Hay algo de lo que todos deberíamos estar preocupados: el impacto de la digitalización en el mercado laboral. Si bien el mundo celebra la promesa de la digitalización y de la inteligencia artificial (IA), este cambio está creando un desajuste de la habilidad con las demandas en desarrollo del mercado laboral, en especial para los jóvenes, además de ampliar la brecha entre aquellas personas que tienen las capacidades digitales requeridas, la conectividad y el acceso a los recursos digitales, y aquellas que no.

No se trata de que si los jóvenes estén o no educados o capacitados: son la generación con más educación en la historia. Sin embargo, millones están quedándose en los márgenes, incapaces de acceder a trabajos dignos en una economía global que se desarrolla más rápido de lo que cualquiera pudiera ponerse al corriente. Enfrentan mercados laborales que no se adaptan lo suficientemente rápido, sistemas educativos desconectados de las oportunidades del mundo real y economías que devalúa o infrautiliza su talento.

El problema no son los jóvenes. Es estructural. Y sí, hay información para respaldarlo.

Datos recientes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) muestran que, si bien el desempleo de los jóvenes a nivel global cayó a un mínimo de 13% en 15 años, 20.4% de los jóvenes globalmente no están en un empleo, educándose o capacitándose (un grupo al que se refiere en inglés con el acrónimo NEET). Dos terceras partes de estos son mujeres jóvenes. En África subsahariana, los índices del NEET están entre los más altos en el mundo y no muestran señales de disminuir.

Incluso para aquellos que están en la escuela, un título ya no es una garantía para conseguir empleo. En las economías en desarrollo, dos tercios de los trabajadores jóvenes están en trabajos que no corresponden con su formación, a pesar de que los empleadores continúan reportando trabajo amplio y carencias de habilidades. La juventud por lo regular está sobrecalificada para empleos que no pagan lo suficiente, aun cuando los empleadores afirman que no pueden encontrar trabajadores calificados. Además, los jóvenes en las regiones de ingresos más bajos carecen de acceso a los recursos, la educación o las herramientas digitales que se necesitan para competir. Estas brechas se deben acortar si deseamos abordar el reto global del empleo para los jóvenes.

Desajuste e infravaluado: ¿Por qué la educación y la digitalización no están traduciéndose en empleos?

Hablemos sobre la digitalización: nuevas herramientas, nuevas industrias, IA, trabajos a distancia y plataformas en línea. Suena como un triunfo, ¿verdad? ¿No debería la digitalización abrir más oportunidades para los jóvenes?

En lugar de abrir oportunidades, la digitalización está profundizando las desigualdades existentes, en especial para los jóvenes que viven en partes del Sur Global de ingresos más bajos donde es más probable que la infraestructura digital sea pobre o donde los sistemas educativos pudieran no estar al día con las realidades digitales del mercado laboral. Si bien un sinnúmero de empleadores reporta tener dificultades para llenar roles que requieren habilidades digitales o técnicas, la inversión en la capacitación y el desarrollo de la capacidad de la juventud sigue siendo inconsistente. Como resultado, sin esta inversión, los jóvenes se quedan luchando para averiguar las cosas solos.

Otro problema adyacente es el hecho de que incluso cuando la gente joven cuenta con las habilidades, el empleo digno no está garantizado. A nivel global, más de la mitad de los jóvenes actualmente trabaja en la economía informal, donde los salarios son bajos, las protecciones son mínimas y no existe un camino real hacia el crecimiento. Es trabajo, pero no trabajo digno.

Esta desconexión es algo que la OIT ha identificado y está trabajando para arreglarlo. No sólo se trata de crear empleos y la disminución de la brecha entre conocimiento y trabajo, sino que está trabajando para garantizar los derechos en el trabajo, la dignidad y el tipo de crecimiento que incluye a todos, en todos partes del mundo digital actual en constante cambio.

¿De qué manera la OIT está abordando la desconexión entre la educación, el empleo y el trabajo digno?

La OIT y la ONU en general reconocen que la digitalización se ha vuelto una característica central de los mercados laborales en el mundo, desde servicios logísticos a pedido, desarrolladores de software, hasta creadores de contenido ganan un salario en línea. Para liberar el potencial total de los jóvenes, la OIT insta a la acción urgente por parte de los gobiernos, socios sociales, incluyendo empleadores y trabajadores, donadores, multilaterales, redes juveniles, actores de la academia y de la sociedad civil en dos frentes:

  1. Equipar a la gente joven con habilidades prácticas y en demanda, y asegurarse de que estas habilidades sean reconocidas. Lo que significa crear sistemas de certificación y de capacitación que los empleadores comprendan y confíen.
  2. En la era de la inteligencia artificial primero debe estar la gente. Lo que significa exhortar a los gobiernos y demás partes interesadas a adoptar un enfoque “Humano al mando” utilizando herramientas como grandes datos y estándares compartidos para ayudar a los jóvenes a hacer coincidir sus habilidades con los trabajos reales, a acceder a la capacitación incluyente y evitar quedarse rezagado por el cambio tecnológico rápido.

La OIT está abordándolo en tres frentes: política, sistemas y derechos.

A nivel político, la OIT está encabezando el Acelerador Mundial del Empleo y la Protección Social, una iniciativa de la ONU de alto nivel diseñada para ayudar a los países a redirigir el financiamiento internacional hacia políticas integrales que generen empleo y expandan la protección social de los trabajadores, en particular de la gente joven y de las mujeres, además de acelerar el progreso hacia el logro del Objetivo Global 8, que exhorta al acceso indiscriminado al trabajo digno y al crecimiento económico para todos.

Luego está la Coalición Mundial para la Justicia Social, donde la OIT está coordinando asociaciones entre gobiernos, socios y expertos para promover la acción inclusiva en el empleo enfocada en la juventud. Lo que incluye la capacitación de los jóvenes en empleos verdes y digitales, además de abordar retos como la informalidad y la desigualdad basada en el género.

A nivel de sistemas, la OIT está ayudando a los gobiernos a reformar los sistemas de capacitación y de educación vocacionales y técnicos (TVET por sus siglas en inglés) con el objetivo de que lo que los jóvenes aprendan los prepare para los empleos que están en demanda. Cuando se trata de derechos, la OIT aboga por salarios justos, protecciones para los trabajadores independientes y del sector informal, además de proteger y promover los derechos laborales de todos los jóvenes, independientemente de dónde o cómo trabajen.

Es por lo que el Foro Político de Alto Nivel (FPAN) 2025, la plataforma principal de las Naciones Unidas para revisar el progreso de los Objetivos Globales, es crucial para promover el trabajo hacia el avance de los esfuerzos con el fin de garantizar el acceso equitativo al empleo digno. Con el Objetivo Global 8 en revisión y el empleo juvenil como los enfoques centrales, la OIT y sus socios están aprovechando esta oportunidad poco común para movilizar la voluntad política y presionar por reformas políticas que hagan los sistemas de empleo juvenil más inclusivos, aptos para el futuro y cimentados en la justicia social.

Sin embargo, la cuestión es así: no podemos lograr estos objetivos sin la participación de la juventud

Si deseamos que la digitalización funcione para la gente joven, los sistemas deben ser diseñados para reflejar sus necesidades, competencias y deseo de crecimiento en el lugar de trabajo.

Por eso la OIT enfatiza que la participación de la juventud debe ser una prioridad en todos los niveles del proceso de toma de decisiones. Necesitamos que nuestros sistemas económicos estén preparados para el futuro y garantizar mercados laborales equitativos, los mismos sistemas y mercados que heredaremos a la juventud de ahora. Merecen tener una opinión en los sistemas que están destinados a heredar. La OIT fomenta lo anterior al promover el diálogo social que incluya a los jóvenes y al poner a la juventud al centro de las políticas y programas diseñados para promover trabajos dignos para ellos. Al facilitar la participación y el liderazgo de la gente joven en los eventos globales de la OIT, capacitaciones directas y retos para la juventud, se obtiene conocimientos valiosos, se logra el consenso y se crea políticas y programas en este sentido.

Algunos ejemplos que ilustran cómo la OIT está fomentando la voz y la representación de los jóvenes al conformar el futuro del empleo pueden verse en la creación del Grupo Asesor de Jóvenes de Empleos Verdes para el Pacto Juvenil y del Comité de la Red Juvenil de las Perspectivas de la OIT en Etiopía. Otro es a través de encuestas de opinión que capturan las percepciones y aspiraciones de los jóvenes en el mercado laboral, por ejemplo, la encuesta de la Juventud y el COVID-19 realizada entre abril y mayo de 2020 y del Barómetro del Empleo Juvenil realizada entre noviembre de 2024 y febrero de 2025.

La juventud puede involucrarse en estos diálogos que promueven el trabajo digno y la inclusión económica al unirse a la  Iniciativa Global sobre Empleo Decente para los Jóvenes, una plataforma dirigida por la OIT para incrementar la acción e impactar el empleo de la juventud a través de intervenciones efectivas y basadas en la evidencia. La iniciativa reúne a más de 100 organizaciones que trabajan en prioridades clave, desde empleos verdes y digitales hasta jóvenes en contextos precarios y rurales. Sus acciones en conjunto ya han alcanzado a más de 42 millones de jóvenes.   

Unirte a esta iniciativa significa sacar provecho de una alianza global comprometida con la creación de oportunidades reales y duraderas para la juventud en todo el mundo. ¿Listo para pasar a la acción? Comprométete para apoyar el empleo de jóvenes a través de la Iniciativa Global sobre Empleo Decente para los Jóvenes.


La imagen para este artículo fue diseñada por Thiha, beneficiario del Global Citizen's Emerging Creatives Program. Para mayor información sobre él y su trabajo haz clic aquí.

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Por Olaolu Odusan