En los últimos años no han faltado las malas noticias — y, a veces, se ha sentido como demasiada negatividad junta. Guerras, despidos, hambrunas, sequías, fenómenos meteorológicos extremos y enfermedades, entre otras cosas, han pasado factura al mundo en conjunto, y quienes están en situación más vulnerable son quienes se llevan la peor parte. 

En pocas palabras: no hay mejor momento que ahora para mostrar amabilidad, empatía y apoyo a la gente que te rodea.

A nivel individual quizá no tengamos el poder de parar guerras o resolver el cambio climático, pero sí podemos actuar para compartir alegría y amabilidad en nuestro día a día. Todos hemos pasado por momentos duros y todos sabemos lo poderosos que pueden ser esos pequeños gestos que nos ayudan a seguir adelante. 

La capacidad humana de ser amable literalmente ha cambiado el mundo una y otra vez, y ahora mismo al mundo le vendría genial un poco más de cortesía y ternura.

Lo mejor de ser amable o de repartir alegría es que todo el mundo gana: la amabilidad se siente bien (y lo es) — la investigación ha demostrado que ser amable nos hace más felices—, la vida de alguien se vuelve un poquito más fácil y se libera un poco más de energía positiva al universo. Si antes no practicabas la amabilidad, empieza ya — ya nos lo agradecerás. 

Si no sabes por dónde empezar, no te preocupes: en este artículo te damos algunas ideas. La amabilidad tiene mil formas y, aunque quizá no lo hayas pensado, los actos de amabilidad también son activismo: cambian el mundo un gesto pequeño a la vez. Hemos preparado una lista de 12 cosas fáciles que cualquiera (pero especialmente tú) puede hacer para esparcir amabilidad y alegría en su vida diaria, para ayudarte a compartir amabilidad y tomar acción por un mundo más compasivo.

1. Dona sangre.

Donar sangre puede dar un poco de cosa, pero es rápido y fácil, y tu donación puede salvar hasta tres vidas. Además, te dan un snack gratis, así que… ¿qué más quieres? 

Solo busca un banco de sangre o un centro de donación cerca de ti y pide cita. Y no te preocupes si tienes una semana completa: tu donación será vital siempre que encuentres un rato para donar.  

2. Recoge la basura.

Solo necesitas guantes y un par de bolsas de basura para convertirte en un defensor del entorno de tu zona — una especie de ejército de una sola persona contra la contaminación por plásticos. Si te parece un plan demasiado solitario, también puedes organizar recogidas con tus amistades, compañeros de trabajo, familia e incluso vecinos. Y de paso podrías conocer a más gente de tu comunidad que también se indigna con la basura tirada por ahí.  

3. Apoya a los bancos de alimentos locales.

Quizá sea demasiado intentar afrontar en solitario la crisis alimentaria global, así que ¿por qué no empezar por lo cercano y combatir el hambre en tu comunidad? Puedes donar tu tiempo, ayudar en campañas de recogida, donar alimentos (sobre todo no perecederos), echar una mano preparando o descargando grandes donaciones, o incluso ayudar con el reparto. Hay un montón de opciones, pero la mejor forma de apoyar a un banco de alimentos es averiguar qué es lo que de verdad necesita la gente en tu zona. 

Hoy en día muchos bancos de alimentos tienen redes sociales y webs, pero también puedes simplemente preguntar por uno cerca de ti y pasar a ofrecer ayuda. Averigua qué tipo de ayuda necesitan y mira cómo puedes apoyar mejor esa necesidad. 

4. Haz cumplidos de verdad.

A ver, ¿a quién no le gusta un cumplido? Puedes alegrarle el día a alguien con algo como: “se te da increíble tu trabajo” o “siempre estás para tus amigos”, y aún mejor si te tomas un momento para que sea específico. Sea como sea, los cumplidos son de las formas más simples de amabilidad.

5. Haz voluntariado.

Hay organizaciones benéficas y sin ánimo de lucro de todo tipo haciendo un trabajo brutal para afrontar un montón de problemas en nuestras comunidades — y necesitan toda la ayuda posible. Ni siquiera tiene que ser dinero: puedes ofrecer tu tiempo, tus habilidades o tus servicios. Y se siente genial saber que la vida de alguien es un poquito más fácil gracias a lo que aportas. 

6. Regala lo que no necesitas.

La mayoría tenemos muchas más cosas de las que realmente necesitamos — ya sea ese jersey que compraste y nunca te has puesto, o estanterías llenas de libros que probablemente no vas a leer.  Créenos: en algún lugar hay alguien que va a valorar eso que tú no estás usando. 

Date una vuelta por tu casa o tu habitación y busca ropa, zapatos, electrodomésticos, cubiertos, artículos de higiene, cinturones, productos sanitarios y cualquier otra cosa que esté en buen estado pero que ya no necesites, y dónalo. 

Si no sabes por dónde empezar, limpia los artículos, hazles fotos y compártelos en tus redes sociales o en grupos de tu comunidad. Puedes usar apps como FreeCycle o Next Door, y no te olvides de las tiendas solidarias o de segunda mano de tu zona. También puedes donárselo directamente a alguien — mucha gente comenta online las cosas que necesita. 

7. Comparte la inspiración. 

¿Tienes una cita, canción, peli, artículo o videoclip que te dé esperanza o te inspire a querer mejorar el mundo? Compártelo hoy con una persona que conozcas y con una persona desconocida. ¡Puede darles un empujón y animarles a empezar a actuar en su vida también! 

8. Escribe una postal a alguien con quien no hablas desde hace tiempo.

Las postales son baratas y son una forma genial de decirle a alguien con quien no hablas hace tiempo que estás pensando en el. También puedes darle las gracias por formar parte de tu vida o recordarle un momento divertido — seguro que sumas puntos de amistad, pero, sobre todo, le alegrarás el día a esa persona. 

9. Da clases de apoyo a niños o ayuda con la lectura en escuelas. 

Una educación de calidad no podría ser más importante cuando se trata de tener el mejor comienzo en la vida… y hay muchísimos peques en todo el mundo que necesitan una mano para acceder a una educación de calidad.


Pero ya sea dando clases de apoyo o ayudando a peques a leer en el cole, hay un montón de formas discretas de ayudar. Échale un ojo a las organizaciones benéficas locales que trabajan en educación en tu comunidad y mira si puedes ayudar dando apoyo escolar o colaborando con la organización de otras maneras.

También puedes hacer voluntariado en colegios públicos o en oficinas de bienestar infantil de tu zona para dar refuerzo en mates, literatura, informática… ¡y en lo que se te ocurra! Muchas de estas organizaciones y colegios públicos tienen coordinadores/as que te orientan y te dan recursos para que puedas empezar.

10. Ofrécete a llevar una bolsa, ayudar a alguien a cruzar la calle o hacer una foto cuando estés por ahí.

Puede que no parezca gran cosa, pero ofrecerte a ayudar a alguien a cruzar la calle, llevar una bolsa o empujar un carrito puede mejorarle el día al instante. Así que, si estás por ahí y ves a alguien que parece que necesita una mano, ofrécela.

11. Regálale a alguien una playlist personalizada de Spotify/YouTube/Apple Music.

Regálale a alguien una lista de reproducción con canciones, vídeos graciosos o documentales que creas que le van a gustar. Igual es justo el impulso de ánimo que necesitaba.

12. Deja snacks para tus compas del trabajo de forma anónima.

Puedes dejar barritas de proteínas en la nevera de la oficina, galletas en los escritorios de tus compañeros o deslizar una tarjeta regalo debajo de su teclado cuando no estén mirando. Básicamente, puedes ser el Santa secreto de todo el año que la oficina no sabía que necesitaba… y tú disfrutas en secreto de la alegría de quien lo recibe.

Si puedes hacer aunque sea un poquito de esta lista, estarás sumando una cantidad enorme de amabilidad y alegría al mundo… ¿qué puede ser mejor?

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12 cosas fáciles que puedes hacer ya para contagiar amabilidad

Por Akindare Lewis