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Salud

La lucha contra la pobreza y la desigualdad son cruciales para la salud mental, dice un experto de la ONU

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El alivio de algunas afecciones de salud mental en ciertas poblaciones podría estar en manos de funcionarios del gobierno, según Dainius Pūras, relator especial de salud de las Naciones Unidas.

"La desigualdad es un obstáculo clave para la salud mental a nivel mundial", dijo en su nuevo informe, presentado recientemente en Ginebra.

El informe argumenta que las medidas gubernamentales que imponen una carga financiera a los ciudadanos, refuerzan la desigualdad y no abordan la inseguridad laboral, además de tener efectos negativos en la salud mental de las personas. Como resultado, abordar la desigualdad y la discriminación podría ser más eficaz para mejorar algunas condiciones de salud mental que la terapia y la medicación, le dijo Pūras a The Guardian en una entrevista reciente.

“Muchos factores de riesgo para la mala salud mental están estrechamente asociados con las desigualdades en las condiciones de la vida diaria. Muchos factores de riesgo también están relacionados con el impacto corrosivo de ver la vida como algo injusto”, continúa el informe.

Según la Organización Mundial de la Salud, hay aproximadamente 970 millones de personas que viven con afecciones de salud mental, como depresión y ansiedad. El número de personas diagnosticadas con estas enfermedades particulares ha aumentado en un 40% en las últimas tres décadas. Cada vez más personas buscan ayuda, lo que genera una mayor demanda de atención que la que se puede satisfacer en varios países y, como consecuencia, aumenta el número de personas que dependen de los tratamientos farmacológicos para las afecciones de salud mental.


Algunos expertos consideran que las condiciones de salud mental son causadas principalmente por disfunciones biológicas y no están de acuerdo con el punto de vista de Pūras. Sin embargo, Pūras y otros expertos argumentan que el estrés bajo el cual vive la gente, incluidos los perpetuados por la legislación gubernamental, la pobreza, la desigualdad, el aislamiento social y la inseguridad, se deben tomar en cuenta como factores que contribuyen a la disminución de la salud mental.

"La gente acude a los médicos que recetan medicamentos, lo cual es una respuesta inadecuada", dijo, argumentando que las afecciones de salud mental no pueden tratarse únicamente como problemas de salud física.

Crítico en el rol de las compañías farmacéuticas "en la difusión de información parcial sobre temas de salud mental", Pūras dice que la acción del gobierno es el verdadero antídoto y no las drogas.

Algunas organizaciones, como la British Psychological Society, han acogido con satisfacción el informe.

"Cualquier enfoque centrado en la prevención debe tener en cuenta los determinantes sociales que afectan la vida de las personas, y estaremos elevando nuestra voz para ser más fuertes en un intento por alentar los tipos de políticas recomendadas por el Relator Especial", dijo la British Psychological Society en un comunicado.

Para combatir el problema del aumento de las enfermedades mentales, Pūras recomienda que los gobiernos instituyan mejores programas para la primera infancia y la escuela, así como programas de intervención rápida para los niños desfavorecidos. También aboga por políticas para reducir la desigualdad y la exclusión, fortalecer la sindicalización de la fuerza laboral y mejorar la asistencia financiera para los necesitados.

"Esta sería la mejor vacuna contra las enfermedades mentales y sería mucho mejor que el uso excesivo de medicamentos psicotrópicos que está sucediendo", dijo.