Los humanos ya caminaron sobre la Luna. Los smartphones nos conectan entre continentes en cuestión de segundos. Y aun así, millones de personas todavía viven sin electricidad.
Vivir sin electricidad significa que las infancias no pueden estudiar después del atardecer, que los centros de salud se quedan sin energía en momentos críticos, que los medicamentos no siempre se pueden mantener fríos y seguros, y que a los pequeños negocios se les hace cuesta arriba crecer. Cuando se enciende la luz, todo cambia.
Qué tan rápido cambia todo depende, en parte, de decisiones que se están tomando justo ahora, en las semanas previas a que líderes mundiales se reúnan en la COP31 en Antalya, Turquía, del 9 al 20 de noviembre de 2026.
Una COP organizada por Turquía, con Australia liderando las negociaciones y foco en el Pacífico
La COP es la cumbre climática anual de la ONU, donde casi 200 países se juntan para acordar cómo enfrentar el cambio climático en conjunto. Este año, el trabajo se comparte: Turquía va a ser el país anfitrión y tendrá la Presidencia de la COP31, mientras que Australia actuará como Presidenta de las Negociaciones, trabajando con países insulares del Pacífico para poner las prioridades de la región sobre la mesa.
Pero gran parte del trabajo real pasa antes de que lleguen las y los líderes. Tres momentos clave este octubre están ayudando a definir lo que va a pasar en Antalya.
Ceremonia tradicional de bienvenida en la Pre-COP, 5 oct 2026. Imagen: Australia-Pacific Partnership for COP31
Fiji y Tuvalu: poniendo primero las prioridades del Pacífico (5–8 de octubre)
Antes de cada COP, los países hacen una reunión más pequeña, conocida como Pre-COP, para compartir prioridades, probar ideas y encontrar puntos en común antes de que empiecen las negociaciones formales. Este año, Fiji, Tuvalu y Australia fueron coanfitriones, y llevaron delegaciones de más de 50 países a Fiji del 5 al 8 de octubre, con una reunión especial para líderes mundiales en Tuvalu el 5 y 6 de octubre.
Las conversaciones se centraron en limitar el calentamiento global a 1.5°C, ayudar a los países a acceder al financiamiento que necesitan para responder al cambio climático, cumplir las promesas del Acuerdo de París y asegurarse de que nadie se quede atrás mientras el mundo avanza hacia energías limpias. Para las naciones del Pacífico, también fue una oportunidad de mostrarles a las y los líderes, de primera mano, cómo el cambio climático ya está afectando a sus comunidades y las soluciones que ellas mismas ya están impulsando. Las y los líderes se fueron con un mensaje compartido: la Declaración Taku Pakasoa, que en tuvaluano significa “fuerza en la unidad”, y que pide a los países acelerar la acción para mantener el 1.5°C al alcance y poner el océano y el financiamiento climático en el centro de las prioridades del Pacífico para la COP31.
Bangkok: generando confianza en el financiamiento climático (12–18 de octubre)
El dinero es una de las preguntas más grandes en cada COP: ¿quién paga para ayudar a los países a recortar emisiones y adaptarse al cambio climático, y qué tan rápido llega ese financiamiento? En las reuniones anuales del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional en Bangkok, las y los líderes van a hablar sobre deuda, financiamiento para el desarrollo e inversión, y todo eso influirá en la capacidad de los países para cumplir sus compromisos climáticos. Estas reuniones quedan fuera del proceso formal de la COP, pero avanzar de verdad acá podría generar confianza de cara a la COP31.
Perth: convirtiendo compromisos en energía (18–20 de octubre)
Global Citizen NOW reúne a líderes que pueden convertir ideas en acción: desde nuevas políticas hasta inversiones y alianzas. A solo unas semanas de la COP31, Global Citizen NOW: Perth va a reunir a líderes de gobiernos, empresas, filantropía, comunidades de Primeras Naciones y sociedad civil. En conjunto, se enfocarán en llevar electricidad a más personas, acelerar la transición hacia la energía limpia e invertir en infraestructura hecha para durar.
Las brechas que las y los líderes tienen que cerrar
Para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París, el mundo necesita usar más electricidad limpia para abastecer nuestros hogares, transporte e industrias, y además usar la energía de manera más eficiente. Hoy, la electricidad representa alrededor del 23% de toda la energía que usa el mundo. Para mantener el calentamiento global en 1.5°C, la Agencia Internacional de Energías Renovables dice que esa proporción necesita llegar al 35% para 2035 y superar la mitad para 2050. Las y los organizadores de la COP31 presentaron un compromiso “35 para el 35”, invitando a líderes mundiales a Realizar un compromiso con esa meta para 2035.
El acceso a la electricidad es igual de urgente. En África subsahariana, 563 millones de personas seguían viviendo sin electricidad en 2024, lo que equivale al 86% de todas las personas del mundo que no tienen energía. Las energías renovables, como la solar y la eólica, aportaron el 18% de la energía que el mundo usó en 2023. Para cumplir la meta de 2030, ese crecimiento tendría que acelerarse a más de cuatro veces el ritmo que hemos visto hasta ahora.
Avanzar rápido sí se puede. Muchas tecnologías de energía limpia ya están probadas y cada vez son más accesibles. Entre 2010 y 2024, Camboya, Kenia y Ruanda estuvieron entre los países del mundo que más rápido ampliaron el acceso a la electricidad. Para 2024, cerca del 99% de la gente en Camboya tenía electricidad, junto con el 77% en Kenia y el 72% en Ruanda. La inversión privada también está creciendo: en Sudáfrica, la empresa de energía limpia Red Rocket, con sede en Ciudad del Cabo, tiene más de 5 gigavatios de proyectos eólicos, solares e hidroeléctricos en operación, en construcción o a punto de empezar obras.
Más cerca de Perth, Australia Occidental muestra cómo se ve esto a gran escala. En mayo de 2026, se aprobaron 10 nuevos proyectos de energía renovable y baterías a través de un programa del gobierno federal. En conjunto, sumarán casi 1.9 gigavatios de energía limpia, suficiente para cerca de un millón de hogares, además de baterías grandes para almacenar energía cuando más se necesita. Ahora la oportunidad es extender ese impulso por todo el Indo-Pacífico, donde están algunas de las necesidades energéticas de más rápido crecimiento en el mundo.
Solo en el Sudeste Asiático, construir las conexiones transfronterizas para la red eléctrica planificada de la ASEAN va a requerir unos 27 mil millones de Dólares americanos para 2040, parte de los más de 300 mil millones de Dólares americanos necesarios para ampliar y modernizar las redes eléctricas de la región. Por eso, Global Citizen NOW: Perth está reuniendo a los líderes para movilizar inversión y alianzas que puedan ampliar el acceso a energía limpia para 15 millones de personas, sumar 2 gigavatios de nueva energía renovable y construir cadenas de suministro responsables para tecnologías limpias como las baterías.
Por qué octubre va a definir lo que pase en Antalya
Los pilares ya están: tecnologías probadas, inversión en aumento y países que demuestran qué tan rápido puede avanzar el cambio. Ahora lo que hace falta es financiamiento, alianzas y compromiso político para escalar todo esto.
Para que la COP31 funcione, las promesas que se hagan en las negociaciones tienen que convertirse en cambios reales sobre el terreno. El trabajo que se hizo este octubre, desde Fiji y Tuvalu hasta Bangkok y Perth, ayudará a definir las condiciones políticas, financieras y prácticas para avanzar en Antalya.