Cuando Alisha Logue heredó las tierras agrícolas rurales de su abuela en Georgia, pensó que estaba manteniendo el legado de su familia. Pero los costos crecientes hicieron que conservar la tierra fuera casi imposible, acumulando deudas cada vez mayores. Todo cambió cuando un programa de restauración de bosques apareció como un salvavidas y le empezó a pagar por restaurar los bosques en su propiedad. Ahora, como ella misma dice, “solo estamos viendo cómo crecen los árboles”.

La historia de Logue es solo una de varias que aparecen en From the Ground Up: Voices of the Carbon Market, una minidocumental realizado por el grupo the Beyond Alliance. La película se estrenó a principios de este año durante Climate Week NYC y sigue a familias de todo Estados Unidos que han transformado sus tierras para distintos proyectos enfocados en el clima — desde plantar pinos, tapar pozos de metano hasta restaurar bosques nativos. El documental muestra proyectos pensados para reducir o eliminar carbono mientras apoyan los medios de vida y la resiliencia local.

Estas historias personales se desarrollan en un contexto más amplio y preocupante: el mundo enfrenta una enorme brecha de financiamiento entre lo necesario para hacer frente al cambio climático y lo que realmente hay disponible. Se necesitan alrededor de 6 billones de dólares al año para cumplir con los Objetivos del Acuerdo de París. Los mercados voluntarios de carbono son una manera de ayudar a cerrar parte de esa brecha — pero solo si se usan con integridad y como complemento, no como excusa o sustituto, junto con medidas contundentes para reducir las emisiones.

Si necesitas recordar qué son exactamente los mercados de carbono, aquí tienes una explicación sencilla. Pero básicamente, va de esto: si se hacen bien, conectan financiamiento privado con soluciones climáticas que pueden fortalecer tanto ecosistemas como comunidades, y ayudan a acelerar la acción climática. ‘From the Ground Up’ enseña el impacto humano a través de familias que están encontrando formas de salir adelante protegiendo lo que más importa. Es un recordatorio potente de que cada tonelada de carbono eliminada o evitada puede cambiar futuros individuales y colectivos al mismo tiempo.

Se puede debatir mucho sobre los mercados de carbono, pero el documental pone de nuevo el enfoque en las personas. Hablamos con quienes crearon la película para descubrir por qué estas historias importan ahora, qué aprendieron de las comunidades que conocieron y qué esperan ver cambiar en el futuro.

Para mucha gente, el mercado voluntario de carbono puede sonar abstracto y para quienes crean políticas es un concepto difícil de explicar. ¿Cómo logró From the Ground Up hacer este tema más tangible y humano?

Queríamos hablar directamente con personas sobre su experiencia participando en el mercado de carbono porque nos parece algo interesante. Hay muchas explicaciones técnicas por ahí, pero entender cómo y por qué se involucra la gente, y qué obtiene realmente de este trabajo, no es siempre tan claro.

El documental resalta voces de lugares como Georgia, Illinois y Luisiana. ¿Qué idea principal motivó la elección de estas historias y regiones para representar el mercado voluntario de carbono?

Buscamos historias con un toque inesperado. La verdad, me sorprendió mucho saber que, por ejemplo, agricultores de ganado en Georgia estaban plantando árboles en sus antiguos pastos, y que los esfuerzos para llegar a pequeños productores y engancharlos en el mercado de carbono estaban liderados por una organización sin fines de lucro (American Forest Foundation).

También me sorprendió saber que las personas que perforan y mantienen pozos de petróleo y gas están siendo involucradas (por la empresa Tradewater con sede en Chicago) para tapar pozos con fugas. Porque la experiencia necesaria para perforar es la misma que se necesita para hacer el sellado correctamente, y con cientos de miles de pozos con fugas, esto abre oportunidades laborales reales. En Arkansas y Luisiana, me llamó la atención que los árboles nativos que planta Chestnut Carbon se plantan con un compromiso de mantener esos bosques por 100 años o más — eso es un compromiso enorme.

Las historias en la película se centran sobre todo en comunidades rurales y propietarios de tierras en Estados Unidos. ¿Qué crees que revelan sus experiencias sobre el papel de las personas comunes en la acción climática?

La mayoría de las personas en EE. UU. están ocupadas trabajando, criando a sus hijos o pagando cuentas. El cambio climático puede preocuparles o tal vez algún día les afecte un incendio o una inundación, pero concretamente pensar qué pueden hacer personalmente no suele ser la prioridad. Entonces, tener algún beneficio económico ligado a involucrarse —como el programa de American Forest Foundation en Georgia, que ayuda a aliviar la presión financiera pagando por el crecimiento de árboles en sus tierras— eso sí ayuda muchísimo.

Ponerle un valor económico a lo que la naturaleza hace por nosotros —hay gente a la que le choca pensar en la naturaleza así, pero si aceptamos que vivimos en una sociedad capitalista, es una manera efectiva de captar la atención de gente ocupada con el rol de los árboles al capturar carbono. Es algo que antes se daba por hecho, era invisible. Este programa también crea cambios consensuados sobre cómo se manejan tierras privadas. Todo esto quiere decir que la forma en que el mercado de carbono ha cambiado la percepción sobre lo valioso podría ser un modelo para enganchar a más personas comunes en la solución de grandes problemas ambientales en EE. UU.

Desde tu perspectiva, ¿cuál es el mayor mito sobre los mercados voluntarios de carbono y qué te gustaría que el público entendiera mejor después de ver la película?

Una combinación de factores como regulaciones improvisadas y poco conocimiento sobre este mercado causó mala prensa al principio, antes de que pudiera madurar realmente. 

La conclusión aquí debería ser: trabajemos para que los proyectos del mercado de carbono sean más responsables y comprobables, porque necesitamos todas las herramientas posibles para combatir el cambio climático, y los mercados de carbono financian una gran cantidad de trabajos regenerativos importantes que, de otro modo, no existirían.

Como cineasta, ¿por qué sentiste que era importante mostrar estos problemas climáticos a través de historias personales en lugar de datos o explicaciones sobre políticas?

Las y los expertos climáticos y los políticos ya han tenido muchas oportunidades para decir lo que piensan. Pero a quienes trabajan en el campo, como las y los agricultores, casi nunca los escuchamos directamente, así que mi intención era que sus historias y su manera de ver el mundo fueran un soplo de aire fresco.

Los mercados de carbono han sido cuestionados en cuanto a su efectividad. ¿Cómo garantiza Beyond que los proyectos que apoya, como los del documental, mantengan credibilidad y beneficios reales?

Las personas que forman parte de Beyond están usando su influencia colectiva para impulsar una mayor integridad e impacto dentro del mercado de carbono. Aplican una debida diligencia, rigurosa tanto interna como externa, para asegurarse de que sus inversiones generen beneficios concretos para las personas, el planeta y el clima. Los proyectos se evalúan con criterios clave de integridad — como adicionalidad, permanencia, durabilidad, fugas, doble conteo, impacto comunitario y un sólido monitoreo y verificación — para garantizar resultados reales y duraderos.

Además, Beyond promueve la integridad del mercado en general, apoyando iniciativas como los Core Carbon Principles de IC-VCM, que establecen un estándar global para créditos de alta calidad, y la Coalition to Grow Carbon Markets, que impulsa una mayor supervisión gubernamental y la alineación con el Acuerdo de París. Con estas acciones, Beyond contribuye a que la financiación de carbono logre soluciones climáticas medibles, creíbles y duraderas.

¿Cuál crees que es el siguiente paso para que Beyond siga contando historias y educando sobre el mercado voluntario de carbono y su papel para aumentar la financiación climática?

Aún estamos reflexionando sobre las lecciones de esta incursión en la narración climática, pero algo es seguro: hay muchas oportunidades y necesidad de compartir historias esperanzadoras que muestren ideas creativas aplicadas en proyectos de mercado de carbono. También necesitamos relatos que reflejen nuestra humanidad compartida — vivimos donde vivamos, todas y todos pisamos la misma tierra, respiramos el mismo aire y queremos heredar a las próximas generaciones un planeta pleno, sano, vibrante y vivo.

Pensando en el futuro, ¿qué te da esperanza sobre el impacto que pueden tener los mercados voluntarios de carbono en Estados Unidos o fuera?

Los mercados de carbono son una forma práctica de abordar el problema. En vez de decirle a la gente qué debe o qué no debe hacer, estos mercados crean incentivos para que hagamos cosas buenas por la salud del planeta. El mercado de carbono está pagando a quienes encuentran pozos de gas con fugas y los reparan, y también paga a personas y empresas por plantar árboles en sus tierras.

No es la única herramienta que necesitamos para resolver los problemas climáticos, pero puede ser una forma poderosa de financiar y de sumar aliados al trabajo indispensable para arreglar el desastre humano y regenerar los sistemas naturales que hacen posible nuestros hogares.

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Por Victoria MacKinnon