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Estos jóvenes ayudaron a recaudar mil millones de dólares para las madres y niños de todo el mundo

Por qué los Global Citizens deberían preocuparse
Cada día, más de 800 mujeres y niñas mueren por causas prevenibles relacionadas con el embarazo y el parto. Pero hay un movimiento de países, empresas y organizaciones benéficas que intentan luchar por sus vidas, y esta semana se produjo un momento decisivo. Ayuda ahora a proteger a las mujeres y niños más vulnerables de todo el mundo.  


La decoración del Ayuntamiento de Oslo es magnífica, en especial por los maravillosos murales que abarcan paredes enteras y que representan los comienzos de Noruega. La vibrante historia del país está presente en cada habitación y el espacio juega además un papel decisivo para definir el futuro cada año.

Ocurre que se trata del lugar que alojó a los líderes mundiales más influyentes que se reunieron el pasado martes para definir la reposición del financiamiento del programa Global Financing Facility (GFF).


Lanzado en el 2015, el GFF es una organización que busca salvar la vida de más de 35 millones de personas cada año a través del financiamiento enfocado en la salud y nutrición de madres, niños y adolescentes. Hacen esto a través del trabajo con gobiernos e iniciativas de trabajo de campo para identificar y priorizar problemas de salud específicos que necesiten de la ayuda del programa. De este modo pueden ayudar a ubicar recursos a través de esfuerzos nuevos y existentes que resultarán en soluciones sustentables con resultados efectivos.

La Primera Ministro de Noruega, Erna Solberg, dialogó con Global Citizen para dar detalles sobre cuáles serán los próximos pasos y por qué proteger a la próxima generación de niños es tan importante.

“Tenemos demasiadas muertes innecesarias”, dijo Solberg. “Más de 5 millones de mujeres y niños mueren cada año de enfermedades prevenibles relacionadas con el embarazo y es posible hacer algo al respecto”.

Por ese motivo Noruega ha elegido ser co-patrocinador de la conferencia para la reposición del GFF, en colaboración con Burkina Faso, el Banco Mundial y la Fundación de Bill & Melinda Gates.

Ahora mismo el GFF trabaja en 27 países donde llevan ayuda efectiva a los sistemas de salud. Pero espera poder expandirse a otros 50 países enfocándose en el trabajo con problemáticas que van desde los derechos sexuales y reproductivos de las madres y bebés, hasta la supervivencia en el embarazo.

“Creo que la parte más importante es que las problemáticas ligadas a la salud básica no deberían ser consideradas un gasto”, dijo Solberg. “Es una inversión para sus países”.

Y Noruega ha liderado al mundo sobre esta idea este año. El 29 de septiembre, el Ministro de Desarrollo Internacional Nikolai Astrup anunció en el Global Citizen Festival en New York el compromiso de su país con $360 millones en financiamiento para el programa GFF hasta el 2020.

Ese momento sirvió para comenzar una cadena de compromisos como el de los gobiernos de Gran Bretaña, Canadá, Alemania y más. En total se reunieron mil millones de dólares en una mañana de reuniones, presentaciones, café y canapés.

El objetivo de la conferencia fue recaudar mil millones de dólares, pero el objetivo final del GFF es el de recaudar un total de $2 mil millones para ofrecer apoyo y ayuda para el período 2018-2023.


“Creo que es importante que países como Noruega muestren el deseo de invertir para que esto a su vez inspire a otros a contribuir”, le dijo Astrup a Global Citizen, momentos después de que el compromiso fue anunciado. “Hoy hemos visto fantásticos resultados y recaudamos más de mil millones de dólares con 10 nuevos donantes, por lo que creemos que el habernos comprometido de manera temprana en el Global Citizen Festival inspiró a otros a hacerlo”.  

Astrup expresó su agradecimiento para con la Fundación Bill & Melinda Gates, quienes se comprometieron con $200 millones en efectivo. Pero sin dudas luego de que 432,000 Global Citizens tomaron acción sobre este tema durante los últimos seis meses, algunos de los países más ricos del mundo se unieron a la causa. Astrup está realmente agradecido con aquellos jóvenes activistas que presionaron a sus gobiernos para hacer de esto una realidad.  


“Estoy realmente agradecido con todas aquellas personas que mostraron su apoyo con el programa GFF”, dijo. “Sin ellos los resultados no hubiesen sido tan buenos como lo fueron. Necesitamos que la gente se comprometa en asuntos importantes y necesitamos gente que se comprometa e interactúe con sus gobiernos para ayudar a ponerle fin a la pobreza extrema para el 2030”.

Después de un bombardeo de peticiones, emails y tuits, el Gobierno de Reino Unido se comprometió con la ayuda de £50 millones para el GFF hasta el 2020; Alemania con €50 millones que deberán ser previamente aprobados por el Parlamento; y Canadá con CAD $50 millones específicamente para el 2019.

Además se realizaron donaciones en millones desde Dinamarca, Japón, Quatar, Países Bajos y la Comisión Europea, mientras que países como Nigeria se comprometieron a invertir más en sus presupuestos de salud internos. Burkina Faso y Costa de Marfil también lo hicieron e, incluso, se recibió una donación de un misterioso donante anónimo por $75 millones.

No todo se trató de política y presentaciones. Algunos de los principales impulsores del GFF fueron los jóvenes veinteañeros enviados desde Nigeria, Tanzania, Malawi y Sierra Leona. Incluso un joven de 18 años, noruego, de Oslo, con 515,000 suscriptores en su canal de YouTube, se unió a la lucha luego de una presentación acerca de los 5 millones de mujeres y niños que mueren cada año de enfermedades prevenibles.

“Ese número me impactó porque básicamente es el mismo que el de toda la población de mi país”, dijo Madeleine Hoen, también conocida como Macerly a Global Citizen. “Uno de los principales puntos a destacar de la generación millenial y la generación Z es que hemos aprendido tanto acerca de lo imperfecto que es aún el mundo es que realmente queremos ayudar para hacer del mundo un lugar mejor”.

Alusine Bangura, coordinador nacional para las acciones juveniles en Sierra Leona coincidió: los jóvenes quieren ser parte de este proceso.

“No somos solo los líderes del mañana. Somos los líderes del presente”, le dijo a Global Citizen. “Si cualquier gobierno busca tener éxito y seguir en pie, los problemas que involucran a los más jóvenes deben ser una prioridad”.


Izundu Kosi, un joven representante que trabaja en diferentes alianzas y grupos de derechos humanos para mantener a Nigeria como una prioridad para los Objetivos de Desarrollo Sustentable, también explicó cuán ligadas están la inclusión de los jóvenes y la eficacia en la implementación del GFF.

“Nigeria ha tratado de involucrar a los más jóvenes a nivel nacional, pero la sola voz de una persona no puede ser representativa de una nación entera”, dijo Kosi. “Es muy importante tener más voces para que aquellas personas que viven en áreas marginadas de la población sean capaces de explicar cómo es posible ayudarlos a cubrir sus necesidades. Esto es importante porque una persona joven que vive una realidad acomodada a nivel nacional, probablemente no entiende esas realidades”.

La conexión entre lo nuevo y lo viejo es en definitiva el lineamiento del programa GFF. El financiamiento GFF no busca simplemente resolver los problemas con dinero, sino que entrega fondos para empoderar a los países para poder expandirse hacia sistemas ya conocidos. Se trata de invertir en la salud y nutrición de madres y niños, para que la próxima generación del país tenga las mejores posibilidades de brillar.

“No puedes diseñar algo para los adolescentes, sin adolescentes”, le dijo la Directora de GFF, Mariam Claeson a Global Citizen. “Para nosotros es un mantra: se trabaja con gente joven y se los consulta y hace partícipes del diseño. Son esenciales”.

Y es en ese proceso cíclico, en el que los Global Citizens realizan campañas para apoyar el programa GFF y hay mucha gente joven implementándolo, que nos encontraremos con una joven generación a cargo de nuestro futuro.


“Lo más inspirador es ver cuando tus hijos te realizan preguntas incómodas”, dijo Solberg. “Cuando ellos mismos han pensado en algo que tú no te habías planteado, cuando hacen una observación y terminan preguntándote: ¿esto es justo?”.

“Y no, probablemente no sea justo”, añadió. “Por eso, el hecho de ver los ojos brillosos de los niños explicándote que una situación no es justa, significa que debemos hacer algo al respecto”.