Los bosques, los tratados territoriales, los pueblos, la filantropía, la sociedad civil, el Amazonas, el Pacífico, la COP30 y Santa Marta. ¿Qué une todas estas miradas? Lo que conecta estas historias y a quienes nos acompañan no es solo un interés común por los temas climáticos, sino también la certeza de que para enfrentar los desafíos de hoy hace falta colaboración entre sectores, geografías y áreas de experiencia.

Global Citizen NOW: Rio de Janeiro crea un espacio donde liderazgos de comunidades indígenas, gobierno, ciencia, sociedad civil, filantropía y organizaciones internacionales pueden intercambiar perspectivas e identificar oportunidades para colaborar.

Cómo el liderazgo entre sectores puede moldear las prioridades climáticas y económicas

Global Citizen NOW: Rio de Janeiro reúne a liderazgos de distintos sectores, generaciones y regiones que están ayudando a impulsar conversaciones sobre prioridades climáticas y económicas. Sus perspectivas muestran por qué la colaboración entre sectores es clave para responder a desafíos globales cada vez más complejos.

Hablamos con algunas de las personas invitadas al evento para entender qué esperan y cuál es el mensaje que más quieren dejarle a la audiencia de Global Citizen NOW: Rio de Janeiro. Sus experiencias muestran cómo comunidades, instituciones, gobiernos y organizaciones están abordando los desafíos climáticos y económicos desde ángulos distintos. Quieren llegar con propuestas concretas, experiencias vividas y poner a quienes toman decisiones frente a la urgencia de la agenda climática.

De la defensa del clima en Realengo a Campeona Presidencial Juvenil por el Clima

Marcele Oliveira empezó su activismo climático en Realengo, un barrio de la zona oeste de Río de Janeiro, lejos de la imagen de postal a la que los turistas están acostumbrados. Realengo carga con las marcas de una ciudad dividida por su relación con la naturaleza. Donde faltan áreas verdes, se forman islas de calor urbanas.

Ahí fue donde Oliveira empezó a organizarse, impulsando una campaña por un parque verde que, según cuenta, le cambió el rumbo a su vida. “Ahora está cambiando la vida de mi familia, de mis hermanos, de mis sobrinos. De verdad creo que los espacios públicos y una relación con la naturaleza pueden mandar un mensaje fuerte sobre la vida que queremos vivir”.

La experiencia de Oliveira muestra cómo las iniciativas locales de base pueden alimentar las conversaciones climáticas a nivel nacional e internacional. Ese esfuerzo local terminó abriéndole puertas a escenarios globales. Líder climática juvenil y productora cultural, Oliveira pasó a trabajar dentro de la Presidencia de la COP y construyó una carrera en la intersección entre la organización comunitaria, la acción climática y las miradas del Sur Global. Uno de sus proyectos emblemáticos es la plataforma Mutirão. Mutirão es una palabra tupí-guaraní de la tradición indígena de Brasil que significa un esfuerzo colectivo hacia un objetivo compartido. Hoy, esta plataforma conecta a más de 300 jóvenes en todo el país.

“Mutirão es parte de nuestra cultura. He hecho mutirão muchas veces: levantarte con tus vecinos para limpiar una iglesia, o ver a comunidades unirse después de una inundación para construir algo nuevo”, explicó. “Cuando las comunidades se mueven juntas, nos movemos todas y todos. Cuando se mueven las mujeres, cuando se mueven los niños, cuando se mueven las personas afrodescendientes y las comunidades indígenas, todas y todos estamos en esta conversación”, explica Oliveira en una entrevista para Earth Day.

En Global Citizen NOW: Rio de Janeiro, Oliveira quiere usar ese espacio para visibilizar perspectivas que no siempre están representadas en las conferencias internacionales sobre el clima, como las de liderazgos climáticos jóvenes de las periferias de las ciudades brasileñas, comunidades quilombolas y regiones lejos del escenario global. “Lo que logramos el año pasado, antes y durante la COP30, es un ejemplo de que la juventud sí está involucrada, porque es la más afectada por el cambio climático. Sabemos que no podemos dejarle esto a la próxima generación para que lo resuelva”.

Pero también tiene muy claro cuáles son las barreras que siguen ahí. Las y los líderes climáticos jóvenes todavía enfrentan escepticismo dentro de las mismas conferencias a las que luchan por entrar. “Existe la idea de que no podemos sentarnos a una mesa, discutir temas complejos y tomar decisiones porque somos jóvenes. Pero queremos traer soluciones nuevas e innovación, y eso es esencial si queremos abordar el impacto climático con más eficacia”.

Su mensaje para el momento posterior a la COP30 es tan político como climático. “Tenemos que mantener a las y los jóvenes involucrados y conscientes de sus derechos, sobre todo considerando las elecciones en nuestro país en octubre. Mantener a la gente conectada con la justicia climática es uno de los grandes desafíos”, concluye.

Conocimiento científico y sistemas de conocimiento indígena

Otra joven líder que participa en Global Citizen NOW: Rio de Janeiro es la líder indígena Samela Sateré Mawé. Lleva múltiples identidades con la misma naturalidad con la que el bosque sostiene la biodiversidad: es bióloga, líder climática y madre (como le gusta remarcar). También forma parte de ANMIGA (Articulación Nacional de Mujeres Indígenas Guerreras de la Ancestralidad), una red de lideresas indígenas de todos los biomas de Brasil que están involucradas en la gestión territorial e iniciativas de resiliencia climática.

Samela Sateré Mawé es líder indígena y bióloga; trabaja en bioeconomía, gestión territorial y resiliencia climática. Imagen: Suministrada

Sateré Mawé subraya que la inversión en la bioeconomía, que se ha posicionado como una de las principales soluciones para el desarrollo sostenible en el Amazonas, no puede invisibilizar el conocimiento ancestral de los Pueblos Indígenas. “No podemos ser solo objetos de políticas de conservación. Somos portadoras y portadores de un conocimiento científico único que no se encuentra en la academia y que necesita reconocimiento e inversión”, sostiene.

Su perspectiva muestra cómo los sistemas de conocimiento indígena aportan a debates que a menudo reúnen saberes científicos, de políticas públicas y comunitarios.

Explica que la bioeconomía no es una novedad académica ni un modelo económico inventado recientemente. Es la forma de vida que su comunidad ha practicado durante generaciones, aunque no necesariamente la llamaran así. Convertirse en bióloga simplemente le dio las “credenciales correctas” para hablar del tema en espacios donde el conocimiento indígena no se reconoce.

“El mundo todavía no logra reconocer a los Pueblos Indígenas como respuestas concretas a la crisis climática. Y creo que, como mujer, como madre y como joven, mi lucha se vuelve invisible”, dice. Su mensaje es un llamado potente a actuar: “La respuesta para frenar la crisis climática somos nosotras y nosotros: en nuestros territorios, en la biodiversidad, en los Pueblos Indígenas y en las tierras indígenas demarcadas”.

Ampliando las oportunidades de inversión en la Amazonía

Tasso Azevedo es científico, emprendedor social y coordinador de MapBiomas, una plataforma pionera creada por ONG, universidades y empresas de tecnología que monitorea los cambios en la cobertura y el uso de los biomas de Brasil. Con inteligencia artificial e imágenes satelitales, MapBiomas ofrece datos anuales y detallados sobre deforestación, agricultura y expansión urbana, y se ha vuelto una herramienta clave para entender los impactos asociados al cambio climático, desde el Pampa hasta la Amazonía. Su trabajo muestra cómo los datos, la tecnología, las políticas públicas y la participación comunitaria pueden cruzarse para impulsar objetivos climáticos y de desarrollo.

"Tenemos que impulsar una conversación de fondo sobre cómo enfrentar el cambio climático y proteger la naturaleza —sobre todo la Amazonía— y, al mismo tiempo, crear oportunidades económicas y mejorar la calidad de vida de quienes viven en la región", dijo Azevedo, quien también tuvo un papel importante en la creación del Fundo Amazonia. "Muchas veces se presentan el clima y el desarrollo como agendas en conflicto. En la práctica, el gran desafío es construir soluciones que mantengan el bosque en pie y, a la vez, generen prosperidad, salud, educación y oportunidades para las poblaciones locales".

Según él, en los últimos 40 años, solo alrededor del 1% de la deforestación en la Amazonía ocurrió en zonas habitadas por Pueblos Indígenas, quilombolas, comunidades ribereñas y extractivistas, aunque estas comunidades protegen aproximadamente un tercio de todo el bosque.

"Si de verdad queremos proteger la Amazonía, tenemos que invertir en las personas que ya la protegen todos los días. Los pueblos del bosque no son solo beneficiarios de las políticas de conservación: son sus principales protagonistas. Ese apoyo puede llegar a través de inversiones, alianzas, visibilidad, participación y un compromiso de largo plazo", explica.

Y apostar por la conectividad —reducir el aislamiento de los pueblos del bosque— es uno de los caminos a seguir. Él es uno de los cocreadores de Conexão Povos da Floresta (Forest Peoples Connection), una iniciativa y red que reúne a más de 50 organizaciones, liderada por COIAB, CONAQ y CNS, que ya conectó a más de 2,500 comunidades a internet de alta velocidad y a servicios asociados como la telemedicina. Más de 200,000 personas ya se están beneficiando. Para 2030, quieren llegar a 1 millón de personas en 9,000 comunidades, abriendo oportunidades para ampliar el acceso a servicios digitales y a opciones económicas en una de las regiones más afectadas por la exclusión digital en Brasil.

Ampliando el apoyo internacional a las comunidades indígenas

Antes de ser nombrado ministro de Pueblos Indígenas en marzo de este año, Eloy Terena ya era reconocido internacionalmente como uno de los líderes indígenas más destacados del país. Es abogado, investigador y antropólogo, con un posdoctorado en la École des Hautes Études en Sciences Sociales en Francia. Asumir como ministro es un acto político que reafirma la importancia de que los pueblos indígenas ocupen espacios de poder en Brasil.

Eloy Terena es ministro de Pueblos Indígenas de Brasil y impulsa más inversión en comunidades indígenas y gestión territorial. Imagen: Suministrada

Su participación aporta una mirada de gobierno a conversaciones más amplias que también incluyen a liderazgos comunitarios, personas investigadoras y organizaciones internacionales.

Terena cree que Global Citizen NOW: Rio de Janeiro es una vitrina para visibilizar las perspectivas de más de 390 Pueblos Indígenas, y para llamar la atención sobre un hecho: la inversión internacional que apoya de manera directa a las comunidades indígenas sigue siendo limitada. "El objetivo del Ministerio es facilitar ese acceso mediante proyectos de gestión ambiental y territorial que impulsen el desarrollo económico de las comunidades sin que tengan que renunciar a su autonomía ni a sus derechos sobre las tierras que han ocupado tradicionalmente", explica.

Otro tema clave es la demarcación de tierras indígenas, una de las principales demandas de los Pueblos Indígenas en Brasil. La demarcación es el proceso legal que reconoce los derechos de los pueblos originarios (povos originarios) sobre sus territorios tradicionales. Según Instituto Socioambiental (ISA), las Tierras Indígenas (conocidas como Terras Indigenas) actualmente suman 833 áreas, con una extensión de 125,904,016 hectáreas (1,259,040 km²). Brasil tiene una superficie total de 851,196,500 hectáreas, lo que significa que solo el 14.8% del territorio del país está reconocido oficialmente como tierra indígena.

"La demarcación de tierras indígenas es crucial para preservar la fauna y la flora y para mantener la temperatura de la Tierra. Pero también es crucial para la supervivencia de las comunidades indígenas, su cultura y su ancestralidad", dijo el ministro.

La comunidad internacional puede apoyar esta causa de forma más efectiva pasando del reconocimiento al compromiso concreto. "Para que te consideren un Global Citizen, no necesitas haber visitado cientos de países. Lo que de verdad importa es entender que cada persona, de manera individual, tiene un rol y un nivel de influencia sobre nuestro planeta, porque todos estamos integrados en el ecosistema. Esa comprensión siempre ha estado con los Pueblos Indígenas y, ante datos alarmantes de deforestación, esta no puede ser una lucha que nos pertenezca solo a nosotros", afirma.


Debates sobre la transición para dejar atrás los combustibles fósiles

El cierre de la COP30 en Belém el año pasado pudo haber dejado a algunas partes interesadas buscando Compromisos más firmes en las políticas para la transición de los combustibles fósiles. Sin embargo, en el último día de negociaciones surgió un nuevo proceso que llevó a la Primera Conferencia sobre la Transición para Abandonar los Combustibles Fósiles en Santa Marta, Colombia, realizada en abril pasado. Alex Rafalowicz, director de la Fossil Fuel Non-Proliferation Treaty Initiative —una de las organizaciones responsables de este encuentro sin precedentes— compartirá detalles sobre los resultados, que podrían influir en futuras conversaciones y negociaciones sobre combustibles fósiles.

Los debates en Santa Marta muestran cómo gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, representantes indígenas, personas investigadoras e instituciones internacionales están aportando a las conversaciones sobre el futuro de los sistemas energéticos.

"Durante tres décadas, las negociaciones climáticas globales se enfocaron en gestionar las emisiones mientras ignoraban la causa raíz: la proliferación sin control de la extracción de petróleo, gas y carbón", dice Rafalowicz.

Según él, Santa Marta cambió eso. El encuentro fue una de las discusiones internacionales más grandes realizadas hasta ahora sobre la oferta de combustibles fósiles. Gobiernos, Pueblos Indígenas, liderazgos subnacionales, organizaciones de la sociedad civil, academia, representantes jóvenes, sindicatos y representantes comunitarios participaron en conversaciones sobre un nuevo mecanismo internacional para gestionar una transición justa y equitativa que deje atrás el petróleo, el gas y el carbón.

La dimensión geopolítica es central en el argumento de Rafalowicz. Para él, los combustibles fósiles no son solo un problema ambiental: son la moneda de los conflictos contemporáneos. "Los combustibles fósiles se han convertido la moneda de cambio de la guerra. Financian conflictos, permiten la coerción geopolítica y sostienen el imperialismo energético”, dijo. “Mientras la economía global siga funcionando con combustibles fósiles, estos conflictos van a continuar”.

El siguiente paso del proceso que empezó en Santa Marta será una segunda conferencia, coorganizada por Tuvalu e Irlanda, en el Pacífico en 2027. La elección de Tuvalu es significativa, porque esta nación insular enfrenta la amenaza del aumento del nivel del mar. “Cuando Tuvalu reciba al mundo para hablar de un mecanismo para la reducción gestionada de los combustibles fósiles, la claridad moral es innegable”, dice Rafalowicz. “Ya no estamos preguntándonos si el mundo va a gestionar de manera cooperativa la reducción de los combustibles fósiles. Estamos negociando cómo”.

Aunque las personas que hablaron en Global Citizen NOW: Rio de Janeiro vienen de distintos sectores, geografías y experiencias, comparten una misma idea: los desafíos climáticos y económicos no los puede resolver un solo grupo por su cuenta. Al abrir espacios de diálogo entre comunidades, gobiernos, instituciones de investigación, filantropía y organizaciones internacionales, el evento pone en primer plano el valor del liderazgo entre sectores para impulsar soluciones a desafíos globales complejos.

Advocacy

Defiende el planeta

Por qué el liderazgo intersectorial importa para el clima y el progreso económico

Por Vanessa Gabriel Robinson