Si vives en un país con muchos recursos y necesitas gafas para leer, una silla de ruedas para moverte o un audífono para escuchar bien, lo más probable es que puedas ir al médico para conseguir lo que necesitas, y que tengas un seguro que te ayude a pagarlo.
Pero mientras cerca del 90% de la gente en países ricos puede hacerlo, en países vulnerables, apenas el 3% de las personas encuestadas dijo que podía hacer lo mismo. Para un niño o una niña que no puede ver la pizarra desde el fondo del aula, unas simples gafas pueden marcar la diferencia entre tener dificultades para aprender y graduarse.
Esta enorme brecha es una señal de que los sistemas globales no están llegando a quienes más lo necesitan. Hoy, más de 2.500 millones de personas necesitan al menos un producto de asistencia, como una silla de ruedas, un audífono o unas gafas. Para 2050, esa cifra probablemente suba a 3.500 millones por el envejecimiento de la población y el aumento de las enfermedades crónicas. Pero incluso hoy, se estima que 1.000 millones de personas no tienen acceso a la tecnología de asistencia que necesitan.
Aquí es donde entra ATscale, la Alianza Global para la Tecnología de Asistencia. ATscale tiene una misión clara: lograr que todas las personas, en todas partes, puedan acceder a la tecnología de asistencia que necesitan y pagarla. Su meta es llegar a 500 millones de personas en todo el mundo para 2030, y esa misión se impulsa gracias a donaciones de personas de cualquier parte del mundo.
ATscale no está aquí solo para repartir equipos; está transformando y fortaleciendo sistemas completos para que el lugar donde naciste deje de determinar si puedes vivir una vida más saludable, digna e independiente.
¿Qué es exactamente la TA?
La tecnología de asistencia (TA) incluye todos los productos, sistemas y servicios que ayudan a las personas a vivir vidas productivas e independientes. Ahí entran desde gafas, audífonos y sillas de ruedas hasta prótesis o dispositivos y software digitales de apoyo. Estas herramientas acompañan a personas con discapacidad visual o auditiva, con discapacidades, a personas mayores y a cualquiera que viva con condiciones de salud crónicas o agudas. Durante mucho tiempo, la TA ha sido pasada por alto y ha recibido pocos recursos, lo que ha creado un desequilibrio enorme en el acceso a estas herramientas que cambian la vida, según la edad, la discapacidad, el género, la situación socioeconómica y más.
El impacto de estos dispositivos se siente a lo largo de toda la vida. Sin acceso, las personas pueden quedar excluidas de la educación, de oportunidades laborales, de la atención sanitaria y hasta de participar en su comunidad. ¿Pero con TA? La vida puede dar un giro. Un niño o una niña que recibe unas gafas puede leer y aprender con más facilidad; un adulto con una prótesis puede volver a trabajar; o una persona mayor con un audífono puede seguir conectada socialmente. Una silla de ruedas puede hacer posible el camino a la escuela, un audífono vuelve significativa una conversación, y herramientas digitales como el texto a voz abren nuevas formas de comunicación y aprendizaje para todas las personas.
El caso económico: 1 dólar entra, 9 dólares salen
Investigaciones de ATscale muestran que por cada 1 dólar invertido en tecnología de asistencia, se estima un retorno de 9 dólares para la economía en general.
¿Por qué? Porque la tecnología de asistencia no es un “extra”. Muchas veces es la base que permite que el potencial humano despegue y que las economías crezcan, mientras les da a las personas la dignidad que merecen. Esto pasa porque la TA:
- Aumenta la participación en la fuerza laboral y abre la puerta a mejores empleos e ingresos.
- Permite que los niños y las niñas aprendan y prosperen.
- Reduce los costos sanitarios a largo plazo.
- Mantiene la independencia y refuerza la productividad.
El acceso temprano a estas herramientas es especialmente potente. Cuando un niño o una niña recibe la tecnología de asistencia que necesita desde temprano, puede aumentar sus ingresos a lo largo de su vida hasta en 100.000 dólares.
Por qué existe esta brecha
A pesar de su impacto evidente, la tecnología de asistencia sigue siendo una prioridad muy relegada de forma crónica, lo que la deja todavía más fuera del alcance de quienes viven en países de menores ingresos o en situación de pobreza.
Entre las barreras para cerrar la brecha están políticas nacionales débiles o inexistentes, poca atención política, mercados fragmentados y caros, estigma y discriminación, datos limitados y la exclusión de las personas de esquemas públicos de beneficios de salud.
Las tasas de acceso lo dejan clarísimo: mientras que la cobertura en países de altos ingresos puede llegar al 90%, en los países de bajos ingresos ronda apenas el 10%. El resultado es predecible: la discapacidad y la pobreza actúan como fuerzas gemelas que se refuerzan entre sí.
Sin acción urgente, esta brecha se va a agrandar, sobre todo a medida que la población envejece y el aumento de los conflictos globales y las crisis climáticas disparan la demanda.
Qué hace ATscale de forma diferente
El trabajo de ATscale no se trata solo de distribuir productos. Se enfoca en fortalecer sistemas completos: moldear mercados, capacitar a docentes y personal sanitario, y enfrentar de lleno las reformas de política pública para lograr un impacto que dure.
Como alianza intersectorial que reúne a gobiernos, donantes, organizaciones multilaterales, el sector privado y organizaciones de personas con discapacidad, ATscale trabaja para que la tecnología de asistencia sea asequible, доступible y sostenible en todas partes.
Aunque existe muchísima tecnología de asistencia, ATscale ahora mismo se concentra en cinco productos de alta prioridad: audífonos, sillas de ruedas, gafas, prótesis y dispositivos y software digitales de apoyo.
Han colaborado con gobiernos en más de 20 países para construir infraestructura duradera. Su estrategia se apoya en tres pilares clave:
- Apoyar planes nacionales. ATscale trabaja con más de 20 países para fortalecer políticas nacionales, financiamiento, capacitación de la fuerza laboral y cadenas de suministro. Algunos reciben apoyo inicial a corto plazo para crear políticas que hagan de la TA una prioridad nacional, mientras que con otros se trabaja durante años para ampliar recursos y acceso, construyendo sistemas lo bastante sólidos como para durar generaciones.
- Fortalecer los mercados globales. Los mercados de productos de asistencia suelen estar fragmentados y ser costosos. ATscale está ayudando a remodelar los mercados globales y regionales para atraer a más compradores y proveedores de productos de asistencia asequibles y de alta calidad, especialmente a quienes están más cerca de las personas usuarias.
- Impulsar el cambio. ATscale también crea y reúne alianzas en todo el mundo para avanzar objetivos específicos de políticas públicas.A través de su campaña global de incidencia Unlock the Everyday, ATscale está elevando la conciencia política para que la tecnología de asistencia sea una prioridad de desarrollo.
¿Cuál ha sido el impacto de ATscale hasta ahora?
Los resultados de ATscale muestran cómo se ve en la práctica un enfoque a nivel de sistemas. Hasta ahora, la alianza ha llegado a más de 1,8 millones de personas a través de la prestación de servicios y un mejor acceso a productos, ha entregado más de 272.000 dispositivos de asistencia y ha capacitado a más de 12.800 profesionales.
También brinda apoyo humanitario en contextos de crisis como Ukraine, Palestine y Myanmar, asegurando que la TA se incluya en las respuestas de emergencia y esté disponible donde más se necesita.
Un aliado inesperado en esta misión y uno de los principales impulsores del trabajo de ATscale es Messika, la Maison francesa de joyería de lujo. Para Messika, esta causa no es solo un gesto filantrópico: es algo personal. Su fundadora, Valérie Messika, creció junto a un hermano con discapacidad, una experiencia que marcó los valores de su familia en torno a la inclusión. Y esos valores siguen vivos hoy: se reflejan en las operaciones de la Maison incluso en Namibia, donde su padre fundó André Messika Ltd, su taller de joyería. Hoy, la Manufactura de Messika en Windhoek es el mayor empleador de personas con discapacidad en Namibia, y el 25% de las acciones de la empresa se transfirió al personal local, creando un modelo basado en la propiedad compartida. Impulsar campañas para ampliar el acceso a la tecnología de asistencia a nivel global es, para Messika, una continuación natural de esa historia.
La visión para 2030 — y cómo podés ayudar
Las ambiciones de ATscale son enormes. Para 2030, busca llegar a 500 millones de personas con tecnología de asistencia. Antes, para 2027, ATscale planea llegar a 50 millones de personas, movilizar 190 millones de dólares, apoyar a al menos 35 países para fortalecer sus sistemas nacionales de TA y ampliar la voluntad política y la acción de los países donantes.
Estas metas son ambiciosas porque tienen que serlo. El acceso a la TA, con demasiada frecuencia, determina quién puede participar en la sociedad y quién queda al margen. Puede ser el factor decisivo entre quién puede aprender, quién puede trabajar, quién puede moverse con libertad y quién puede vivir una vida plena e independiente, sin importar dónde esté.
Pero lo más potente es esto: cerrar la brecha de acceso a la TA es una de las desigualdades más fáciles de resolver de nuestro tiempo, y vos podés ayudar.
Así podés ayudar ahora mismo:
- Explorá más sobre el trabajo de ATscale.
- Potenciá su trabajo que cambia vidas donando acá.
- Conocé la campaña de incidencia “Unlock the Everyday” de ATscale y firmá esta petición para pedirles a los gobiernos que financien la TA y hagan que los sistemas educativos sean más inclusivos para todas las personas. Se presentará el 4 de junio.
- Leé sus informes de políticas para entender mejor el impacto de la TA en educación, empleo, equidad de género y cambio climático, y ver cómo ayuda a romper ciclos de pobreza.