Vendedores ambulantes en Costa Rica: Atrapados entre dos economías

Autor: Noelia Alfaro Herrera

Rafael Castro for Global Citizen

Hace 20 años, Jessica Venegas decidió probar su suerte como vendedora ambulante en San José, porque había decidido iniciarse como vendedora ambulante. 

Era una madre soltera de 25 años y una amiga la convenció de que era una buena forma de generar ingresos, tras haber intentado sin éxito conseguir trabajo para pagar su casa y llevarle comida a su pequeño hijo.

Venegas sabía que, trabajar como vendedora ambulante en San José requería mucho coraje y velocidad.

“Llegué con mucho miedo, pero también con mucha necesidad,” dijo Venegas a Global Citizen.

Dos décadas después, a sus 45 años, Venegas continúa vendiendo en la capital y es la secretaria general de SITRAFINES, el Sindicato de Trabajadores Ambulantes y Afines.

“Me invitaron a una reunión de vendedores ambulantes en el Parque Central, hace 18 años y ahí empezó mi camino en el sindicalismo,” recuerda. 

Desde entonces, Venegas recuerda haber participado en la formulación de varias propuestas para formalizar su trabajo, que les permitan a las personas vendedoras ambulantes no tener que huir de la policía municipal por ocupar sin permiso el espacio público y acceder a derechos fundamentales de toda persona trabajadora, como el acceso a la seguridad social.

Jessica Venegas posa para retrato en San José, Costa Rica.
Image: Rafael Castro for Global Citizen

Sin embargo, el camino hacia la formalidad de este sector es empinado, pues su actividad interactúa con otras problemáticas de una ciudad pequeña. 

Con una planificación urbana limitada y una creciente percepción de inseguridad, pareciera no haber espacio en San José para sus 10 mil vendedores ambulantes. Sin embargo, allí están cada día ofreciendo en voz muy alta toda clase de productos.

En 2012, tras un recurso de amparo interpuesto por un residente de San José, la Sala Constitucional ordenó a la Municipalidad tomar medidas ante el creciente número de personas vendedoras ambulantes en la ciudad. El recurso manifestaba que las ventas ambulantes afectan el desplazamiento por la capital, en especial para las personas con discapacidad visual. 

El alcalde de San José respondió a este caso. afirmando su compromiso con la erradicación de las ventas ambulantes en la capital. 

Desde 2015, la alcaldía indicó que no hay posibilidad de negociación, pues la ciudad ha alcanzado el límite de los espacios en los que se puede dar permisos a través de patentes para ventas callejeras. 

Vendedores ambulantes y economía informal

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo de Costa Rica para agosto de 2023 indican que un 39.2% de la población económicamente activa del país pertenece al sector informal. 

Este porcentaje representa a unas 832 mil personas, de las cuales, según la Central Movimiento de Trabajadores Costarricenses, unas 10 mil se dedican las ventas ambulantes en la capital. El centro estima que un 85% de los vendedores son personas migrantes.

Jessica Venegas y Winston Galeano posan para retrato en San José, Costa Rica. Galeano es vendedor ambulante originario de Granada, Nicaragua. Al ser una persona con discapacidad, ha alcanzado un acuerdo verbal con la Policiía Municipal.
Image: Rafael Castro for Global Citizen

“Hay de todas las nacionalidades: Colombianos, salvadoreños, haitianos, venezolanos, dominicanos y por supuesto nicaragüenses. Creo que la mayoría de vendedoras somos mujeres que buscamos sacar a nuestras familias adelante”, señala Venegas.

Aproximadamente 300 de ellos están afiliados a SITRAFINES.

Winston Galeano es originario de Granada, Nicaragua y desde hace 15 años vende anteojos, medias, pañuelos y otros artículos en la capital. Winston y otras decenas de personas con discapacidad que venden en las calles capitalinas han llegado a un acuerdo verbal con la Policía Municipal. Son los únicos vendedores ambulantes que no huyen al ver acercarse a los policías que realizan sus rondas caminando, en motocicleta, bicicleta o patrulla. 

“Yo estoy bien, porque ya tengo mi residencia y tenemos este permiso, pero me duele ver a mis compañeros corriendo y me duele cuando les decomisan su mercadería,” dijo Galeano a Global Citizen.

Galeano reconoce que una gran cantidad de sus compañeros viven una doble informalidad, al no contar con un estatus migratorio regular, lo que les impide denunciar cuando son víctimas de abuso de autoridad. En 2022, un estudio de la Comisión Económica para Latinoamérica y el Caribe (CEPAL) encontró que cerca de un 60% de las personas migrantes en Costa Rica trabajan en el sector informal.

Expertos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señalan que, en los países en vías de desarrollo, el empleo informal puede aglutinar hasta un 60% de la población económicamente activa. En estos casos es frecuente que la mayoría de las personas en empleo informal pertenezcan a hogares de bajos ingresos y por lo tanto en condiciones de pobreza.

En 2015, la Conferencia General de la OIT promulgó la Recomendación 204 para la Transición de la Economía Informal a la Economía Formal, con el objetivo de ofrecer una guía a los estados miembro, para formalizar trabajadores y negocios. La Recomendación reconoce el empleo informal como uno de los principales retos para el acceso los derechos laborales y el trabajo decente

En 2018 y en respuesta a esta recomendación, Costa Rica promulgó su Estrategia Nacional para la Transición a la Economía Formal, que tiene como objetivo reducir en un 10% la informalidad laboral para el 2025. De lograrse esta meta, Costa Rica experimentaría una reducción en la pobreza y la inequidad, al tiempo que contribuiría con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

La estrategia señala a los vendedores ambulantes como uno de los grupos particularmente vulnerables ante los déficits más graves de trabajo decente en la economía informal y que por lo tanto deben recibir especial atención.

Trabajar a escondidas, pero a la vista de todos

La pandemia hizo que el desempleo en Costa Rica alcanzara su cifra más alta en 2020 y con ello, más personas se vieron en la misma situación que llevó a Venegas años atrás al iniciarse como vendedora. 

Hoy el paisaje capitalino incluye al menos 5 vendedores ambulantes cada 100 metros: Juguetes, ropa, zapatos, jugos, frutas, verduras, cigarros y hasta medicamentos son parte de la oferta. Los vendedores se comunican de diferentes formas para alertarse de las rondas policiales. Han entrenado el ojo para identificar a los oficiales en medio de los cientos de transeúntes.

“Estar vendiendo en San José es un golpe psicológico todos los días, porque hay que estar pendiente si viene la policía, si le arrebatan sus cosas. Es un nerviosismo diario,” cuenta Venegas sobre su día a día como vendedora.

Jessica Venegas explica que los vendedores ambulantes han creado grupos de Whatsapp para poder alertarse cuando identifican policías cerca.
Image: Rafael Castro for Global Citizen

En 2012 el Estudio de Monitoreo de la Economía Informal de la organización Women in Informal Employment: Globalizing and Organizing (WIEGO) señaló algunas de las formas en las que las personas vendedoras ambulantes de varias ciudades del mundo contribuyen a fortalecer sus ciudades. Los vínculos con la economía formal y la activación económica son algunos de esos aportes.

Diana López, originaria de Managua, Nicaragua y con 5 años de vender en las calles de San José coincide con esta perspectiva.

“Nosotros le aportamos bastante al país. Cada vez que compramos nuestra mercadería pagamos impuestos. Cuando vamos a comer aquí también pagamos,” cuenta López a Global Citizen. 

Con lo que hace en las ventas, Diana también envía dinero a sus padres en Nicaragua.

Nuria Villalobos, con más de 45 años de experiencia como vendedora en San José, coincide en que la informalidad de su trabajo no les impide hacer aportes importantes a la economía del país. Ella logró sacar adelante a 4 hijos profesionales gracias a las ventas en la capital. Sin embargo, asegura que la situación ha cambiado y actualmente las ventas son más difíciles y la actividad es menos rentable.

Nuria Villalobos ha sido vendedora en San José por 45 años. Con sus ingresos como vendedora logró criar a sus 4 hijos y darles estudios universitarios a todos. Uno de ellos es un chef famoso en la televisión en Costa Rica.
Image: Rafael Castro for Global Citizen

Juana Francisca Minaya es originaria de Perú y tiene cerca de 14 años como vendedora ambulante en San José. Su sueño es poder tener un puesto fijo “para no estar corriendo cuando viene la policía. Sería bonito.”

Organizar la informalidad: un reto y una oportunidad para el movimiento sindical

A través de SITRAFINES y diferentes federaciones y organizaciones sindicales, las personas vendedoras ambulantes buscan que sus propuestas de formalización sean escuchadas, para alcanzar acuerdos que les permitan acceder a permisos para vender y acceso a seguridad social.

En 2019, la Organización Internacional del Trabajo publicó una guía para la organización de las personas trabajadoras de la economía informal en sindicatos.

La guía reconoce que la organización de los trabajadores informales representa un reto para el movimiento sindical, que debe renovarse y reconocer las dinámicas propias de este sector de la economía. Al mismo tiempo, la guía señala una oportunidad de hacer crecer al movimiento sindical y la cobertura de protección de derechos laborales. 

Olman Chinchilla, presidente de la Central Sindical Movimiento de los Trabajadores Costarricenses dijo a Global Citizen que “es difícil organizar a un sector como este, porque carecen de todo tipo de regulación y además dependen de las políticas de los gobiernos locales.”

Jessica Venegas conversa con Winston Galeano, compañero vendedor ambulante y miembro del sindicato.
Image: Rafael Castro for Global Citizen

Venegas sigue confiando en que la organización es el camino.

“Tenemos proyectos que soñamos para dejar de ser perseguidos y que nos valoren como trabajadores que somos,” cuenta Venegas.

Mientras tanto, sigue combinando el liderazgo sindical con las ventas ambulantes. Allí mismo, en las calles de San José trata de convencer a los transeúntes de que le compren medias o juguetes y a los otros vendedores ambulantes de que se afilien al sindicato porque, como ella dice la unión hace la fuerza.


Celebrating May Day es una serie de contenido que explora tres sectores distintos dentro de la economía informal del mundo al examinar los movimientos laborales que defienden la seguridad social y económica de sus trabajadores y/o la necesidad de reforma. A través de un enfoque en las trabajadoras domésticas, comerciantes ambulantes y personas que laboran en la industria de la confección, esta serie conecta activistas, líderes, trabajadores y expertos en políticas de todo el mundo.       

Declaración: Esta serie fue posible con fondos de la Organización Internacional del Trabajo.