Las corporaciones han hecho promesas, las asociaciones civiles han organizado limpiezas de playas, los políticos han descrito audazmente la urgencia del problema, sin embargo, la tasa de contaminación por plásticos sigue aumentando en el planeta. 

Durante la pandemia de COVID-19, la cantidad de desechos plásticos anuales que ingresan al océano se incrementó en un 30%, según Scientific American. Durante la próxima década, se prevé que la producción de plástico aumente en un 40%.

Eso significa que más animales marinos tragarán y morirán a causa del plástico; nuestro sistema alimentario será  infiltrado aún más con plástico y cada ráfaga de viento transportará aún más partículas nanoplásticas.

Este escenario no es sostenible, según One Source Coalition, un grupo de organizaciones ambientales que incluye a World Wildlife Fund y corporaciones como Unilever.

La protección de los ecosistemas y la biodiversidad, dice la coalición, requiere que los países desaceleren la producción de plástico, mejoren la recolección y gestión de desechos, inviertan en alternativas de plástico, fomenten una transición a circuitos cortos de consumo y participen en esfuerzos de limpieza sin precedentes para eliminar los desechos plásticos que actualmente impregnan la tierra, el océano y la atmósfera.

La One Source Coalition respalda tres propuestas políticas en la Conferencia Ministerial Mundial sobre Basura Marina y Contaminación Plástica, organizada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente los días 1 y 2 de septiembre.

La primera propuesta es que los países adopten una posición conocida como Productor Responsable Extendido o EPR. Tradicionalmente, la carga del reciclaje y la gestión de residuos ha recaído sobre el consumidor que tiene que clasificar la basura con precisión y luego sobre los gobiernos que tienen que procesarla. A través de EPR, las empresas tendrían que asumir la responsabilidad de reciclar y gestionar los residuos, una dinámica que probablemente conduciría a una producción de plástico estandarizada y a una producción mucho menor en general para minimizar los costos.

La segunda propuesta, pide a los países que implementen los principios del Convenio de Basilea que busca limitar la cantidad de desechos peligrosos y difíciles de reciclar que los países ricos envían a los países de bajos ingresos. Actualmente, países como Estados Unidos, Canadá y Reino Unido envían anualmente millones de toneladas de desechos peligrosos a países de bajos ingresos.

Al evitar que los países descarguen sus desechos en otros, será necesario que inviertan en soluciones sostenibles de gestión de desechos, argumenta el Convenio de Basilea. La coalición también pide a los países que establezcan objetivos nacionales sobre la producción de plástico y los desechos, que harán cumplir por la ONU, similar al monitoreo de las emisiones de gases de efecto invernadero del Acuerdo de París.

La propuesta final pide a los países que den prioridad a la justicia ambiental y desarrollen economías circulares. Una economía circular pura significaría que todo lo que se produce, desde los bienes de consumo hasta los alimentos, se puede reciclar y reutilizar por completo. Este principio se extiende al bienestar del planeta. En este momento, los países necesitan al menos dos planetas Tierra para mantener los niveles actuales de extracción de recursos. Una economía circular evitaría que los países exploten en exceso los bosques, los depósitos minerales, los fondos oceánicos, los cuerpos de agua y el suelo que forman la base de toda la vida.

Ya existe un impulso detrás de estos objetivos. Más de 60 países han firmado el compromiso de detener el plástico en los océanos y los organizadores de base han elevado la crisis de la contaminación plástica a una preocupación doméstica.

Las corporaciones que firmaron la carta de One Source Coalition han estado a la vanguardia de la eliminación gradual del plástico y el desarrollo de envases de circuito cerrado a escala industrial. Unilever, por ejemplo, ha invertido en un modelo de producción circular.

Estos son solo los primeros pasos. Transformar completamente la economía del plástico requerirá la acción de los gobiernos. Los grupos detrás de One Source Coalition esperan utilizar la próxima conferencia de la ONU como plataforma de lanzamiento para la acción ambiental hasta el 2030.

Pero necesitan tu apoyo para generar el impulso necesario. Firma aquí la petición para acabar con los residuos plásticos en el planeta.



Puedes unirte a la campaña Global Citizen Live para erradicar la pobreza y defender el planeta tomando acción aquí, y ser  parte de un movimiento impulsado por ciudadanos de todo el mundo que toman medidas junto con gobiernos, corporaciones y filántropos para lograr un cambio.

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