Desde hace décadas, la comunidad científica viene advirtiendo sobre la crisis climática, dedicando su vida a investigaciones que demuestran sin lugar a dudas por qué necesitamos eliminar los combustibles fósiles.
Han desarrollado técnicas nuevas para medir los niveles de acidez del océano, pasaron meses caminando por entornos durísimos para monitorear cómo caen las poblaciones de especies, y perdieron muchísimas horas de sueño trabajando hasta tarde en el laboratorio.
Y aun así se sigue construyendo nueva infraestructura de combustibles fósiles, las emisiones de gases de efecto invernadero están en su nivel más alto de la historia registrada, y la ventana de tiempo para evitar una catástrofe se está cerrando rapidísimo.
Por eso ahora muchos científicos están pasando a la acción directa para interrumpir el funcionamiento normal de la sociedad, sumándose a organizadores indígenas y a otros grupos ambientalistas de primera línea que están tratando, con urgencia, de acelerar el ritmo desesperantemente lento de la acción climática.
A principios de abril, el grupo Scientist Rebellion reunió a más de 1,000 científicos en más de 25 países para llevar adelante acciones directas: desde encadenarse a bancos y edificios políticos que financian a los combustibles fósiles, hasta bloquear el tránsito. Su sitio web también orienta a la gente sobre otras acciones, como “romper vidrio de forma segura”, hacer huelgas de hambre y pegar artículos científicos.
En pueblos y ciudades de todo el mundo, el grupo busca sacudir a la gente de la complacencia del status quo, poniéndoles enfrente una imagen inusual: científicos —a menudo diplomáticos y discretos, dejando que su trabajo hable por sí solo— gritando, protestando y arriesgando su integridad física por una amenaza planetaria que crece día a día.
“Cuando alguien arriesga su carrera, arriesga su libertad, e incluso arriesga su vida, eso manda un mensaje muy fuerte: lo que está defendiendo es importante”, le dijo a Global Citizen Peter Kalmus, un científico del clima que participó en Scientist Rebellion.
“Como sociedad tenemos déficit de atención”, dijo. “Hay demasiadas cosas compitiendo por nuestra atención, y los científicos vienen diciendo desde hace rato que estamos en problemas, pero ha sido demasiado fácil ignorarlos. Verlos asumir riesgos por la acción climática es otro nivel de comunicación.”
Al principio de su carrera, Kalmus era astrofísico en la NASA, pero cambió de área para trabajar en ciencia climática cuando entendió la magnitud del problema. Desde entonces, ha trabajado en el Jet Propulsion Lab de la NASA, donde “usa datos satelitales y modelos para estudiar la Tierra en rápido cambio, con foco en pronósticos de biodiversidad, nubes y clima severo”, según su sitio web.
También se volvió un defensor de un estilo de vida bajo en carbono, y logró reducir su huella a menos de 2 toneladas métricas de CO2 al año: ocho veces menos que el estadounidense promedio y cientos de veces menos que el multimillonario promedio. Su libro Being the Change: Live Well and Spark a Climate Revolution muestra el impacto que puede tener una sola persona si decide actuar en serio.
Kalmus también juntó una gran audiencia en redes sociales y usa su plataforma para opinar sobre las últimas noticias climáticas, criticar con dureza la inacción política y defender con pasión la transformación de la sociedad.
If you don't speak and act out as strongly as you can today, you may very much regret your cowardice in the hot near future. If there's a part of your brain telling you to speak and act out and another part holding you back, jump in and embrace the first part. You won't be sorry.
— Peter Kalmus (@ClimateHuman) May 24, 2022
Hablando a título personal, Kalmus se comunicó recientemente por teléfono con Global Citizen para conversar sobre su participación en Scientist Rebellion, su mirada sobre la desobediencia civil y sus esperanzas de un mundo mejor. Esta entrevista fue editada y condensada para mayor claridad.
Global Citizen: ¿Puedes contarle a la audiencia de Global Citizen por qué AHORA es el momento de actuar con decisión?
Peter Kalmus: Cuanto antes actuemos con decisión como sociedad global, como especie, mejor vamos a estar —y mejor va a estar el futuro. En este momento hay más claridad sobre cómo podemos crear el cambio que necesitamos, sobre todo después de la invasión a Ucrania y la publicación del informe del Grupo de Trabajo III del IPCC.
El informe dice con claridad que hoy no podemos darnos el lujo de construir nueva infraestructura de combustibles fósiles. Pero los líderes mundiales están usando la invasión a Ucrania como excusa para asegurar nueva infraestructura fósil, y eso nos mete de lleno en aguas profundas de catástrofe climática.
¿A qué se debe el reciente aumento del activismo civil?
Creo que muchos jóvenes se están dando cuenta de que los líderes mundiales están hipotecando su futuro. Hay un resurgimiento increíble del activismo climático a través de la desobediencia civil, y eso nos está mostrando el camino para lograr el cambio que necesitamos.
Los capitalistas de los combustibles fósiles y los políticos que controlan nos están llevando a una catástrofe, y no alcanza con firmar peticiones y llamar a sus equipos; y los científicos tampoco pueden limitarse a escribir más artículos y cruzar los dedos.
Tenemos que empezar a interrumpir las cosas. Esa es la única forma de que cambien las estructuras de poder.
¿Cómo ha sido, como científico, pasar de escribir artículos a arriesgarte a que te arresten?
Peter Kalmus arrestado tras participar en acción directa.
Para mí ha sido absolutamente increíble. Se siente buenísimo por fin asumir este riesgo. Y sé que muchos de los otros científicos que participaron sienten lo mismo. Estamos con toda. Creo que estamos realmente entusiasmados con lo que pasó, por poder estar en solidaridad con activistas indígenas que vienen luchando desde hace cientos de años. Imagínate lo devastador que debe ser para ellos: llevan siglos resistiendo y este aparato corporativo les ha pasado por encima, una y otra vez.
Durante los últimos 16 años intenté hacer lo que pude como activista climático, y siempre sentí que estaba mirando desde la banca. Ahora no lo siento así para nada. Me siento parte de algo realmente increíble.
¿Por qué la desobediencia civil es importante en este momento?
Creo que, básicamente, es una forma de comunicación muy efectiva, así que va directo al grano. Es como si dos cerebros humanos conectaran con una especie de “fusión mental”. Que alguien arriesgue su carrera, arriesgue su libertad, e incluso arriesgue su vida, manda un mensaje muy potente de que aquello por lo que está luchando es importante.
Como sociedad, tenemos déficit de atención. Hay demasiadas cosas compitiendo por nuestra atención, y los científicos llevan mucho tiempo diciendo que estamos en problemas, pero ha sido demasiado fácil ignorarlos. Que el público los vea arriesgándose por la acción climática… eso es otro nivel de comunicación.
¿Cuáles son algunas de las formas más efectivas de desobediencia civil?
Bueno, creo que la desobediencia civil puede tomar muchas formas. Al final, se trata de asumir riesgos. Yo diría que todo activismo se trata de asumir riesgos. Si no estás asumiendo riesgos, probablemente no estás siendo muy efectivo. Tienes que salir de tu zona segura porque estás empujando contra normas sociales, y eso da miedo, porque somos criaturas súper sociales.
Encadenarte a la puerta de un banco es un nivel bastante bajo. Hay activistas climáticos que se ponen entre la maquinaria y la tierra; hay activistas por los bosques antiguos (old-growth) que se atan a los árboles para evitar que los talen. Hay cientos de cosas que la gente puede hacer.
Quizás en el futuro haya otra fase en la que todo se ponga todavía más intenso. Pero la desobediencia civil no violenta ha demostrado ser muy efectiva, así que deberíamos seguir haciéndola.
¿Cómo puede involucrarse la gente?
Yo diría que te involucres con grupos que están impulsando acciones como estas, y hay un montón: Just Stop Oil, Save Old Growth, Scientist Rebellion, Extinction Rebellion, Declare Emergency, Last Generation, y muchísimos más.
Hay muchos grupos diferentes que están empezando a trabajar en esto. Por cada activista que está asumiendo riesgos, hay 10 más apoyándolo.
Muchos de quienes se arriesgan empiezan apoyando y hablando con la gente, pensándolo, aprendiendo dónde está su zona de comodidad, viendo qué les pasa a los activistas que sí asumen riesgos, y asegurándose de que sus seres queridos estén al tanto.
Al meterte en ese mundo, de hecho podés juntar el coraje para asumir riesgos
Has sido una voz pública a favor del clima desde 2006. ¿Cómo ha sido tu camino hacia la desobediencia civil?
Hubiera estado buenísimo que mi libro sobre cómo usar menos combustibles fósiles tuviera un gran impacto. Pero no lo tuvo. Mi único arrepentimiento es no haber hecho esto [acción directa] años antes. Tuvo muchísimo más impacto.
Mi propia participación en Scientist Rebellion el 6 de abril definitivamente se potenció gracias a la plataforma que me he esforzado muchísimo por construir durante 16 años. Hace diez años cambié de campo: pasé de la astrofísica a la ciencia climática y, si yo no fuera activista climático, no creo que mi acción hubiera tenido ni de cerca el mismo impacto. Es la culminación de muchos años de trabajo duro intentando posicionarme y construir una plataforma.
Lo hago por mis hijos, lo hago por la gente joven y lo hago por la Tierra. Sinceramente, preferiría no tener una plataforma. Es mucha responsabilidad. Es mucho estrés. Y también es un trabajo pesado hacer entrevistas como esta.
En un mundo menos absurdo, donde los líderes mundiales de verdad escucharan a los científicos, preferiría vivir una vida linda y tranquila haciendo ciencia.
¿Qué esperás para el próximo año en términos de acción directa?
Sí espero que crezcamos como movimiento. No creo que la próxima vez seamos 100,000 científicos, pero creo que todos deberían participar. Cada científico, especialmente los científicos de la Tierra, porque ven lo que está pasando… y ¿cómo no vas a querer luchar por lo que amás? Estudiar la Tierra es un trabajo hecho por amor. Sé que están devastados por lo rápido que se está muriendo, y lo sienten muy profundo. La desobediencia civil es lo mejor que pueden hacer para sentir que están defendiendo a la Tierra viva que aman.
Cuanta más gente se involucre, más impacto va a tener — pero también vamos a estar más seguros; habrá menos repercusiones negativas para todos.
Básicamente, me gustaría ver que en muchos países del Norte Global las cárceles empiecen a verse desbordadas por gente que está asumiendo riesgos por la desobediencia climática. Me gustaría ver a la policía diciendo: “¿Qué carajos? No paramos de arrestar a estos científicos, estudiantes, abuelas y niños”, y que se den cuenta de que están del lado equivocado de la historia.
Me gustaría ver que los líderes mundiales empiecen a perder elecciones si no han hecho lo suficiente para frenar el cambio climático, y me gustaría ver que estos activistas jóvenes que están poniendo su libertad en juego empiecen a postularse a cargos públicos… y a ganar.
Me gustaría ver que la industria de los combustibles fósiles no pueda enviar delegados a la COP27. Deberían quedar fuera y estar vetados. No tienen nada que hacer ahí. No han actuado de buena fe durante décadas. Perdieron el privilegio de participar hace muchísimo. En mi opinión, deberían estar en la cárcel.
Hasta ahora ha habido 26 COP [conferencias climáticas de la ONU], y la 27 es este año, y las emisiones de CO2 han venido subiendo de manera exponencial. Cada año, la inacción de los líderes mundiales empeora.
La industria de los combustibles fósiles no muestra ni la más mínima culpa por esto. Saben lo que están haciendo. Hace poco el Congreso los interrogó y básicamente se hicieron los desentendidos y mintieron, y lo hacen sin ningún remordimiento. Ellos están confiando en que el movimiento climático siga siendo débil e ineficaz.
¿Qué tan grande tiene que ser el cambio? ¿Cómo se ve el alcance de la transformación que hace falta?
Creo que la mejor forma de responder eso es con un experimento mental sobre si deberíamos o no tener aviación comercial. No sabemos cómo volar aviones a través del océano sin combustibles fósiles. Sí, se pueden operar con biocombustible, pero no podríamos operar tantos como ahora usando biocombustibles. Y como las baterías eléctricas pesan tanto, probablemente te convendría más ir esa distancia en bus o tren.
Si de verdad nos tomáramos en serio la crisis climática, si empezáramos a tratarla como una emergencia, si la desobediencia civil se volviera tan fuerte y los medios empezaran a decir la verdad y la gente despertara, entonces una de las primeras cosas que haríamos sería decir que ya no vale la pena volar en avión. Hasta que podamos tener aviación eléctrica, vamos a tener que cerrar la industria.
A la mayoría de la gente que vuela, cuando oye eso, se le cae la mandíbula. Pero eso es de lo más fácil de atacar primero.
Pensá en todas las gasolineras del mundo. Ahorita están casi en cada esquina y, con el nivel de cambio que necesitamos, ya no estarían. Hace falta un cambio enorme, y mientras más avancemos, más vamos a salvar. No hay una forma más simple de decirlo.
Porque ya vamos en 1.2 grados Celsius de calentamiento global. Estamos subiendo una décima de grado Celsius cada cinco años. La gente ya se está muriendo por el cambio climático, los ecosistemas se están muriendo, y se va a poner horriblemente peor.
Estamos al borde de perderlo todo. Ya es hora de reconocer que no vale la pena quemar combustibles fósiles. Ahora mismo necesitamos los combustibles fósiles para seguir con vida, así que, si lo estuviéramos tratando como una emergencia, eliminaríamos todos los usos innecesarios. La aviación comercial desaparecería, cualquier uso excesivo de energía desaparecería.
Desviaríamos el uso de combustibles fósiles a mantener las luces encendidas y a transportar comida, lo que necesitamos para sobrevivir. Luego tendríamos que pensar cómo podemos hacer una transición rápida del sistema alimentario.
¿Qué nos permitiría atravesar esa transición para salvar tanta vida —humana y no humana— como podamos? Al final, necesitamos cambiar el objetivo del sistema socioeconómico: pasar de consolidar ganancias para los ultrarricos a permitir que todas las personas prosperen. Necesitamos un sistema socioeconómico que reconozca su dependencia de la biosfera y cuyo objetivo sea que todo el mundo pueda prosperar.
Hay una desigualdad entre el Norte Global y el Sur Global que es súper colonialista y da asco. Tenemos que dejar atrás este sistema de acaparar y tratar de arrancar todo lo que podamos.
Yo creo que hay suficiente para todos si salimos de este estado egoísta y lleno de miedo.
¿Cuáles son los riesgos de no hacer nada?
Nos enfrentamos a una mortandad masiva, tanto de biodiversidad como de seres humanos. Si colapsa el sistema alimentario global y suben los precios de los alimentos, a los miles de millones de personas más pobres se les podría volver imposible pagar la comida. Para mí, eso no es algo descabellado.
Podría haber una ola de calor en algún lugar del Sur Global donde el aire acondicionado no es común, y que mueran más de un millón de personas.
En el corto plazo, tenés que poner en la balanza tu deseo de viajar barato en avión frente a esa pérdida. Eso es lo que yo he estado haciendo, y se han burlado de mí; me han criticado sin piedad. Yo solo estoy tratando de salvar vidas. Me mata cuando otros activistas climáticos me critican por decir que deberíamos volar menos. No me molesta cuando los negacionistas del clima me dicen idiota, pero ¿cuando supuestos activistas climáticos me critican por eso? Eso me roba la esperanza. Deberían saberlo mejor, y solo están tratando de preservar su propio privilegio fósil.
Ya es hora de que la gente alinee su activismo con los sistemas que hay que cambiar, incluido el sistema de la aviación. Cuando activistas climáticos dicen que igual deberíamos seguir volando, básicamente están defendiendo uno de los muchos sistemas que están matando al planeta.
Ni siquiera estoy diciendo que dejen de volar; solo digo que no defendamos el sistema.
Desde la perspectiva de Global Citizen, también es súper importante notar que el 1% más rico del planeta es responsable del 50% de las emisiones de la aviación. El colapso climático se debe en parte a gente rica volando en avión.
¿Podés hablar de la importancia de las perspectivas indígenas?
Creo que las voces indígenas son increíblemente importantes y llevan siglos peleando esta batalla. Las han ignorado incluso por más tiempo que a los científicos del clima. Son de las personas más efectivas como activistas y como protectoras de la tierra, el agua y el clima.
Ven con mucha claridad las maquinaciones del capitalismo a un nivel muy profundo. Sus voces tienen que amplificarse, elevarse e incluirse en los niveles más altos de toma de decisiones.
¿Qué tanta esperanza tenés de que podamos, en colectivo, construir un mundo mejor y evitar una catástrofe?
Estaba escuchando canciones de rock de los 60 y 70, en particular “Woodstock” de Crosby, Stills y Nash, y sé que durante décadas la gente ha soñado con construir un mundo mejor, y es triste que solo haya empeorado.
Si algo puede empujarnos a salir de esta mentalidad temerosa y egoísta, es el colapso climático. Hay una conexión muy clara entre la redistribución de la riqueza y el colapso climático. Es algo muy práctico.
Si los capitalistas ricos que hoy controlan los combustibles fósiles se mantienen al mando del suministro, los precios se van a disparar, van a ganar fortunas absurdas y a la gente común ya no le va a alcanzar. ¿Y qué va a hacer la gente común? Va a protestar; va a decir: “Tenemos que ir a trabajar, necesitamos gasolina”.
Entonces los capitalistas dirán: “Bueno, nosotros no podemos permitirnos esas políticas climáticas; vamos a tener que ampliar el suministro de combustibles fósiles”. Y entonces, estamos jodidos.
Necesitamos que la gente controle el valioso suministro de combustibles fósiles mientras hacemos la transición para dejarlos atrás, y necesitamos subsidiarlos para la clase trabajadora mediante impuestos a los ultra ricos.
Para evitar disturbios, literal tenés que proteger a la clase trabajadora, y para eso necesitás algún tipo de redistribución de la riqueza. Lo contrario es lo que ha estado pasando, sobre todo durante el COVID, con la redistribución de riqueza yéndose hacia los ultra ricos.
La misma dinámica aplica entre países. Para sumar al Sur Global a una transición rápida, necesitás una redistribución de riqueza en forma de que el Norte Global vaya más rápido. El Norte Global causó este problema. Tiene que reducir los combustibles fósiles más rápido y transferir las tecnologías necesarias; si no, el Sur Global les va a levantar un enorme dedo medio cuando el Norte Global diga que nuestro planeta se está quemando.
Para que estas políticas transformadoras y rápidas tengan apoyo, necesitás esa justicia climática con un componente de redistribución de riqueza; si no, fracasan y punto. No tiene nada que ver con fantasías de izquierda: tiene todo que ver con realpolitik.
El sistema actual da vergüenza. No es manera de manejar una civilización global. Tenemos que salir de este egoísmo y este miedo; si no, se van a cumplir nuestras peores pesadillas.
¿Qué te gustaría decirle a la gente que está viviendo ansiedad climática?
Quiero decirte que no te quedés a solas con tu desesperación climática. Si empezás a deprimirte, se vuelve más difícil acercarte a otras personas. Lo más importante es que busques a activistas climáticos en tu región, los conozcas, te hagas amigo de ellos y veas dónde encajas. Esa es la clave: la parte social, involucrarte.
Estar en tu casa, paralizado por el miedo, es justo lo que hay que evitar. Buscá conversaciones con gente que piensa parecido. Eso te va a dar esperanza.
Lo que me da esperanza es que la humanidad apenas ha rozado la superficie de lo que sería intentar resolver esta crisis. Si de verdad lo intentáramos, podríamos transformar la sociedad mucho antes de 2050.