Los costos relacionados con el clima están aumentando rápidamente mientras los países enfrentan desastres más frecuentes y temperaturas en aumento, pero la carga no se distribuye de manera equitativa.

Durante años, muchos países que apenas contaminan han insistido en que enfrentan algunas de las consecuencias más graves del cambio climático, a pesar de que solo han contribuido con una pequeña parte de las emisiones globales históricas. Reconstruir después de fenómenos meteorológicos extremos y mejorar la infraestructura muchas veces obliga a los gobiernos a endeudarse con préstamos costosos, lo que aumenta la deuda y limita el gasto público en salud, educación y, al final, en la reducción de la pobreza.

Este desequilibrio dominó la conversación en la COP30 el mes pasado. Frente a esta situación, Francia llegó a Belém con la oportunidad de demostrar si su empuje reciente hacia un sistema de financiamiento climático más justo se traduciría en avances reales cuando de verdad toca actuar.

Así fue la participación de Francia en Belém

Francia lleva dos años impulsando una manera más justa de compartir esos costos. En la Cumbre por un Nuevo Pacto Financiero Global en París, el presidente Emmanuel Macron pidió mayor solidaridad con el Sur Global al proponer rediseñar las instituciones financieras para que ningún país tenga que elegir entre combatir la pobreza o el cambio climático.

Por eso, la COP30 fue una prueba para ver si esa ambición realmente se traducía en acción.

Una primera señal llegó cuando Francia respaldó el Tropical Forests Forever Facility (TFFF), una iniciativa liderada por Brasil que recompensa a los países por proteger los bosques en lugar de talarlos. En su lanzamiento, TFFF obtuvo el apoyo de 53 países y aseguró más de 5,5 mil millones de dólares americanos en compromisos iniciales. Al menos el 20% de esos fondos está destinado a pueblos indígenas y comunidades locales, quienes son clave para proteger los bosques tropicales.

Este lanzamiento exitoso de TFFF llegó tras meses de creciente urgencia política para la protección de los bosques. En el Global Citizen Festival Amazonia, la ministra delegada francesa Éléonore Caroit reafirmó el apoyo de Francia a la protección de las principales regiones de selva tropical en el mundo, incluyendo el Amazonas, la cuenca del Congo y los bosques del sudeste asiático. “Juntos, reafirmamos el compromiso de Francia de apoyar la selva tropical, avanzar en el desarrollo sostenible y fomentar la solidaridad global”, dijo Caroit en un video presentado en el evento.

En su mensaje, Caroit también contó que Francia va por buen camino para cumplir la promesa que hizo en la COP28 de invertir 500 millones de euros en bosques para 2030, presentando este compromiso como una prueba concreta de su liderazgo climático.

Estos anuncios aumentaron la atención antes de Belém, y más detalles sobre cómo se alinean los compromisos de Francia y los cronogramas previstos para iniciativas como TFFF ayudarían a monitorear los avances. Como todavía no hay metas específicas definidas antes de que termine la década, quedan dudas sobre cuánto dinero llegará realmente a las comunidades sobre el terreno. En la Guayana Francesa, por ejemplo, las comunidades indígenas y locales enfrentan problemas críticos de deforestación y derechos sobre la tierra, lo que muestra lo difícil que es convertir promesas globales en avances reales. En otras palabras, ahora el reto de Francia no es solo realizar un compromiso, sino definir su calendario y el modo de implementación.

El presidente Lula de Brasil y Emmanuel Macron de Francia se dan la mano durante la Cumbre COP30 en Belém, Brasil, 6 de noviembre de 2025.
Image: Eraldo Peres/AP

El papel de Francia en el financiamiento climático global

Un segundo desafío es la previsibilidad. Los países vulnerables al clima necesitan apoyo confiable, basado en donaciones, no en más deuda o plazos poco claros.

Y la necesidad de financiamiento climático previsible y libre de deudas es mayor que nunca. Actualmente, los países están negociando el próximo gran objetivo global de financiamiento climático como parte de la hoja de ruta "Baku a Belém". Esto incluye precisar cómo llegar a una meta de al menos 300 mil millones de dólares americanos en fondos públicos únicamente y un objetivo más amplio de 1,3 billones de dólares americanos anuales en financiamiento combinado público-privado para 2035.

Francia tiene un papel fundamental en alcanzar este objetivo. En 2023, Francia asignó 7,2 mil millones de euros en financiamiento climático, con 2,8 mil millones de euros dirigidos específicamente a adaptación al clima. Sobre el papel, eso sitúa al país entre los mayores contribuyentes climáticos del mundo. Sin embargo, gran parte de este apoyo se da en forma de préstamos, lo que suma más deuda a países ya impactados por el clima. Hasta ahora, Francia no ha publicado un plan financiero claro ni ha especificado qué parte de su apoyo futuro será en donaciones o préstamos. Sin una estructura clara, la implementación puede ser desigual entre países con diferentes capacidades fiscales.

El impulso para lograr más apoyo previsible y basado en donaciones plantea preguntas sobre de dónde vendrán los nuevos recursos. El gobierno francés intenta responder parcialmente a esto con un mecanismo llamado “impuestos solidarios”.

Los impuestos solidarios son tasas sobre actividades contaminantes e industrias, como los vuelos en avión, que generan nueva financiación libre de deuda para el bien social general, como inversiones para el clima y el desarrollo. Francia introdujo este concepto en 2006 con su impuesto solidario a los boletos de avión, también conocido como “impuesto Chirac”. Desde entonces, este enfoque ha generado ingresos constantes para iniciativas de salud y desarrollo e inspiró modelos similares en otros países.

Impuestos solidarios con impulso internacional, polémica en casa

En los últimos años, Francia se ha enfocado en construir alianzas internacionales para que más países apliquen impuestos solidarios. En la COP30, ayudó a expandir el Grupo de Trabajo Global de Impuestos Solidarios y a fortalecer la Coalición de Impuestos Solidarios para Vuelos Premium. Ambas iniciativas buscan ampliar los países y sectores que coordinan el financiamiento basado en impuestos solidarios. Muchos negociadores ven estos impuestos como herramientas justas para que quienes más contaminan apoyen a las comunidades vulnerables al clima que afectan.

Pero a nivel local, la situación es más compleja. El mes pasado, el Ministerio de Transporte francés declaró que Francia “no tiene intención de aumentar más el impuesto solidario”, aunque siga promoviendo el enfoque a nivel internacional. En su presupuesto para 2025, el gobierno eliminó la asignación automática que dirigía estos ingresos hacia programas de desarrollo y clima. Organizaciones de la sociedad civil advirtieron que, sin esta asignación, esos fondos podrían ir al presupuesto general en vez de a compromisos climáticos internacionales, como se pensó originalmente. Estos cambios en casa debilitan un impuesto que Francia suele promocionar como modelo para un financiamiento climático justo y predecible. Si el objetivo es impulsar los impuestos solidarios como una solución justa, la política interna debe estar a la altura de su discurso internacional.

¿Qué sigue para Francia?

Lo que Francia debe hacer ahora

COP30 dejó claro que Francia tiene todo lo necesario para impulsar acciones ambientales, desde la protección de bosques hasta mecanismos financieros innovadores. Pero cumplir con estos compromisos requiere transparencia y constancia.

En resumen, a Francia todavía le falta:

  • Publicar un cronograma claro y fechas límite de seguimiento para su contribución de 500 millones de euros al TFFF;
  • Definir una hoja de ruta para su financiamiento climático después de 2025, comprometiéndose a entregar apoyos en forma de subvenciones para la adaptación y para enfrentar las pérdidas y daños;
  • Alinear la política fiscal sobre aviación nacional y las reglas de asignación con su defensa internacional de los gravámenes solidarios;

Desarrollar una estrategia integral y a largo plazo para proteger los bosques que ponga por escrito el liderazgo indígena y los derechos sobre sus tierras, incluyendo sus territorios de ultramar.

Lo que tú puedes hacer

Francia ayudó a definir la agenda en Belém. Pero las palabras no son suficientes: ahora toca demostrar esa ambición con hechos.

Tu puedes aportar y ayudar de estas maneras:

  • Pídele a los legisladores franceses que restablezcan el impuesto solidario a las aerolíneas y vuelvan a establecer reglas claras para el uso de fondos climáticos y de desarrollo;
  • Anima a Francia a aumentar el monto de subvenciones en su financiamiento climático y a publicar un plan ambicioso y transparente para después de 2025;
  • Apoya campañas como Protect the Amazon (PTA) para poner el dinero directamente en manos de pueblos indígenas y comunidades locales que protegen los bosques, y sigue de cerca cómo se implementan fondos nuevos como el TFFF.

Es el momento de que Francia esté a la altura de sus estándares ambiciosos y se convierta en el líder climático global que el mundo necesita hoy.

Editorial

Defiende el planeta

Francia refuerza su financiamiento climático, pero el desafío sigue siendo cumplirlo

Por Sarah El Gharib