En las próximas semanas, miles de millones de personas haremos lo que la afición del fútbol ha hecho desde siempre.
Nos reuniremos en casas, cafés, plazas públicas y estadios. Vamos a celebrar victorias, aguantar desilusiones, discutir decisiones arbitrales y soñar con que nuestro país levante el premio más grande del deporte. Durante unas semanas extraordinarias, la Copa Mundial de la FIFA nos recuerda que, aunque seamos diferentes, somos parte de una comunidad global unida por el amor compartido al deporte más hermoso.
Como jefes y ex jefes de Estado y de Gobierno, funcionarias y funcionarios gubernamentales de alto nivel, ganadoras y ganadores del Premio Nobel de la Paz, y figuras líderes en nuestro campo, te escribimos —a ti y a la afición del fútbol en todo el mundo— con un mensaje simple:
Esta Copa del Mundo nos da la oportunidad de crear un legado que vaya mucho más allá del fútbol.
Hoy, Canadá está mostrando liderazgo con su compromiso como parte de la campaña del FIFA Global Citizen Education Fund: un esfuerzo global para recaudar 100 millones de dólares americanos y ampliar el acceso a educación de calidad y oportunidades de aprendizaje a través del deporte para 100 mil niñas, niños y adolescentes en todo el mundo.
Creemos que esta es una oportunidad que vale el apoyo del mundo entero.
Durante décadas, los países han celebrado —con toda razón— los legados económicos, culturales y deportivos de la Copa del Mundo. Pero el mayor legado del escenario más grande del fútbol no debería medirse solo en infraestructura, turismo o incluso trofeos.
Debería medirse en las oportunidades que se crean para las próximas generaciones. Y “oportunidad” tiene que significar más que acceso a un aula o a un libro de texto. Tiene que significar niñas y niños que llegan a la escuela sanos, bien alimentados, protegidos y listos para aprender. Significa niñas y niños que no se queden atrás por hambre, enfermedades prevenibles o falta de apoyo básico. Por eso las inversiones en comidas escolares, salud infantil y aprendizaje basado en el deporte son tan poderosas: ayudan a garantizar que la educación no solo exista, sino que sea realmente alcanzable para cada niña y cada niño.
La educación no es solo un bien social: es una de las inversiones más inteligentes que el mundo puede hacer. Y aun así, hoy 251 millones de niñas, niños y jóvenes siguen fuera de la escuela, mientras que 7 de cada 10 niñas y niños en países de ingresos bajos y medios no pueden leer y entender un texto sencillo a los diez años. El costo de esta crisis de aprendizaje no se mide solo en potencial perdido, sino en un crecimiento económico más lento, sociedades más frágiles y una desigualdad más profunda. En cambio, cada año adicional de escolaridad aumenta las ganancias futuras de una persona en alrededor de un 10%, y cada dólar invertido en educación puede generar hasta 15 dólares en retornos económicos a largo plazo.
El FIFA Global Citizen Education Fund ofrece un nuevo modelo de lo que puede ser este legado de la Copa del Mundo. Reúne a gobiernos, empresas, fundaciones, filántropas y filántropos, atletas, artistas y ciudadanía detrás de un objetivo común: asegurar que más niñas y niños tengan acceso a educación, oportunidades de aprendizaje y a los beneficios transformadores que el deporte puede brindar.
La primera ronda del FIFA Global Citizen Education Fund demuestra el potencial transformador de invertir directamente en organizaciones lideradas por sus comunidades. Se seleccionaron 27 organizaciones de base en 10 países —en África, Asia, Norteamérica y Sudamérica— para recibir subvenciones de 50,000 a 250,000 dólares americanos. En conjunto, estas organizaciones ya están llegando a decenas de miles de niñas, niños y jóvenes, muchas y muchos en comunidades donde menos del 15% del alumnado termina la secundaria y las tasas de pobreza superan el 60%. Su trabajo abarca educación en la primera infancia, alfabetización, aprendizaje digital, educación de niñas, inclusión de personas con discapacidad, apoyo al autismo, capacitación docente, aprendizaje después de la escuela, tutorías académicas, educación STEM, prevención de la violencia, salud mental y caminos hacia el empleo, todo usando el poder unificador del fútbol y el deporte para mejorar resultados de aprendizaje, fortalecer habilidades para la vida y crear oportunidades más seguras e inclusivas para quienes más las necesitan.
Desde preescolares rurales en Sudáfrica hasta inclusión de personas con autismo en Ruanda, educación digital en Colombia, programas para jóvenes refugiados e indígenas en Canadá, e iniciativas de aprendizaje basado en el fútbol en Etiopía, Sierra Leona, México, Brasil y Japón, el Fondo está impulsando soluciones lideradas localmente y adaptadas a la realidad de cada comunidad.
La campaña convierte el evento deportivo más popular del mundo en una plataforma de impacto social duradero. Reconoce que el fútbol no es solo entretenimiento: es una fuerza capaz de inspirar acción, movilizar recursos y crear oportunidades mucho más allá de la cancha.
Cada Copa del Mundo crea recuerdos que duran generaciones.
Pero imagina que esta era del fútbol se recordara por algo todavía más grande: el momento en que la comunidad futbolera global se unió para invertir en la niñez.
Esa visión ya está tomando forma.
El 16 de julio, Canadá se unirá a Global Citizen para No Child on the Sidelines, un evento especial por streaming para celebrar el impacto logrado hasta ahora con la campaña y acelerar el progreso hacia su meta de 100 millones de dólares americanos.
El liderazgo de Canadá merece reconocimiento no solo porque ha contribuido, sino porque también está invitando al resto del mundo a sumarse.
Ahora esperamos que otras y otros respondan a ese llamado.
Esperamos que los gobiernos asuman nuevos compromisos.
Esperamos que las empresas y las fundaciones contribuyan.
Esperamos que las y los filántropos den un paso al frente.
Y esperamos que la afición del fútbol en todo el mundo anime a sus líderes a ayudar a construir este legado.
Ninguna niña y ningún niño debería quedarse al margen.
Firmado,
José Ramos-Horta, Presidente de la República Democrática de Timor-Leste y Premio Nobel de la Paz 1996
Heinz Fischer, ex Presidente de Austria
Tarja Halonen, ex Presidenta de Finlandia
Stefan Löfven, ex Primer Ministro de Suecia
Helen Clark, ex Primera Ministra de Nueva Zelanda
Leo Varadkar, ex Taoiseach de Irlanda
Erna Solberg, ex Primera Ministra de Noruega
Sigrid Kaag, ex Viceprimera Ministra de los Países Bajos
Irina Bokova, ex Directora General de la UNESCO
Susana Malcorra, ex Ministra de Relaciones Exteriores de Argentina
Amina Mohamed, ex Ministra de Relaciones Exteriores de Kenia
María Eugenia Brizuela de Avila, ex Ministra de Relaciones Exteriores de El Salvador
Cristina Gallach, ex Secretaria de Estado de Asuntos Exteriores de España
Leymah Gbowee, Premio Nobel de la Paz 2011
Kailash Satyarthi, Premio Nobel de la Paz 2014
María Elena Agüero, Secretaria General del Club de Madrid
Francine Katsoudas, EVP y Chief People, Policy & Purpose Officer, Cisco
Monika Froehler, CEO de Ban Ki-moon Foundation
Jennifer Jones, Presidenta de la Rotary Foundation
Anita Bhatia, ex Secretaria General Adjunta de la ONU y ex Directora Ejecutiva Adjunta de ONU Mujeres
Melanne Verveer, ex Embajadora itinerante de Estados Unidos
para temas globales de las mujeres
René Simões, exentrenador de la Selección Nacional Femenina de Brasil y de la Selección Nacional Masculina de Jamaica