En lo más profundo de la inmensa selva amazónica de Brasil, comunidades que han vivido en armonía con la naturaleza por generaciones hoy están luchando para proteger tanto su forma de vida como el propio bosque. Se les conoce como los Pueblos y Comunidades Tradicionales de Brasil y, aunque a menudo se les deja fuera de las conversaciones globales sobre el clima, son clave para la supervivencia de las personas y del planeta.
Brasil reconoce oficialmente 28 grupos bajo el paraguas de Pueblos y Comunidades Tradicionales. Entre ellos están los pueblos indígenas (más conocidos), los Quilombolas y los Ribeirinhos (también llamados Pueblos Ribereños o Riverines), además de comunidades menos visibilizadas como los Caiçaras, las quebradoras de coco babaçu, los recolectores de caucho (Rubber Tappers) y los Andirobeiros.
Aunque son culturalmente diversos, estas comunidades están unidas por un mismo compromiso con la sostenibilidad. Dependen de su territorio y de los recursos naturales no solo para sobrevivir, sino también para mantener viva su cultura, fortalecer su resiliencia comunitaria y sostener un profundo sentido de identidad, basado en conocimientos transmitidos por generaciones de resistencia.
Su presencia continua es vital para preservar la biodiversidad. Son los guardianes naturales del bosque, y su forma de cuidarlo es esencial para la regulación del clima y el equilibrio ecológico.
Los pueblos indígenas cumplen un rol fundamental en la protección de la Amazonía. Ahora, pongamos el foco en otros dos guardianes clave del Amazonas: los Quilombolas y los Ribeirinhos.
¿Quiénes son los Quilombolas?
Una mujer está en su casa en Maria Joaquina "Quilombo", en Cabo Frio, Brasil, 12 jul 2020.
Los Quilombolas son descendientes de africanos que escaparon de la esclavitud y fundaron comunidades libres y autogestionadas. Con valentía y resiliencia, pasaron de ser personas esclavizadas a comunidades autosuficientes que viven de la tierra. Su identidad, marcada por el orgullo ancestral y la resistencia colectiva, se ha forjado tras siglos de lucha. Hoy, más de 1.3 millones de Quilombolas viven en Brasil. A diferencia de la mayoría de la población brasileña, seis de cada diez siguen en zonas rurales, manteniendo un vínculo profundo con las tierras que sostuvieron a sus antepasados. En la región de la Amazonía Legal, más de 426,000 Quilombolas tienen ahí su hogar.
Sus derechos sobre la tierra están garantizados por la Constitución de Brasil de 1988 y reforzados por marcos internacionales como el Convenio 169 de la OIT.
¿Y quiénes son los Ribeirinhos?
Un hombre sigue a un perro en Lago Serrado, cerca de Carauari, Brasil, 1 sep 2022. Una ONG brasileña creó un modelo de tenencia de tierras que une a gente local y científic@s para colaborar en preservar el Amazonas.
Los Ribeirinhos son comunidades que viven a la orilla de los ríos y cuya vida sigue el ritmo del agua. Dependen de los ríos amazónicos para transportarse, alimentarse y sobrevivir.
Muchas personas descienden de migrantes del noreste de Brasil, que llegaron a la Amazonía durante el boom del caucho de finales del siglo XIX y principios del XX. Aprendieron de las comunidades indígenas a vivir en equilibrio con el bosque: tomar solo lo necesario y devolver a través del cuidado del territorio. Hoy, los ríos son su línea de vida: sus caminos, su alimento y su fuente de agua. Sus casas sobre pilotes se elevan por encima de las crecidas, una adaptación sencilla pero brillante a los extremos estacionales de la región.
Por qué estos guardianes tradicionales nos importan a todos
La vida de los Quilombolas, los Ribeirinhos y otros pueblos guardianes puede parecer muy distinta a la de las ciudades aceleradas o las sociedades impulsadas por la tecnología, pero su papel está íntimamente conectado con el futuro del planeta —y cada vez se reconoce más dentro de la socio-bioeconomía emergente de Brasil (modelos basados en tradiciones locales y conocimiento ecológico). Estas comunidades son prueba viva de que sí se puede proteger la naturaleza mientras se sostiene una forma de vida.
Los territorios tradicionales están entre los ecosistemas mejor conservados de Brasil. Entre 1985 y 2022, las tierras Quilombolas perdieron apenas el 4.7% de su vegetación nativa, frente a la pérdida del 19.9% en tierras privadas en el mismo periodo. Esta diferencia no es casualidad: refleja prácticas ancestrales que no ven al bosque como algo para explotar, sino como un hogar que hay que cuidar.
En el estado de Pará, la red Terra do Meio impulsa el comercio justo de productos forestales sostenibles como la castaña de Brasil y el aceite de babaçu, generando ingresos para comunidades Ribeirinhas e indígenas, mientras el bosque se mantiene en pie. Estos esfuerzos demuestran que las socio-bioeconomías no solo son posibles: son indispensables.
Las amenazas que enfrentan
A pesar de su papel vital en la protección del ambiente, estas comunidades viven bajo amenazas constantes.
Una de las más urgentes es el “Proyecto de Ley de la Devastación” (Proyecto de Ley 2.159), que hoy pone en riesgo el 97% de los territorios Quilombolas. Si se aprueba, eliminaría requisitos de licenciamiento ambiental para grandes proyectos de desarrollo, permitiendo que las empresas evadan por completo consultas, evaluaciones de impacto y compensaciones.
Incluso sin nuevas leyes, el proceso de reconocimiento oficial de los derechos territoriales sigue siendo dolorosamente lento. De los 1,899 procesos de titulación de tierras actualmente abiertos, solo 268 territorios Quilombolas han sido titulados formalmente. Y en el 44% de los casos restantes, las demandas llevan más de una década pendientes. Sin títulos de propiedad, las comunidades quedan sin protección legal —y sin acceso a servicios públicos esenciales.
Las amenazas no son solo legales. Cerca de Belém, donde se realizará la COP30, al menos cinco comunidades Quilombolas en Barcarena enfrentan una contaminación industrial severa. El agua contaminada, el abandono del gobierno y la falta de derechos territoriales las han dejado en situación de vulnerabilidad. “El agua es vida, y no tenemos agua para tomar”, dice Maria do Socorro, líder de la comunidad Quilombola Burajuba.
Rodeado de casas, se ve el lago en Carauari al amanecer, Amazonia, Brasil, 1 sep 2022. A orillas del río Juruá, afluente del Amazonas, pobladores ribereños y comunidades indígenas se unen para impulsar pesca sostenible del pirarucú, un pez casi mágico.
En toda la Amazonía, el agronegocio sigue siendo el principal motor de la deforestación —responsable de más del 80% de la pérdida de bosque. La minería ilegal suma otra capa de destrucción. En el estado de Amapá, el colapso de una represa minera contaminó ríos locales y dejó a 4,000 Ribeirinhos en inseguridad alimentaria, obligándolos a elegir entre pasar hambre o comer pescado contaminado con desechos tóxicos.
La exploración de petróleo y gas es otra amenaza más. Comunidades Quilombolas denunciaron a Brasil ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos por la falta de consultas previas de Petrobras sobre perforaciones planeadas en la desembocadura del Amazonas, lo cual viola el Convenio 169 de la OIT.
El cambio climático también golpea con fuerza. En Acre, comunidades Ribeirinhas soportaron un ciclo de extremos durante un año, desde inundaciones récord hasta una sequía repentina e histórica. “Todo está fuera de control: o llueve demasiado o hace demasiado sol”, dice el agricultor de 57 años Pedro Nascimento. En 2024, una sequía en el río Xingu provocó el colapso de la cosecha de castaña de Brasil, la principal fuente de ingresos para muchas familias, que perdieron un estimado de R$500,000 en ingresos.
A pesar de su rol como guardianes ecológicos, estas comunidades reciben muy poco apoyo. Más del 94.6% de las comunidades quilombolas rurales vive con un saneamiento básico precario, y el presupuesto para políticas públicas es insuficiente y se ejecuta mal. Esta falta de inversión contrasta fuertemente con el enorme valor que estas comunidades le aportan a Brasil y al mundo.
¿Qué pueden hacer los Global Citizens?
El bosque no puede sobrevivir sin sus guardianes, y sus guardianes no pueden salir adelante si el mundo no los apoya. Mientras Global Citizen lanza su campaña Protect the Amazon de cara a la COP30 en Brasil, entender las luchas y la resistencia de estas comunidades es más urgente que nunca. Acá tienes cuatro formas de Apoya a las comunidades Quilombolas y Ribeirinhas:
- Amplifica sus voces. Escucha, entiende y amplifica sus voces — deja que hablen por sí mismas y ayuda a que sus demandas se escuchen más fuerte. Apoya medios comunitarios como TV Quilombo, que fortalece la identidad y la autonomía. Y para que sus voces lleguen a espacios globales como la COP30, considera apoyar el BrazilFoundation-FAS Fund, que ayuda a que lideresas de estas comunidades ocupen su lugar en el escenario mundial.
- Defiende sus territorios. Apoya la titulación definitiva de los territorios Quilombolas y Ribeirinhos: es el primer paso para garantizar servicios públicos y protecciones a largo plazo. En mayo de 2025, Quilombo do Brejal se volvió un ejemplo de lo que sí se puede lograr cuando se reconocen los derechos sobre la tierra. Esto también implica exigir que el gobierno brasileño cumpla con un presupuesto que funcione y que atienda los problemas urgentes de estas comunidades. También puedes apoyar herramientas innovadoras como Tô no Mapa, una aplicación que permite que las comunidades tradicionales mapeen sus propias tierras y fortalezcan sus reclamos.
- Enfrenta las amenazas legislativas y corporativas. Toma acción directa contra políticas dañinas y proyectos corporativos.
- Pídele al Congreso brasileño que rechace la “Ley de la Devastación”.
- Pide que la minera Belo Sun se mantenga fuera de la Amazonía.
- Firma la petición de Greenpeace “Respect the Amazon” para pedirles a las personas líderes de la COP30 que dejen de financiar la deforestación e inviertan en soluciones lideradas por comunidades locales.
- Brinda apoyo financiero directo. Una de las formas con más Impacto de ayudar es donar a organizaciones representativas. CONAQ (Coordenação Nacional de Articulação de Quilombos) es la organización nacional de las comunidades Quilombolas, y tu apoyo fortalece directamente su lucha por los derechos sobre la tierra, la dignidad y la autonomía. Si prefieres apoyar directamente a las comunidades Quilombolas de la Amazonía, puedes donar a Malungo (Coordenação das Associações Quilombolas do Pará), su organización independiente a nivel estatal, o seguirles en Instagram (@malungupara) y mostrar tu apoyo.
La lucha por la Amazonía no se trata solo de proteher árboles: se trata de personas, cultura, historia y del futuro del planeta. Las comunidades Quilombolas, las Ribeirinhas y sus aliados están sosteniendo la línea. Ahora le toca al mundo apoyarlas.