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Dispersas por los nueve países que comparten la cuenca amazónica — desde Brasil, Colombia y Perú — viven más de 400 naciones indígenas diferentes, que hablan más de 300 lenguas. Cada comunidad tiene sus propias costumbres, tradiciones y profundos lazos ancestrales con el bosque. Su relación con la tierra no se basa en la propiedad, sino en el cuidado — una responsabilidad transmitida de generación en generación, no sólo un derecho. El bosque les da alimento, medicina y significado cultural y espiritual. La tierra no está separada de su gente; es parte de su identidad. Y perderla, es perderlo todo.

Los territorios indígenas son bastiones climáticos
Estos territorios son la mejor defensa de la Amazonía contra la destrucción. Los bosques en tierras indígenas tienen tasas de deforestación de 2 a 3 veces menores que en territorios no indígenas y almacenan mucho más carbono.

Este éxito proviene del conocimiento tradicional: técnicas de agroforestería, caza y pesca de bajo impacto, quema controlada para prevenir incendios forestales y vigilancia constante frente a actividades ilegales.

Gracias a estas prácticas, muchas comunidades indígenas y locales logran vivir en armonía con el bosque — sin explotarlo. Sus territorios también están llenos de biodiversidad: los bosques gestionados por pueblos indígenas albergan más especies animales raras (como murciélagos y anfibios) que cualquier otra zona del Amazonas. Son las y los guardianes de más del 80% de la biodiversidad que queda en el mundo, mostrando el papel esencial que pueblos indígenas y comunidades locales pueden jugar para conservar la Amazonía. Pero para seguir haciéndolo, necesitan derechos seguros sobre la tierra — el reconocimiento legal de que esa tierra es suya para vivir, cuidar y defender.

¿Qué son los derechos sobre la tierra indígena y por qué es clave la demarcación?
Imagina que vives en una tierra que tus antepasados han cuidado por siglos, donde cada árbol, río y animal guarda una historia compartida de generación en generación. Ahora imagina que alguien llega, dice que no te pertenece y la destruye sin consultarte. Eso es lo que enfrentan muchas comunidades indígenas en la Amazonía.

Aunque han sido guardianes del bosque por generaciones, sus derechos sobre el territorio no siempre han sido reconocidos formalmente. Por eso son tan importantes los derechos sobre la tierra indígena. Esos derechos permiten que las comunidades puedan legalmente poseer y proteger la tierra donde siempre han vivido.

La demarcación convierte esos derechos en realidad. Consiste en trazar límites claros y legales en un mapa alrededor de los territorios indígenas — reconociéndolos oficialmente ante la ley. Cuando una tierra está demarcada, los pueblos indígenas la pueden defender mejor contra la deforestación, minería y otras amenazas.

¿Qué amenaza los derechos sobre la tierra indígena hoy?
A pesar de su liderazgo en la conservación, los pueblos indígenas enfrentan cada vez más amenazas. La tala ilegal, la minería de oro, el acaparamiento de tierras para la producción de soya y ganado, y la extracción de petróleo amenazan sus territorios. Muchas veces, estas actividades son violentas y no se controlan.

Las fuerzas políticas también ponen en peligro sus derechos. En Brasil, el expresidente Jair Bolsonaro debilitó la protección ambiental y frenó la demarcación de tierras. Aunque el presidente Lula da Silva ha avanzado en revertir algunos daños, propuestas polémicas como el Marco Temporal (que sostiene que las comunidades solo pueden reclamar derechos si ocupaban la tierra en 1988, cuando se firmó la Constitución actual) siguen siendo una amenaza.

¿El resultado? Comunidades desplazadas, líderes asesinados y bosques que antes rebosaban vida arrasados. A nivel mundial, 2.106 defensores del territorio han sido asesinados entre 2012 y 2023 solo por proteger sus tierras, siendo la mayoría de muertes en Sudamérica.

¿Por qué el Marco Temporal no es justo? Imagina que te sacan de tu tierra por la fuerza o por una política del gobierno — y que años después, te dicen que no puedes recuperarla porque no estabas allí justo en 1988. Eso es lo que exige esta tesis a los pueblos indígenas de Brasil.

El Marco Temporal fija una fecha límite arbitraria que ignora siglos de desplazamientos, haciendo casi imposible que muchas comunidades prueben sus lazos con la tierra ancestral. Ahora que se ha legalizado, los derechos logrados a pulso en la Amazonía están de nuevo bajo amenaza. Esta ley abre la puerta a más deforestación, minería y agronegocio, poniendo en peligro tanto a los pueblos indígenas como al planeta. Para frenarla, la única opción es unirnos como comunidad global y exigir que la Corte Suprema la suspenda definitivamente.

La Lucha por el reconocimiento y la protección
A pesar de estos grandes retos, los pueblos indígenas siguen luchando por su tierra — y por el planeta.

En septiembre de 2023, el Supremo Tribunal Federal de Brasil dictó una decisión histórica, rechazando la tesis del Marco Temporal. El Tribunal determinó que la fecha límite de 1988 era inconstitucional y afirmó que los pueblos indígenas tienen derecho a sus tierras ancestrales sin importar si estaban físicamente presentes ese año. Indígenas y organizaciones de derechos humanos celebraron la decisión como una gran victoria para los derechos indígenas y la protección ambiental — pero políticos ya han presentado nuevas leyes para intentar revocarla.

A comienzos de 2025, Gilmar Mendes, ministro del Supremo Tribunal Federal de Brasil, propuso una nueva ley que permitiría proyectos como la minería y la construcción en tierras indígenas — sin necesitar el permiso de las comunidades que viven allí. Esto generó indignación entre líderes indígenas y organizaciones de derechos humanos, quienes aseguraron que la propuesta era injusta y contradecía la Constitución brasileña.

Aunque Mendes después ordenó retirar la propuesta de permitir la minería de la discusión, representantes indígenas — incluyendo a Maurício Terena de APIB — compartieron su preocupación de que esto solo fuera una táctica para desgastar la resistencia y que el tema podría volver a surgir.

Pero la lucha sigue. Grupos como COIAB y APIB están resistiendo, construyendo alianzas fuertes a nivel nacional e internacional.

Dinaman Tuxa, coordinador de APIB, declaró: “La COP30 será un momento único, porque podremos proyectar nuestro mensaje internacionalmente. Tener en vigor la ley 14.701 [la ley del Marco Temporal] en un año de COP — cuando solo genera conflictos — no es positivo para Brasil.”

Agregó: “Queremos que el gobierno se comprometa con políticas de demarcación y que enfrente estos temas de forma más contundente para defender los derechos de los pueblos indígenas.”

Y hay más por venir…

Después de 37 años de lucha legal, el pueblo Guarani Mbya en São Paulo finalmente consiguió el reconocimiento de parte de su tierra ancestral. Esto nos recuerda que la persistencia y una defensa incansable pueden hacer justicia.

Por qué esto nos importa a todos
La Amazonía absorbe hasta 2 mil millones de toneladas de CO₂ al año — cerca del 5% de las emisiones globales. Pero cuando las tierras indígenas son arrebatadas, la deforestación se acelera — y la capacidad de almacenar carbono colapsa.

Perder la Amazonía liberaría enormes cantidades de gases de efecto invernadero, activaría círculos viciosos, interrumpiría los patrones de lluvia en varios continentes y pondría en peligro los sistemas alimentarios del mundo. Las consecuencias van mucho más allá de Sudamérica.

La biodiversidad también está en riesgo. La Amazonía es hogar de 1 de cada 10 especies conocidas en la Tierra, muchas de las cuales no existen en ningún otro lugar. Destruir estos ecosistemas significa arriesgarnos a perder curas para enfermedades y el equilibrio ecológico que es fundamental.

La Amazonía es un tesoro mundial. Pero sin los Pueblos Indígenas y las comunidades locales que la han cuidado por milenios, no podrá sobrevivir. Defender los derechos sobre las tierras indígenas no es solo una cuestión de justicia — es decidir el destino de los Pueblos Indígenas y del resto del planeta.

Editorial

Defiende el planeta

Por qué los derechos sobre la tierra indígena son clave para salvar la Amazonía

Por Mel Ndlovu