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The Svalbard Global Seed Vault is seen Monday Feb. 25, 2008 in Longyearbyen, Norway.
John McConnico/AP
Alimentos y Hambre

Las temperaturas cercanas a la “Bóveda Global de semillas” están aumentando 3 veces más rápido que en el resto del mundo

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A medida que el cambio climático se acelera en todo el mundo, los sistemas agrícolas se enfrentan a desafíos sin precedentes, incluso a medida que aumenta la demanda de alimentos. Los Objetivos Mundiales de las Naciones Unidas le piden a los países que desarrollen sistemas sostenibles de producción de alimentos. Puedes unirte a nosotros para tomar medidas sobre este tema aquí.


Ubicada en una montaña no lejos de la Antártida, accesible solo por un túnel de concreto a prueba de agua, la Bóveda Global de Semillas de Svalbard en el archipiélago de Svalbard en Noruega contiene casi 1 millón de semillas.

Construida para asegurar la mayor colección de cultivos del mundo, una vez se pensó que la bóveda era indestructible. Pero en los últimos años, las temperaturas en Svalbard han aumentado tres veces más rápido que el promedio mundial y las precipitaciones en la zona se han intensificado, según un nuevo informe de la Agencia Ambiental Noruega.

Para finales de siglo, las temperaturas en las islas podrían subir hasta 10 grados centígrados en comparación con los niveles preindustriales, que es cinco veces más alto que el límite absoluto recomendado por el acuerdo climático de París.

El aumento de las temperaturas ha provocado que el permafrost que rodea la bóveda se derrita. En 2016, las fuertes lluvias y el permafrost derretido inundaron la entrada de la bóveda, lo que obligó a las organizaciones que supervisan el banco de semillas a revisar su diseño.

"Ya no se puede confiar en el permafrost", dijo Hege Njaa Aschim, gerente de comunicaciones de Statsbygg, que supervisa la infraestructura de la bóveda. "No es como la roca, como solía ser, es como el suelo”.

"Tuvimos que convertir el túnel en un túnel de concreto a prueba de agua", le dijo a Global Citizen. "Tuvimos que cambiar todo el suelo y el permafrost, 17,000 metros cúbicos de materiales, y en cambio, hemos congelado el suelo y capa por capa de tuberías de enfriamiento".

Después de un costo de reconstrucción de $11.7 millones, el doble del precio inicial del proyecto, el banco de semillas finalmente se estabilizó. Sin embargo, las condiciones rápidamente cambiantes en Svalbard resaltan cómo las semillas dentro de la bóveda podrían ser necesarias antes de lo esperado.

A menudo se la conoce como la "bóveda del día del juicio final", pero Neil Palmer, jefe de comunicaciones de Crop Trust, que supervisa la bóveda, le dijo a Global Citizen que el "día del juicio final", con sus connotaciones apocalípticas, es engañoso.

“La bóveda es más mundana y práctica, es como hacer una copia de seguridad de tu disco duro”, dijo.

"Seguimos viendo historias sobre la bóveda del día del juicio final", dijo Palmer. "La idea agrega un toque muy agradable a la historia original, pero ese título sugiere que contendría semillas en caso de catástrofe o desastre nuclear, y la gente podría remar allí y reiniciar la agricultura”.

"En realidad esta bóveda es más una política de seguridad para las bóvedas de semillas del mundo en caso de que sufran un mini juicio final", agregó. "No está ahí en caso de una crisis global; está ahí para proporcionar una protección específica a diferentes bancos de genes en todo el mundo".

La bóveda global de semillas tiene duplicados de semillas encontradas en los más de 1,700 bancos de semillas de todo el mundo. Está ahí por si estas bóvedas en particular fallan o enfrentan desafíos.

Por ejemplo, algunos bancos de semillas enfrentan desafíos de financiamiento que pueden causar problemas de mantenimiento, como un enfriamiento inconsistente en las cámaras de semillas. Por eso, se recomienda que los bancos de semillas permanezcan a -18 grados Celsius para proteger la integridad de las semillas, y las interrupciones de la temperatura pueden dañar las muestras.

Otros bancos de semillas se encuentran en zonas de conflicto y pueden ser dañados por bombas, o las personas que los supervisan pueden huir. Palmer señaló el ejemplo de un banco de semillas en Alepo, la ciudad siria que ha sido bombardeada y reducida a escombros, como una que ha enfrentado desafíos particulares en los últimos años.

Los desastres naturales como los terremotos también representan un riesgo para los bancos de semillas, y el aumento del nivel del mar podría inundar otros.

La pérdida de una variedad de semilla en particular, señala Crop Trust, es tan irreversible como la extinción de un dinosaurio.

“La Bóveda Global de Semillas de Svalbard es naturalmente fría y está protegida de desastres naturales”, dijo Palmer. También tiene una financiación constante y está situada en un país estable.

"Noruega es visto como un país confiable que es muy transparente", dijo Palmer. "Hay muchos problemas relacionados con los bienes culturales, los bienes nacionales. Y los países que necesitan un socio en el que puedan confiar".

La estabilidad de la bóveda de Svalbard también permite una segunda función clave: el desarrollo de nuevas semillas.

"Hay un buen valor en la conservación de las semillas", dijo Palmer. “Representan miles de años de patrimonio agrícola. Aunque eso solo no va a hacer nada por el futuro”.

"La razón por la que estos bancos de genes son importantes es que contienen diferentes muestras de cultivos y son utilizadas por los mejoradores para desarrollar cultivos que puedan soportar el cambio climático, más sequías, plagas y enfermedades", dijo. "Proporcionan a los científicos innovación para superar a algunos de los desafíos que todos enfrentamos en la producción mundial de alimentos".

Además de almacenar duplicados de semillas, el equipo de Crop Trust también recolecta semillas silvestres que, en tiempo real, se adaptan a entornos cambiantes.

“Hay semillas que se están adaptando a todas las condiciones que el clima les está lanzando", dijo Palmer. "Hay un esfuerzo por traer algunas de esas semillas a la bóveda que corren el riesgo de perderse por el cambio climático, el desarrollo, la urbanización y la deforestación”.

"Si las bóvedas están disponibles para los científicos, entonces podrán hacer híbridos para encontrar las características que desbloquean algunos de esos secretos para desarrollar variedades más importantes", dijo.