Durante décadas, el mundo avanzó de manera constante hacia uno de los Objetivos Globales más ambiciosos de la ONU: lograr que ningún niño muera por una enfermedad prevenible para 2030. Pero en 2025, por primera vez en este siglo, ese progreso está a punto de retroceder. En vez de disminuir, se proyecta que las muertes infantiles aumenten, una clara señal de advertencia de que los logros en salud pública son mucho más frágiles de lo que quisiéramos pensar.
Esto se vuelve aún más evidente cuando pensamos en la malaria. Esta enfermedad cobra casi 600,000 vidas cada año, y un niño muere por malaria aproximadamente cada minuto — la mayoría de ellos menores de cinco años. Aunque la malaria es prevenible y tratable, sigue siendo un gran desafío en los países de ingresos bajos y medios. Es especialmente grave en África subsahariana, donde ocurren cerca del 95% de todas las muertes globales por malaria.
Hoy en día, los países del mundo tienen que enfrentar ciclos de deuda cada vez más grandes, presupuestos de ayuda en disminución, y crisis que demandan muchos recursos — dejando poco o ningún margen para evitar estas tragedias. De hecho, muchos países ahora gastan más en deuda que en salud o educación. Los responsables globales de la salud pública tienen que responder una pregunta que parece imposible: ¿Cómo salvar más vidas con menos dinero?
Empiezan a aparecer respuestas. En vez de rendirse o dejar de lado la ambición, actores clave están encontrando maneras de hacer que cada dólar cuente. Un acuerdo reciente entre Gavi, la Alianza de Vacunas, y UNICEF reducirá de forma drástica el costo de las vacunas contra la malaria, siendo un caso perfecto para ver cómo funciona esta estrategia en la vida real.
Vamos a ver de cerca cómo, incluso en tiempos difíciles, todavía es posible avanzar y salvar vidas.
Un avance que llevó años en concretarse
Después de décadas de progreso estancado, ahora el mundo cuenta con varias vacunas contra la malaria disponibles. Dos vacunas — conocidas como RTS,S y R21 — son recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y están siendo implementadas globalmente, especialmente en África. En ensayos clínicos, ambas han demostrado reducir más de la mitad de los casos de malaria durante el primer año tras la vacunación, y brindan una protección aún mayor en zonas o temporadas con mayores picos de contagio, como los meses de lluvias intensas.
Pero los avances científicos, por sí solos, no salvan vidas. El costo, la fabricación y el acceso a esas vacunas también importan, y mucho.
Por eso el acuerdo reciente entre Gavi, la Alianza de Vacunas y UNICEF, el mayor comprador de vacunas del mundo, llama tanto la atención. Bajo este nuevo trato, el precio de la vacuna R21 contra la malaria será de 2,99 dólares americanos por dosis, lo que representa una bajada de aproximadamente el 25%. En estos tiempos de presupuestos recortados donde cada dólar importa, esto es un descenso muy importante.
Un solo recorte como éste puede ahorrar hasta 90 millones de dólares americanos en los próximos cinco años. Así, los países podrán asegurar más de 30 millones de dosis adicionales y proteger a casi siete millones de niñas y niños más antes de que termine la década. No es una diferencia menor, es un cambio de vida real.
Cómo funciona el acuerdo y por qué es tan importante
Pamela Anyango y su hija Natasha Aol (9 meses) en el lanzamiento nacional de la vacuna de malaria en el esquema de inmunización regular en Boma Grounds, Apac, Uganda, abril 2025. ©UNICEF/UNI782402
UNICEF aprovecha su gran poder de compra en el mercado de vacunas para negociar precios más bajos con los fabricantes. Al mismo tiempo, Gavi ayuda a los países a financiar la compra de vacunas e integrarlas en los programas de inmunización. Detrás de todo esto, un mecanismo innovador — la Facilidad Internacional de Financiamiento para la Inmunización (IFFIm) — convierte las promesas de donantes a largo plazo en liquidez inmediata, permitiendo a Gavi actuar rápido cuando llegan oportunidades o acuerdos ventajosos.
El resultado: una compra eficiente de grandes cantidades, gestionada por organizaciones expertas en distribución global. Justo lo que se necesita cuando los recursos son limitados y se aproximan crisis sanitarias.
Hasta ahora, ya se han entregado más de 40 millones de dosis de la vacuna contra la malaria a través de programas apoyados por Gavi, y 24 países africanos ya ofrecen la vacuna como parte de su inmunización rutinaria. La demanda es alta: 14 países introdujeron la vacuna por primera vez en 2024, y otros siete lo han hecho en 2025.
Uganda, por ejemplo, inició el despliegue de vacunas más grande de África a principios de este año: distribuyó más de 2.2 millones de dosis en 105 distritos para llegar a más de un millón de niñas y niños menores de dos años. Zambia y Burundi también comenzaron aplicaciones nacionales, mientras que Etiopía hizo lo propio a finales de 2025. Mali, Guinea, Guinea-Bissau y Togo también preparan lanzamientos para este año.
Haciendo que cada dólar llegue más lejos
Etiopía lanza la vacuna de malaria integrada con la distribución masiva de mosquiteros tratados en Turmi, sur de Etiopía, septiembre 2025. ©UNICEF Etiopía/2025.
Este acuerdo sobre las vacunas es un reflejo de un cambio más amplio en la estrategia de salud global que probablemente veremos mucho más en el futuro. Con presupuestos cada vez más ajustados, es necesario ser precisos para que ningún dólar se desperdicie. Esto significa dejar a un lado campañas únicas para todos y, en cambio, revisar las necesidades de cada país, ciudad o región según las condiciones en el terreno, resolviendo desafíos de manera directa.
Por eso, ahora los países están adaptando las intervenciones contra la malaria a los lugares y temporadas de mayor riesgo. Al enfocar recursos donde más impacto generan, los sistemas de salud pueden combinar vacunas con otras herramientas integrales como mosquiteros, diagnósticos y tratamientos.
Disminuir los casos de malaria tiene efectos positivos en cascada en toda la sociedad: libera camas en hospitales, fortalece la atención primaria y hace que hospitales y centros médicos sean más resilientes ante futuras crisis, además de impulsar la economía por miles de millones.
Una guía para lo que viene
Una trabajadora de salud muestra una dosis de la vacuna contra la malaria en el lanzamiento nacional en Boma Grounds, Apac, Uganda, abril 2025. ©UNICEF/UNI782402.
Las vacunas siguen siendo una de las mejores inversiones en salud global. Desde el año 2000, la inmunización rutinaria ha ayudado a reducir a la mitad las muertes infantiles, logrando un estimado de 54 dólares americanos de beneficio por cada dólar invertido. Aun así, esa cifra no alcanza a mostrar el verdadero impacto de las vidas salvadas, los días adicionales que las niñas y niños pueden ir a la escuela,
Más personas consiguen empleo y más sueños se hacen realidad porque enfermedades prevenibles como la malaria ya no deciden el rumbo de la vida de alguien.
Sin embargo, los avances logrados en salud global durante las últimas décadas no están asegurados para siempre. Cuando las campañas de vacunación bajan la guardia, las enfermedades mortales pueden reaparecer. Y recuperar el terreno perdido cuesta mucho más que mantenerse firmes desde el principio.
El acuerdo de precios alcanzado por Gavi y UNICEF para la vacuna contra la malaria nos muestra todo lo que se puede lograr. Demuestra que, incluso en tiempos de incertidumbre y opciones limitadas, es posible avanzar muchísimo en el camino hacia adelante.
Es clave recordar que el mundo está muy cerca de acabar con las muertes infantiles prevenibles, a pesar de los retos de financiamiento. Si la malaria sigue el camino hacia la erradicación o, por el contrario, se agrava, va a depender de si los líderes mundiales deciden invertir en las herramientas que realmente funcionan.