combinación de discriminación, falta de capacitación de los profesores en métodos de enseñanza incluyentes, así como una absoluta carencia de escuelas con accesibilidad para discapacitados, deja a este grupo especialmente vulnerable a la negación de su derecho a la educación.

El tema de los niños con discapacidades es una de las prioridades de Global Partnership for Education para los próximos cuatro años. Con un refuerzo exitoso, GPE podrá trabajar con sus 59 países en desarrollo socios para promover la educación incluyente. Global Partnership se ha comprometido a lograr que para 2018 el 80% de sus países socios tengan una política y una legislación explícita en cuanto a la educación para niños con discapacidades.

6. Tener el género "equivocado"

Plan UK: Girls can often be denied an education by poverty, conflict and discrimination.

En pocas palabras, el género es una de las razones más importantes por las que se niega la educación infantil.  A pesar de los recientes avances en la educación de las niñas, ha quedado rezagada una generación de mujeres jóvenes. Más de 100 millones de mujeres jóvenes de países en desarrollo no pueden leer una frase. Por lo menos a una de cada cinco adolescentes del sexo femenino en todo el mundo se le niega la educación debido a la realidad cotidiana de pobreza, conflicto y discriminación. La pobreza fuerza a muchas familias a elegir a cuál de sus hijos enviar a la escuela. Las niñas suelen ser excluidas debido a la creencia de que es menos provechoso educar a una niña que a un niño. En lugar de ello, son enviadas o trabajar o se les hace permanecer en casa para cuidar de sus hermanos y ocuparse en quehaceres del hogar.

Garantizar que las niñas puedan acceder a una educación de calidad y completarla es una de las principales prioridades de Global Partnership for Education. Desde su creación, GPE ha ayudado a 10 millones de niñas a asistir a la escuela. Veintiocho de los países en vías de desarrollo socios de GPE han sido exitosos en lograr que igual número de niños y niñas completen la educación primaria. Con una adecuada reposición, GPE busca incrementar el porcentaje de niñas que finalizan la escuela primaria del 74% al 84% para el 2018.

7. Vivir en un país en conflicto o en riesgo de conflicto

Plan UK: The ruins of a former school in South Sudan. Following a 20 year civil war, only 16% of schools in the region operate in permanent buildings.

Hay muchas víctimas en cualquier guerra y los sistemas educativos a menudo son destruidos. Si bien esto puede parecer obvio, el impacto de los conflictos no puede dejar de enfatizarse. En 2011, alrededor del 50 por ciento de los niños fuera del sistema escolar vivían en países afectados por conflictos. Los conflictos impiden a los gobiernos funcionar, los maestros y estudiantes a menudo huyen de sus hogares y se interrumpe en gran medida la continuidad del aprendizaje. Lo preocupante es que hasta ahora la educación ha tenido muy poca prioridad en la ayuda humanitaria a países en conflicto: solo 1.4 por ciento de la asistencia humanitaria mundial se dirigió a la educación en 2012.

Desde su establecimiento, Global Partnership for Education ha asignado el 61% de sus fondos a estados frágiles y afectados por conflictos, una cantidad mayor que otros donantes. De los 29 millones de niños que GPE espera escolarizar entre 2015 y 2018, 23 millones viven en países frágiles y afectados por conflictos. Global Partnership en el presente también busca la forma de mejorar sus operaciones para agilizar la asistencia a países en situaciones de emergencia o de recuperación temprana.

8. Distancia entre el hogar y la escuela

Plan UK/Richard Wainwright: 13-year-old Saumon from Cambodia travelling home.

Para muchos niños en todo el mundo, no es inusual que una caminata hasta y desde la escuela dure tres horas. Esto es demasiado para muchos niños, particularmente aquellos con discapacidades, los que sufren de malnutrición o enfermedades o aquellos que son necesarios para realizar las tareas del hogar. Imagina tener que ir a la escuela hambriento a las 5 am todos los días y no regresar hasta las 7 pm. Muchos niños, especialmente las niñas, son vulnerables a la violencia en su largo y riesgoso traslado hacia y desde la escuela.

Al invertir en nuevas escuelas, más escuelas, Global Partnership for Education ayuda a reducir las distancias que los niños tienen que recorrer para llegar a la escuela y recibir una educación adecuada. Con compromisos de apoyo por parte de donantes, GPE puede garantizar que ningún niño tenga que soportar recorridos tan largos solo para satisfacer su derecho básico a la educación.

9. Hambre y nutrición deficiente

Plan UK: Students eat a breakfast of rice and vegetables at a primary school in Cambodia.

El impacto del hambre en los sistemas educativos ha sido gravemente minimizado. Una malnutrición severa, hasta el punto de afectar el desarrollo cerebral, puede ser equivalente a perder cuatro grados de escolaridad. Alrededor de 171 millones de niños en países en desarrollo sufren de retraso en el crecimiento para el momento en que cumplen 5 años. Ello puede afectar sus habilidades cognitivas, así como su capacidad de concentrarse en la escuela. Como resultado, los niños afectados por este retraso tienen 19% menos probabilidades de poder leer cuando alcanzan los 8 años de edad. En cambio, una buena nutrición puede ser esencial para prepararse para lograr un buen aprendizaje.

Global Partnership for Education busca abordar las prioridades nacionales según lo decidido por los propios gobiernos de los países en desarrollo. En los lugares en que la desnutrición es un problema importante, GPE está interviniendo para atacar el problema. Por ejemplo, en la República Democrática de Lao, un innovador programa de comidas escolares financiado por GPE está abordando los déficits nutricionales y promoviendo la autosuficiencia, la propiedad comunitaria y la sostenibilidad a través de la producción local integrada de alimentos y de la participación activa de miembros de la comunidad. Como resultado, la PDR Lao ha visto un incremento en la matrícula escolar (especialmente en las niñas), mejoras en el estado nutricional, menores gastos en el hogar y relaciones más fuertes entre estudiantes, maestros y padres.

10. El gasto en educación (tarifas formales o informales)

Plan UK: Schoolgirls walk arm-in-arm in Zimbabwe. Cost of uniforms, books and even pens can exclude children from education.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos establece claramente que todo niño tiene derecho a una educación básica gratuita , de manera que la pobreza y la falta de dinero no deberían constituir una barrera para la escolaridad. En muchos países en desarrollo, durante las últimas décadas, los gobiernos han anunciado la eliminación de las matrículas escolares y, como resultado, han visto un impresionante incremento en el número de niños que asiste a la escuela. Pero para muchas de las familias más pobres, la escuela sigue siendo demasiado costosa y los niños son forzados a quedarse en casa ocupándose de labores del hogar o trabajando. Las familias continúan atrapadas en un ciclo de pobreza que dura generaciones. En muchos países de África, aunque se supone que la educación es gratuita, en la práctica las “tarifas informales” hacen que los padres se vean forzados a pagar “artículos obligatorios” como uniformes, libros, bolígrafos, lecciones extra, tarifas de exámenes o fondos para apoyar las instalaciones escolares. En otros lugares, la ausencia de escuelas públicas (gubernamentales) en funcionamiento significa que los padres no tienen alternativa sino enviar a sus hijos a escuelas privadas que, incluso cuando técnicamente tienen “tarifas bajas”, son inasequibles para las familias más pobres, las cuales se arriesgan a verse desamparadas en su esfuerzo por brindarles a sus hijos mejores vidas a través de la educación.

El principal propósito de Global Partnership for Education es ayudar a fortalecer los sistemas educativos nacionales de los países más pobres desarrollando su capacidad para ofrecer educación asequible y de calidad a todos los ciudadanos. GPE prioriza específicamente a los niños más marginados que se encuentran fuera del sistema educativo, ayudando a los países a proporcionar acceso a la educación básica, incluso a las familias más pobres.

Actualizado el 6 de agosto de 2025.

Los niños que viven en situación de pobreza se enfrentan a muchas barreras para acceder a la educación. Algunas son muy evidentes —como la falta de escuelas— y otras son más difíciles de notar, como cuando los maestros no reciben la formación necesaria para apoyar el aprendizaje de sus estudiantes.

Abrir más oportunidades para que los niños accedan a la educación es una forma muy poderosa de ayudar a salir de la pobreza, impulsar las economías y hasta fortalecer la resiliencia climática. Sin embargo, en muchos países, la educación todavía está fuera del alcance de muchísimos niños —sobre todo para los más vulnerables, como las niñas, los niños con discapacidades o quienes viven en zonas de conflicto.

Por eso, existen muchos programas globales que buscan superar estas barreras y abrir el camino de la educación para niños de todo el mundo. Organizaciones como Education Cannot Wait, la Global Partnership for Education y Room to Read lideran este trabajo. Ahora, Global Citizen y la FIFA se han unido para lanzar el FIFA Global Citizen Education Fund con el objetivo de recaudar 100 millones de dólares para impulsar el trabajo de organizaciones comunitarias.

Te compartimos 12 grandes desafíos que debe enfrentar el mundo para que todos los niños puedan acceder a su derecho a una educación de calidad.

1. Falta de financiamiento

Cuando no hay suficiente financiamiento, los sistemas educativos no pueden ofrecer la infraestructura, el personal ni los materiales que se necesitan para funcionar bien. Los países en desarrollo no pueden depender solo de sus propios recursos para la educación —también se necesita más ayuda internacional. Actualmente, solo el 20% de la ayuda educativa global llega a los países de ingresos bajos.

Los recortes en la ayuda educativa, especialmente para lectura y matemáticas básicas para los más pequeños, pueden afectar el potencial de ingresos futuros y el desarrollo de los niños de países con bajos recursos. En estos lugares, la ayuda representa en promedio el 17% del gasto público en educación y en algunos casos, incluso la mitad del presupuesto educativo nacional. Sin embargo, se proyecta que la ayuda internacional en materia educativa caiga en un cuarto para 2027, lo que tendrá un impacto grave en los países que más dependen de estos recursos.

2. Falta de maestros capacitados

Aunque existan escuelas, es necesario tener maestros preparados y motivados para garantizar una educación de calidad. Pero muchos países enfrentan una escasez alarmante de buenos maestros. Está comprobado que la eficacia del docente es el factor más importante en el aprendizaje de los estudiantes. Sin embargo, existe una escasez global de maestros capacitados.

Por este motivo, 250 millones de niños en todo el mundo no están logrando adquirir habilidades básicas de lectura. Después de la pandemia, el 70% de los niños en edad primaria de países de bajos y medianos ingresos no pueden leer ni comprender textos sencillos.

A nivel global, se necesitan 44 millones de nuevos maestros para que todo niño y adolescente tenga acceso a la educación primaria y secundaria de aquí a 2030. En África Subsahariana la situación es especialmente crítica, ya que se requerirán 15 millones de maestros adicionales para entonces.

3. Falta de aulas apropiadas

Un ambiente seguro y de apoyo en el aula es fundamental para el aprendizaje. Pero en muchos lugares, los niños estudian al aire libre, hacinados o en salones deteriorados y sobrepoblados.

Por ejemplo, en Zambia, desde que se aplica la educación primaria y secundaria gratuita (desde 2021), 2 millones más de niños van a la escuela. Pero la falta de infraestructura y recursos ha causado aulas saturadas y falta de escritorios, lo que afecta la calidad en la educación. Clases que en 2019 tenían 40 alumnos hoy pueden tener más de 100 niños.

A esto se suma que en muchas escuelas también faltan servicios básicos, como agua corriente y baños. No contar con instalaciones sanitarias impide que varios estudiantes —especialmente quienes menstrúan— puedan asistir a clases.

4. Falta de materiales de aprendizaje

Sin libros de texto, útiles escolares y recursos para aprender, los niños se quedan atrás. Los maestros también necesitan esos materiales para preparar sus lecciones. En muchos lugares, los libros están viejos o rotos y son compartidos entre varios alumnos.

Los programas enfocados realmente pueden hacer la diferencia y lograr que haya libros disponibles en las aulas, lo que potencia el aprendizaje. Por ejemplo, Camerún y el Banco Mundial mejoraron el acceso a libros de texto y ahora cada dos estudiantes tienen un libro de francés, uno de inglés y uno de matemáticas. El objetivo para 2026 es llevar esos libros a cada niño.

5. Exclusión de niños con discapacidades

Aunque la educación es un derecho humano universal, se le niega a menudo a los 240 millones de niños del mundo que tienen alguna discapacidad.

Los estudiantes con discapacidad tienen menores tasas de asistencia y son más propensos a quedar fuera de la escuela o a abandonarla antes de terminar la primaria.

Una mezcla de discriminación, falta de formación de los docentes en educación inclusiva y escuelas poco accesibles para niños con discapacidades físicas, hace que este grupo esté todavía más en riesgo de que se les niegue su derecho a la educación.

6. Ser del “género equivocado”

La verdad es que el género sigue siendo una barrera clave para la educación en muchas partes del mundo. A pesar de los avances, las jóvenes no asisten a la escuela al mismo ritmo que los varones en muchas regiones.

En lugares como Afganistán, 1.4 millones de niñas y jóvenes tienen prohibido y se les ha negado el acceso a la educación secundaria y superior desde que los talibanes tomaron el control en agosto de 2021.

Que las niñas permanezcan en la escuela beneficia tanto a ellas como a sus familias. Pero la pobreza lleva a muchas familias a decidir cuál hijo puede ir a la escuela. Muchas niñas quedan fuera por la creencia cultural de que tiene menos valor su educación que la de los varones. Muchas veces terminan trabajando o se quedan en casa para cuidar a sus hermanos y encargarse de las tareas domésticas.

El matrimonio infantil también es un factor; una de cada cinco niñas se casa antes de los 18 años —lo que normalmente significa que dejan de estudiar.

7. Vivir en zonas de conflicto o en riesgo de conflicto

En áreas afectadas por crisis o inestabilidad, la educación suele interrumpirse, retrasarse o incluso abandonarse —dejando a los niños sin la estructura ni la seguridad que la escuela brinda. Más de 473 millones de niños, uno de cada seis a nivel mundial, viven en países afectados por conflictos. El porcentaje de niños que viven en zonas de conflicto se ha duplicado, pasando del 10% en los años 90 a casi el 19% en 2024.

El conflicto altera la educación porque destruye escuelas e infraestructura, corta la continuidad del aprendizaje y aumenta la necesidad de apoyo psicosocial para los pequeños.

En muchas regiones donde las escuelas están cerradas,

ocupadas o destruidas, los niños también pueden volverse más vulnerables al reclutamiento por parte de grupos armados, a la violencia física y a la explotación sexual.

En este momento, solo alrededor del 3% de la asistencia humanitaria global se ha destinado a la educación. Sin apoyo, los niños afectados por conflictos pierden la oportunidad de alcanzar su máximo potencial y de contribuir a reconstruir sus comunidades.

8. Distancia desde casa a la escuela

Cuando las escuelas están lejos, los niños se enfrentan a trayectos largos y a veces peligrosos, lo que desmotiva la asistencia. Para muchos niños alrededor del mundo, caminar hasta tres horas en cada dirección para ir a la escuela no es nada raro. Esto es demasiado para muchos, especialmente para quienes viven con alguna discapacidad, sufren de desnutrición o enfermedad, o necesitan ayudar en las tareas del hogar. Imagínate tener que salir a la escuela, con hambre, a las 5 de la mañana todos los días y no regresar hasta las 7 de la noche. Muchos, sobre todo las niñas, también son vulnerables a la violencia en estos largos y peligrosos trayectos de ida y vuelta.

9. Hambre y mala nutrición

Un niño con hambre no puede concentrarse. La desnutrición afecta el desarrollo cognitivo y la asistencia escolar, haciendo muy difícil que puedan quedarse en la escuela. Y ya lo sabemos, una buena alimentación es básica para un aprendizaje efectivo. 

Los niños que no comen lo suficiente pueden tener dificultades para concentrarse en clase, y pueden presentar retrasos en su desarrollo.

Una manera clave para apoyar a los niños y mejorar su rendimiento escolar es garantizando comidas nutritivas en la escuela. Estos programas pueden ayudar a que los niños permanezcan inscritos y logren concentrarse en sus estudios. 

10. Los gastos de la educación

La Declaración Universal de los Derechos Humanos deja claro que todos los niños tienen derecho a una educación básica gratuita, para que la pobreza y la falta de recursos no sean un obstáculo para estudiar. En muchos países en desarrollo, en las últimas décadas los gobiernos eliminaron las cuotas escolares y eso hizo que más niños pudieran ir a la escuela.

Para familias que viven con menos de $2 al día, incluso los costos mínimos escolares son una barrera. Sin apoyo económico, los niños en estos hogares se ven forzados a dejar la escuela, quedarse en casa y buscar trabajos o tareas para ayudar en casa. 

En muchos países de bajos ingresos, incluso cuando la matrícula es gratuita, los gastos extras como uniformes, libros, útiles, cuotas de exámenes y transporte impiden que los niños asistan a la escuela. Como resultado, los niños de los hogares más pobres tienen hasta cuatro veces más posibilidades de quedarse fuera de la escuela en comparación con quienes viven en hogares de mayores ingresos. 

11. Pobreza menstrual

El estigma menstrual, la falta de productos y la poca infraestructura sanitaria hacen que muchas niñas falten a la escuela cada mes, afectando su aprendizaje. Más de 500 millones de personas en el mundo carecen de productos menstruales y de instalaciones adecuadas de higiene.  

La pobreza menstrual es no tener acceso a productos menstruales asequibles, saneamiento adecuado y educación sobre la gestión de la salud menstrual. Esto afecta a mujeres, niñas y personas menstruantes en todo el mundo. La combinación de vergüenza, poco acceso a productos y no contar con baños seguros gestionados mantiene a muchas niñas lejos de la escuela cuando tienen su periodo. 

12. Crisis climática 

El cambio climático representa una amenaza enorme para la educación de los niños, provocando el cierre de escuelas, desplazamientos de comunidades y presión sobre los recursos. Al final, esto interrumpe el aprendizaje y reduce el logro educativo.

En 2024, cerca de 242 millones de estudiantes en 85 países se vieron afectados en su proceso de aprendizaje por eventos climáticos extremos como olas de calor, ciclones, tormentas, inundaciones y sequías. Aproximadamente el 74% de estos estudiantes provenían de países de ingresos bajos y medianos bajos.

Además, el aumento de las temperaturas, tormentas, inundaciones y otros desastres climáticos pueden dañar la infraestructura escolar y los materiales, obstaculizar las rutas a la escuela, provocar condiciones de aprendizaje inseguras e impactar la concentración, la memoria y la salud mental y física de los estudiantes. 

Cada niño merece la oportunidad de aprender. Pero si no actuamos ya, barreras como la pobreza, el desplazamiento y la desigualdad seguirán bloqueando el acceso a la educación. Eliminar estos obstáculos no es caridad: es la forma en que creamos un mundo más justo y sostenible.

Editorial

Combate la pobreza

12 obstáculos educativos para niños en pobreza

Por Global Citizen Staff