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Educación

El estado de Nuevo México prohíbe la "humillación durante el almuerzo" de estudiantes que no pueden pagarlos

En escuelas por todo el país, los niños que viven en la pobreza son sometidos a “humillación durante el almuerzo” cuando no pueden pagar una comida caliente.

Algunos estudiantes han sido obligados a limpiar mesas de la cafetería frente a sus compañeros cuando no pueden pagar su deuda. El año pasado, un niño del tercer grado en Alabama recibió una marca en el brazo que decía: “Necesito dinero para el almuerzo.” Por otro lado, una trabajadora de una cafetería en Pensilvania apareció en los titulares al renunciar a su trabajo cuando le dijeron que tenía que quitarles la comida a los estudiantes escasos de fondos.

La semana pasada, Nuevo México introdujo una legislación que prohíbe la humillación de niños cuyos padres se retrasan en el pago de los almuerzos escolares -- legislación que según los defensores es la primera en su clase en EE.UU.

La Declaración de Derechos para Estudiantes Sin Hambre, encabezada por New México Appleseed, organización sin fines de lucro dedicada a eliminar la pobreza en el estado, exige a las escuelas que trabajen junto con los padres para garantizar que todos los estudiantes tengan acceso al mismo almuerzo. También pone fin a prácticas como echar almuerzos a la basura u obligar a estudiantes a realizar tareas embarazosas.

Los senadores del estado Michael Padilla (D-NM) y Linda Lopez (D-NM) copatrocinaron el proyecto de declaración.

La ley se aplica a escuelas que reciben subsidios estatales para los desayunos y almuerzos de los estudiantes, y exige que se ayude a estudiantes inscritos de manera gratuita y con precios reducidos en los almuerzos.

Padilla le dijo a NPR que él se crió en circunstancias difíciles, viendo con frecuencia cómo a otros estudiantes se les servía comidas calientes mientras él solo recibía un pedazo de pan.  

“Un niño de 6 años, quizá hasta aproximadamente los 11, 12 o 14 años no tiene el poder de corregir este problema y resolver la situación," dijo Padilla. "Si sus padres tienen una deuda con el comedor, no es algo sobre lo cual ellos tienen control, y no sé por qué los castigamos. Por eso la Declaración lo prohíbe y se enfoca más en el bienestar del niño en lugar de en la deuda como tal,”

Padilla espera que otros estados sigan el ejemplo de Nuevo México.

Esto puede ser difícil de lograr a nivel nacional. 

El mes pasado, Mick Mulvaney, director de la Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca defendió públicamente los recortes propuestos por el gobierno de Trump en programas de bienestar social como Meals on Wheels (Comidas sobre ruedas) y otros programas después de clases. Llamó “ineficientes” a los servicios y “compasivos” con los contribuyentes a los recortes.

“Se supone que ayudan a niños que no reciben alimentación en el hogar a alimentarse para poder desempeñarse mejor en la escuela,” dijo Mulvaney. “Adivine qué... No existe evidencia demostrable de que tengan resultado, que ayuden a los niños a desempeñarse mejor en la escuela.”

Sin embargo, según un reciente informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, el hambre afecta los logros de los estudiantes, y aliviarla mejora su desempeño en la escuela.

Las escuelas en Francia y en Japón conocen la importancia de servirles a los estudiantes comidas y meriendas bien balanceadas y nutritivas.

Desde 1867, millones de niños estudiantes franceses han recibido diariamente una comida de tres platos recién preparada en el comedor de su escuela. No existe un programa nacional de almuerzos escolares en Francia, debido a que las comidas en las escuelas públicas son financiadas por los municipios locales. Incluso sin los subsidios nacionales, estas comidas cuestan alrededor de $3 por niño, y los precios para las familias de bajos ingresos están subsidiados.

Lisa Stadnyk-Webb, antigua subdirectora de una escuela primaria, pasó una semana en el comedor de la escuela de su hija cuando se mudaron a Francia.

“Cada semana había una variedad de ensaladas, vegetales de la temporada, carnes, pescado cocido en distintas salsas y, por supuesto, postres,” escribió en su blog. “El menú cambiaba todas las semanas, pero lo constante era que la comida siempre estaba fresca, bien balanceada y, en mi mente, era muy “de adulto” para niños de 3 años.”

Japón tiene un sistema similar, en el que los municipios pagan el trabajo de elaborar las comidas, y los padres pagan por las comidas en sí. Estas cuestan solo $2.50 cada una, y para quienes tienen necesidades el precio es reducido o son gratuitas.

El país considera que el almuerzo es parte de la experiencia educativa, al contrario de un descanso de la escuela. Un municipio al norte de Tokyo incluso publicó un libro con sus almuerzos escolares más populares, inspirando a los padres a preparar las recetas de las escuelas de sus hijos en el hogar.

Sin embargo, prácticas como la “humillación durante el almuerzo” son desconocidas en estos países, en los que se enfatiza la importancia de alimentar a cada niño, independientemente de las dificultades financieras de sus familias.

“Personas de ambos partidos políticos quedaron genuinamente horrorizadas al enterarse de que las escuelas tenían permitido desechar los alimentos de los niños o hacerlos trabajar para pagar su deuda,” comentó Jennifer Ramo, directora ejecutiva de New Mexico Appleseed a The New York Times. “Suena como una escena de “Anita la huerfanita,” pero ocurre todos los días.”