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An Afghan man cross a polluted river in Kabul, Afghanistan.
Musadeq Sadeq/AP
Medio Ambiente

Los científicos quieren que hacerle daño al medio ambiente sea considerado un crimen de guerra

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La guerra destruye vidas, economías y amenaza a las sociedades civiles. También tiene un impacto devastador en el medio ambiente, y es por eso que ahora los científicos quieren que las Naciones Unidas desarrollen protecciones ambientales más sólidas en tiempos de conflicto. Puedes unirte a nosotros para tomar medidas sobre temas relacionados aquí.

Bosques quemados. Ríos dañados por infraestructura rota. Animales sacrificados y expulsados ​​de sus hábitats. Los impactos ambientales de la guerra son asombrosos, pero a menudo son eclipsados ​​por otros conflictos sociales.

Ahora, en una carta publicada en la revista científica Nature, un grupo de científicos exhorta a las Naciones Unidas a que sea declarado crimen de guerra dañar el medio ambiente durante conflictos. La Comisión de Derecho Internacional de la ONU está en conversaciones hasta el 8 de agosto, y los científicos están pidiendo a los miembros que creen un marco "para proteger el medio ambiente en las regiones de conflicto armado".

"Hacemos un llamado a los gobiernos para que incorporen protecciones explícitas para la biodiversidad y utilicen las recomendaciones de la comisión para finalmente entregar un Quinto Convenio de Ginebra para defender el medio ambiente durante confrontaciones armadas", se lee en la petición.

"A pesar de los pedidos para una quinta convención hace dos décadas, el conflicto militar continúa destruyendo la megafauna, empujando a las especies a la extinción y envenenando los recursos hídricos", dice el texto de la petición. "La circulación incontrolada de armas exacerba la situación, por ejemplo, al impulsar la caza insostenible de la vida silvestre".

Independientemente de donde ocurra la guerra, devastará los ambientes locales. La invasión de Afganistán por parte de los Estados Unidos en 2001 ha provocado una deforestación rampante, fuentes de agua contaminadas y una contaminación del aire generalizada. Además de la contaminación creada por las bombas, el ejército de los Estados Unidos quema regularmente la basura en pozos abiertos, liberando toxinas nocivas al aire, y la maquinaria pesada hace que circule más polvo en la atmósfera.


Cuando los Estados Unidos atacaron Irak en 1991, las bombas que contenían uranio empobrecido provocaron la contaminación por radiación en el suelo y en las fuentes de agua, informó The Guardian.

El ejército de Estados Unidos también destruyó millones de hectáreas de bosque durante la guerra de Vietnam con una sustancia tóxica llamada "agente naranja". Los efectos ambientales de esa campaña de bombardeo aún se sienten hoy.

La guerra también ha puesto en gran peligro a las especies animales y vegetales. Durante las guerras civiles congoleñas, por ejemplo, especies diversas de animales como antílopes, elefantes y monos fueron asesinados y obligados a huir de sus hábitats destruidos. Incluso en tiempos de paz, los animales pisan regularmente las minas terrestres que quedaron en el lugar. Además, los productos químicos utilizados para fabricar armas pueden contaminar irrevocablemente las fuentes de agua, y la ilegalidad engendrada por la guerra puede dar lugar a actividades destructivas como las operaciones mineras ilegales.

Otro tema importante son las contribuciones que hacen los militares al cambio climático. El ejército de los Estados Unidos quemó más petróleo en Irak solo en 2008 que la cantidad anual que utilizarían 1,2 millones de autos. En general, el ejército de los Estados Unidos libera más emisiones de gases de efecto invernadero por sí mismo que muchos países. Los ejércitos también incendian regularmente pozos de petróleo para luchar contra su enemigo, liberando inmensas cantidades de gases de efecto invernadero a la atmósfera en el proceso.

La ONU ya insta a los países a proteger el medio ambiente en tiempos de conflicto a través del Día Internacional para Prevenir la Explotación del Medio Ambiente en la Guerra y los Conflictos Armados. En 2016 también se adoptó una resolución sobre el medio ambiente de la ONU para promover fuertes protecciones ambientales en la guerra.

En última instancia, si dañar el medio ambiente fuera un crimen de guerra, entonces la mayoría de los actos de guerra moderna estarían esencialmente prohibidos. Después de todo, no hay forma de lanzar una bomba sin dañar el suelo en el que cae.