Durantecuatro años, y hasta diciembre de 2023, Feda Baeza (Buenos Aires, 1978) fue la directora del Palais de Glace, un instituto gubernamental de las artes cuya sede es una antigua pista de hielo, y el cual otorga financiamiento a artistas en todo el país. Baeza fue la primera persona transgénero de ocupar dicho puesto, y durante su cargo vio un incremento significativo en el monto de financiamiento y apoyo para los artistas y activistas de las comunidades minoritarias y de provincia.

Sin embargo, con la llegada a la presidencia de Javier Milei, Baeza renunció a su puesto ante el temor de que se quedaría “neutralizada”, dada su oposición al gobierno entrante que amenaza con recortes de presupuesto para las instituciones culturales argentinas.

Así que se hizo a un lado para unirse a los ciudadanos que se oponen a lo que ella llama las políticas “agresivas” del nuevo gobierno contra la comunidad LGBQT+, las personas no binarias y las comunidades indígenas. Curadora, artista y autora, Baeza percibe el arte y su difusión como una forma de activismo, y considera que su trabajo es vital y como una manera de crear un espacio incluyente: un refugio para los artistas, para fomentar la libertad de expresión y la inclusión dentro de la escena de los artes en Argentina. 

Además de las restricciones contra las manifestaciones en vías públicas que se han dado, el espacio cívico en Argentina se está reduciendo, según CIVICUS Monitor, al igual que los espacios para la libertad de expresión y reunión. En el 2023 se aprobó una reforma constitucional en la provincia de Jujuy que prohíbe “bloqueos de calles y de carreteras, además de otros bloqueos que afecten el derecho a la libre circulación para los habitantes de la provincia, con sus respectivas consecuencias legales.”

Otros intentos de limitar el espacio cívico han resultado en protestas que recuerdan las manifestaciones masivas de enero de 2024 en contra de la “ola de privatizaciones, los recortes feroces del gasto, una ampliación importante del poder presidencial y la reducción de los derechos de los trabajadores y del derecho de protesta", según un reportaje de The Guardian. Baeza se refiere a las protestas como una forma de  “lucha contra la manera en que la ultra derecha está tratando de eliminar nuestro derecho de existir en todos los niveles, lo cual afecta desde el sistema de salud hasta el ámbito laboral”.

El recorte al gasto público y la reducción del espacio cívico en Argentina son algunos de los temas clave de Baeza, quien afirma que la protesta y la resistencia son parte de la cultura argentina. Baeza cuenta su historia a Global Citizen.


El arte me ha salvado la vida, me ha otorgado un espacio propio. Y como persona trans, siempre fue importante ese espacio, que es un lugar para refugiarse. Al unirme a una minoría me hice más consciente de la importancia del reconocimiento social, de crear un espacio en donde una se imagina que esté más acoplada, y en un lugar en donde antes eso era más difícil.

Nací y crecí en Buenos Aires en un barrio un poco alejado de la clase trabajadora. Estudié historia del arte en la facultad de Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires y estudié comunicación y trabajé en la comunicación durante unos años. La dictadura acabó cuando yo tenía cinco años, y me tocó ver los juicios de los dictadores, y la lucha de las Madres de la Plaza de Mayo. Luego viví la crisis económica del 2001, los fuertes recortes a la educación pública. Fui a estudiar y trabajar fuera por unos meses, pero siempre regresé. Me pareció más útil estar aquí. Soy una persona muy afincada. Dejé la comunicación, estudié el doctorado. Trabajé bastante como curadora y siempre tuve lugar en la docencia, soy profesora en la Universidad Nacional de las Artes desde hace 20 años. Fui fundadora de la carrera pública de curación de arte, para tratar de acabar con el elitismo de la curaduría. La educación pública en Argentina es donde se genera otro tipo de conciencia, tiene más diversidad de gente, estudiantes que vienen con otra idea de la cultura, es un campo fundamental.

Mi madre era directora de escuela, mi padre fue militante contra la dictadura, así que tengo una tradición familiar de activismo.

For four years Feda Baeza was the director of Palais de Glace, Argentina’s Palace of the Arts — a government-run exhibition space and arts institute housed in a former ice rink that awards prizes and provides funding to artists across the country.
Image: Violeta Capasso for Global Citizen

La democracia llegó muy tarde a la comunidad trans. Siento que, cuando yo me acepté como una persona trans mi universo no habría sido completo sin el reconocimiento por parte de las personas dentro de esa escena. Me he dado cuenta de la importancia de trabajar como comunidad y crear un mundo distinto al que nos rodea, y eso le da sentido a mi vida. Es más divertido, más valioso. Hay una frase en la novela Las malas de la [autora trans argentina] Camila Sosa Villada: “Ser travesti es una fiesta”, y yo pienso igual. Yo lo veo desde la perspectiva del goce. Ser travesti es una lucha contra la injusticia, pero es también entender que la emancipación puede ser divertida.

Sin embargo, ser trans y ocupar un puesto público de responsabilidad, como hacía yo, significa que la gente siempre está cuestionando su capacidad y si estás en condiciones de ocupar dicho puesto. Y aunque nadie lo diga, en lo cotidiano uno se da cuenta de que hay cierta desconfianza. Y superar eso implica trabajo, hacer un buen trabajo. Uno necesita mostrar su capacidad con hechos, logros. Para mostrar que uno no tiene capacidades distintas. Yo pude superar esa barrera y asumir ese papel. Y hacerlo despertó otro nivel de conciencia y razonamiento. Sin buscarlo, uno se convierte en una persona que la gente trata con cariño, pero también crea expectativas, y eso crea una enorme responsabilidad. El lado positivo es poder estar a la altura de las expectativas y sentir ese cariño, aunque también existen muchos prejuicios. Mi vida es distinta a la de otras personas, soy de la periferia. Hay que hacer un esfuerzo con la gente que tiene algo de miedo. Tengo que hacer esfuerzos para que la gente no me vea como rara. 

Yo pienso que la vida para mi como activista trans ha sido posible gracias al gran movimiento que existe en Argentina, en los medios, en la televisión y en muchos espacios. Ha habido grandes avances aquí. Hay unos pequeños núcleos de desconfianza pero últimamente, antes de que ganara Milei la presidencia, había habido un movimiento de resistencia, y eso siempre me ha dado ánimo, y la figura de Milei es, en parte, una respuesta a esa resistencia. A veces hay intolerancia. Yo tengo un círculo de amigues dentro del cual soy comprendido, de un ambiente amable, y la presencia de las personas trans dentro de la escena del arte, aquí en Buenos Aires y en otras partes del país, ha crecido. Ha habido un movimiento para unirnos y abrir más espacios para nosotras. Siento que estamos viendo un cambio cultural que no va a parar.

Yo creo que la producción cultural de Argentina durante los próximos cuatro años va a ser muy interesante, como vimos en Brasil durante la presidencia de Jair Bolsonaro. Creo que vamos a ver respuestas interesantes a las políticas del nuevo gobierno. Tengo fe en que eso va a pasar. Con mi escritura, me veo trabajando dentro de un espacio independiente, y como docente [en la Universidad Nacional de las Artes] yo formo parte de una familia. Hay trabajo que hacer en las aulas, que son lugares más calmados pero también oyes los rumores de qué va a pasar.

Uno solo es un buen profesor si uno escucha, y me gusta el reto que me da estar en las aulas. Escucho cosas que no había pensado y me hace ver las cosas desde otra perspectiva. Los estudiantes me ayudan mucho, es un espacio para el intercambio de opiniones y de debate, siempre hay voces que escuchar. Es muy bonito poder decir que uno estaba equivocado, que yo vivía de una manera y me di cuenta que no era la única manera de vivir.

A curator, visual artist, and author, Baeza sees art and its promotion as activism, and considers her work to be vital to providing an inclusive space, a refuge for artists, fomenting freedom of expression and inclusion within the Argentine arts scene.
Image: Violeta Capasso for Global Citizen

En las protestas [en contra del gobierno] yo siempre me sentía derrotada. Yo soy una persona muy local y mi gran temor es que el lugar que yo llamo casa cambiará, que lo dejas de reconocer como tal y dejas de reconocerte a ti mismo. Y me sentía un poco deprimida. Pero con el tiempo me di cuenta que nosotros los argentinos hacemos las cosas de otra manera, y eso es una catarsis. Así que salí a protestar nuevamente cuando me di cuenta que hacerlo ayudaba a levantarme.

Cuando empezaba a llorar me daba cuenta que era hora de salir a las calles nuevamente. Así que empezamos a organizarnos, con un grupo de artistas y amigos. La represión [por parte del gobierno] hace que quieres estar entre otras personas. Crea comunidad y solidaridad. Argentina tiene una larga tradición de protesta. Si no protestamos, este país sería muy distinto. En Brasil tienen su carnaval y en Argentina tenemos las marchas. La capacidad de salir a la calle a protestar es algo que nos caracteriza.

Con la llegada de Milei hemos visto un regreso a las protestas después de la pandemia, pero ahora con una mayor participación. El gobierno autorizó el uso de balas de goma en contra de los manifestantes y más de 300 personas fueron heridas en las protestas en febrero. Ha habido amenazas a los manifestantes por parte del gobierno. Las personas trans siempre han participado en las protestas desde el regreso de la democracia [en 1983]. No ha habido temor a enfrentar a la policía. Si las personas trans no protestaban antes era porque sentían que no tenían los mismos derechos que las demás personas. Pero ahora participamos más, tenemos nuestra propia agenda, exigiendo los mismos beneficios que los demás, y ahora pienso que participa más gente que antes.

La estrategia de Milei no es tan novedosa, la ultraderecha ha puesto un pie muy fuerte en otros países, como Estados Unidos y Brasil. Es como una franquicia que se mueve de un país a otro y en medio del ajuste la franquicia de la ultraderecha nos atrapó. Pero en Argentina nos movilizamos mucho, es una cosa casi permanente. Lo que tiene Argentina es que su escena cultural se ha mantenido, las clases populares han mantenido cierta soberanía cultural. Y Argentina ha tenido un avance cultural en gran parte gracias al impulso de los gobiernos.

Las protestas [en febrero] ayudaron a frenar la aprobación de las reformas propuestas por Milei. La presión y la movilización frenó esa reforma. Yo fui invitada al Congreso a hablar sobre esos cambios constitucionales con respeto a la parte cultural. Milei tiene muy poca representación legislativa, a pesar de que le fue bien en las elecciones presidenciales.

El apoyo cultural por parte del gobierno federal es bastante centralizado. Parte de la propuesta de Milei ha sido disolver esas instituciones culturales, que tienen directorios compuestos por figuras culturales y especialistas. La idea era borrar estas instituciones argumentando que nadie ve el cine, nadie va al teatro, y apropiarse de los fondos y recursos, frente a la caída de los ingresos y el alto costo de la vida, lo que Milei llama ‘la batalla de la cultura”.  Otra cosa que el gobierno pretende es eliminar el lenguaje inclusivo en todas las comunicaciones de las instituciones del estado, y volver al lenguaje masculino universal. Es importante el lenguaje neutro. Lo que el gobierno quiere generar es una cortina de humo para enmascarar las malas noticias sobre la economía. Está muy enfocado en aumentar el núcleo duro.

"Art has saved my life, it has afforded me my own space. Four years ago I transitioned, and, as a transgender person, art was always an important space, a refuge," says Baeza.
Image: Violeta Capasso for Global Citizen

Yo renuncié al museo en donde estaba trabajando, una institución nacional con poca autonomía, porque vi que tendría más oportunidades de acción en otro lugar. Yo sentí que si yo seguía en ese lugar me iba a quedar neutralizada. Tratamos de dar lugar a las diversidades y hacer un vínculo con las disidencias, y Argentina se caracteriza por tener una disidencia fuerte. De los 45 premios que otorga el museo, menos del cinco por ciento va a la comunidad transgénero. Durante los cuatro años que encabecé el museo tuvimos muchos logros, logramos aumentar el presupuesto e incrementamos el monto de fondos destinados a premios y becas, y establecimos una pensión vitalicia para los artistas mayores de 60 años. Las mujeres en el arte siempre están menos valoradas y hicimos que 50% de los premios se otorgan a mujeres. También lanzamos una serie de debates con artistas y organizaciones sociales de todo el país para que hubiera un espacio para artistas de las provincias y para que el 50% de los fondos se destinaran a artistas de fuera de Buenos Aires. Vimos un número récord de personas inscribirse para estudiar en el Palais de Glace y democratizamos el espacio. Y también otorgamos becas a artistas trans por primera vez.

Ahora me dedico a escribir y he publicado un un pequeño adelanto de una novela, La Flor del Sexo. Es autoficción, escrita en primera persona, la protagonista es una travesti y son fragmentos de cuentos, viñetas acerca de la adolescencia y el presente, acerca del sexo y las relaciones. Escribirla ha sido como aprender acerca de mí misma. Habla mucho del goce, del amor y el desamor, de la tristeza y la soledad. Y también es muy visual, acerca de la vida nocturna, de cómo piensa la gente y qué piensa la gente de nosotras. Dentro de la comunidad trans, mucha gente no ha tenido acceso a la educación, a la salud, a las oportunidades de empleo, y tenemos que pensar cómo construir una comunidad y educar a la gente.


Contado a Adam Critchley; editado y condensado para mayor claridad.

La serie In My Own Words de 2023 y 2024 ha sido posible gracias a la aportación financiera de Ford Foundation.

In My Own Words

Exige igualdad

Cómo el arte me salvó la vida

Por Feda Baeza