Marina El Khawand es una joven activista por la salud en Líbano, aprendiz de abogada, estudiante de farmacia y emprendedora social. Tras la emergencia de Beirut en 2020, fundó Medonations, una organización de defensa médica de la que sigue siendo presidenta hasta hoy. Esta iniciativa ha apoyado a más de 25,000 pacientes y familias, permitiéndoles acceder a medicamentos esenciales. Gracias a su trabajo construyendo una comunidad que promueve una atención médica accesible y de calidad, ha sido reconocida por el Young Activists Summit. Aquí, con sus propias palabras, comparte lo que significa para ella ese reconocimiento y cuenta cómo utiliza la tecnología para mejorar el acceso a la salud en Líbano, donde el espacio cívico está obstruido

Me volví activista por la salud a los 18, después de la devastadora explosión en el puerto de Beirut en 2020

En ese momento yo era estudiante de segundo año de Derecho, cuando ese día cambió mi vida para siempre. Caminé entre las ruinas, rodeada de destrucción y pérdida, sintiéndome profundamente impotente. Vi cuerpos sin vida, sentí el peso del trauma y simplemente no pude dar la espalda. Uno de los recuerdos más fuertes fue entrar en un edificio afectado en Karantina para revisar a una anciana que se negaba a evacuar. La encontré pálida e inmóvil, y en su mano tenía una caja de medicamento rota —un inhalador—, el mismo que usa mi mamá para el asma. Fui corriendo a distintas farmacias, buscando desesperadamente un reemplazo, pero en todas estaba agotado. Nuestro sistema de salud roto hacía que conseguir medicamentos básicos fuera un lujo. Entonces, recurrí a las redes sociales, en concreto a Instagram. 

Autos llenan una calle dañada un día después de la explosión en el puerto de Beirut, Líbano, 5 ago. 2020.
Image: Hussein Malla/AP

Publiqué una petición, etiqueté a la economista Danielle Hatem (@ddoesbusiness) y, en solo dos horas, me respondió. Gracias a ella, conseguí 12 cajas de ese mismo inhalador. Mientras iba de camino a entregarlas, me di cuenta de algo que sigue marcando mi trabajo: en la salud, no tenemos el privilegio de esperar ni segundos, minutos o horas. Estamos luchando en milisegundos. Al llegar a la puerta de la señora, vi cómo su pecho subía y bajaba, y confirmé que seguía respirando —gracias a Dios. Al sacar la primera caja de medicamento, de las doce que llevaba, comenzó a llorar. Fue el momento más feliz y más triste, ambos a la vez. Fue ahí cuando entendí, con dolor y total claridad, que en nuestro país muchas veces nuestras vidas no importan. Da igual si vivimos o morimos, si sufrimos o sobrevivimos. 

Ella tomó las primeras inhalaciones del inhalador, y me quedé a su lado durante una hora y cuarto. Sin hablar, sin interacción, solo estuvimos presentes. Cuando finalmente tuve que irme, la abracé y fue el abrazo más sentido que he dado en mi vida. Sentí su corazón latir. Y cada vez que recuerdo esta historia, vuelvo a sentir exactamente lo mismo. Me susurró una frase que lo cambió todo: “Gracias por salvarme la vida.” Fue intenso, casi irreal. 

En ese abrazo, en su voz, en esa frase y en el aire de su agradecimiento, encontré mi propósito. No fue solo una reacción al trauma, sino la forma de transformarlo en sanación.

Ese momento fue lo que encendió Medonations.

Lo que empezó ayudando a una sola persona, se volvió un movimiento, una comunidad, una familia global que recolecta y entrega ayuda médica gratuita, igualitaria y justa en todo el Líbano — ya llegamos a más de 25,000 personas. Hemos construido infraestructuras y creado un puente entre las personas que lo necesitan y la atención que merecen. No ha sido fácil; es un desafío emocional, político y muchas veces caótico, pero también es inmensamente significativo y gratificante. 

El dolor de ese día sigue conmigo, pero es lo que impulsa todo lo que hago. Lo que empezó con unas pocas cajas de medicamentos, creció más allá de lo que jamás imaginé. Al ver que más personas pedían ayuda y más voluntarios se unían, Medonations fue evolucionando hasta convertirse en una iniciativa estructurada y, finalmente, en una ONG internacional con sede en Líbano y Francia. Hoy nuestra comunidad se extiende a 65 países gracias a una familia global de voluntarios y personas comprometidas. 

En los últimos 5 años, hemos apoyado a más de 25,000 pacientes y familias, facilitando el acceso a medicinas esenciales. Hemos entregado más de 600 suministros médicos por todo el país y movilizado a más de 2,000 voluntarios de todo el mundo. También hemos cubierto cientos de cirugías y tratamientos para personas que no tenían otra opción. 

Marina El Khawand fundó y preside Medonations, organización que ya ayudó con medicinas a más de 25,000 pacientes y familias.
Image: Young Activists Summit/Antoine Tardy

Medonations nace de una creencia sencilla: la salud debe ser accesible, gratuita, igualitaria y justa. Nos mueve la compasión, la comunidad y el compromiso de devolver la dignidad a la atención médica. Lo que empezó como una acción de cuidado se transformó en un movimiento que lucha para que nadie se quede atrás a la hora de acceder a la salud. Hace poco también nos expandimos al ámbito healthtech lanzando la clínica inteligente gratuita, para llegar a todos, incluso a quienes viven en zonas vulnerables, y darles la oportunidad de recibir la mejor atención médica posible. Para mí, Medonations no es solo una organización, es un movimiento de esperanza formado por miles de personas que creen que a nadie se le debe negar el derecho a la salud.

Ser reconocida por el Young Activist Summit es mucho más que un premio, es un honor para toda la vida.

Lo siento como una mano sosteniendo la nuestra, una forma de decir: “estamos aquí, conocemos tu lucha, vemos tu dedicación y esfuerzo, y vamos a apoyar esta misión y este trabajo.” Este reconocimiento es para mi gente, para cada paciente cuya lucha, voz y sufrimiento impulsa el trabajo de Medonations. Nos da fuerzas para llegar a más comunidades, escalar soluciones, innovar y amplificar las voces de quienes casi nunca son escuchados. 

Es un recordatorio de que el activismo liderado por jóvenes realmente puede lograr cambios tangibles, incluso

en los contextos más desafiantes. Pero sobre todo, es una llamada a la acción dirigida a gobiernos, comunidades e individuos de todas partes, para que apoyen a los pacientes, respalden iniciativas que hagan que la salud sea accesible para todos, usen la tecnología para el bien y se unan a nosotros para transformar la esperanza en atención real. Personalmente, te invito a que, si puedes, apoyes a Medonations para que sigamos ayudando a quienes más nos necesitan. Cada donación, cada hora de voluntariado, cada mensaje de solidaridad nos permite llegar a más pacientes y brindarles el cuidado, la dignidad y la esperanza que merecen.

Por crear una comunidad en defensa de salud accesible, Marina El Khawand fue reconocida en el Young Activists Summit. Aquí posa con otrxs premiadxs.
Image: Young Activists Summit/Antoine Tardy

Trabajar en el activismo en el área de la salud en Líbano implica muchísima responsabilidad y complejidad.

La demanda por atención médica básica y medicamentos supera ampliamente lo que el sistema y las organizaciones locales pueden ofrecer, y muchas veces la gente espera que ONGs como Medonations intervengan donde los recursos del gobierno no llegan. Como estamos comprometidos a ayudar a todos, en todos lados, esto puede agregar presión adicional. A veces genera tensión o malentendidos, porque los recursos son limitados pero las necesidades son universales, y la gente, naturalmente, mira hacia nosotros para cubrir vacíos que no siempre podemos asumir de forma sostenible.

Al mismo tiempo, los problemas de fondo —como las ineficiencias, la mala distribución de recursos y la ayuda que no siempre llega a quienes más lo necesitan— añaden niveles de desafío. No todas las organizaciones logran enfocar su ayuda de la manera más efectiva, así que recae todavía más responsabilidad en nosotros para ser transparentes, rendir cuentas y actuar con visión estratégica.

Todo esto nos empuja a innovar. Nos anima a crear rutas de distribución eficientes, aprovechar la tecnología y centrarnos en soluciones basadas en datos que alcancen a los más vulnerables. También nos recuerda por qué es tan importante construir alianzas sólidas. El trabajo exige mucho, pero cuando vemos que las vidas mejoran, la esperanza se renueva y las comunidades se fortalecen, todo vale la pena. Lo que me da fuerzas para seguir es la comunidad a la que servimos. Cada historia, cada paciente, cada familia me recuerda por qué hay que seguir, incluso cuando el camino se complica. Nuestra resiliencia es nuestra forma de resistir.

Veo un Líbano donde la salud sea un derecho garantizado para cada paciente.

Un país donde nadie tenga que saltar un tratamiento, interrumpir su medicación, ni arriesgarse a sufrir un agravamiento de su salud o incluso morir solo porque no puede acceder a atención. Cada paciente merece dignidad, continuidad en su tratamiento y protección. Líbano puede aspirar a un sistema que tome como ejemplo las mejores prácticas de países con cobertura de salud universal, gobernanza transparente y atención médica integral para los pacientes.

En la práctica, esto significaría acceso universal a medicamentos y tratamientos, y que los pacientes reciban sus medicamentos sin costo, sin importar el precio, así como ocurre en algunos sistemas europeos. Todos contribuyen a través de impuestos o un seguro, pero los medicamentos siempre están disponibles cuando se necesitan. Además, incluiría un sistema de identificación médica unificado que conecte de forma segura los historiales, medicamentos y tratamientos de los pacientes en todos los hospitales, clínicas y farmacias, para que nadie quede fuera. También implica hospitales públicos y clínicas reforzados que ofrezcan atención de calidad y a tiempo para cada paciente, ya sea de zonas rurales o urbanas.

Para avanzar en esta visión, imagino políticas que aseguren la continuidad del tratamiento, para que pacientes con enfermedades crónicas o que necesiten terapias vitales nunca pierdan una dosis. Programas de salud orientados por datos y enfocados en los más vulnerables, garantizando siempre la transparencia en el uso de los recursos. Y por último, colaboración entre el gobierno, la sociedad civil y socios internacionales, para construir soluciones sostenibles y justas, en vez de parches temporales.

Estas reformas no son ideales abstractos; reflejan la realidad de cada paciente que veo en Medonations. Sus luchas, voces y sufrimiento son la razón por la que existe este trabajo. Cada persona merece vivir, sanar y tener esperanza.

Sueño con un sistema de salud en Líbano que avance hacia el estándar de calidad, equidad y dignidad que cada persona merece.

Marina El Khawand es activista juvenil por la salud en Líbano, abogada en formación, estudiante de farmacia y emprendedora social.
Image: Young Activists Summit/Antoine Tardy

Este artículo, relatado a Gugulethu Mhlungu, ha sido ligeramente editado para mayor claridad.

La serie 2025-2026 In My Own Words forma parte del contenido financiado por becas de Global Citizen.

In My Own Words

Combate la pobreza

El día que Beirut explotó, encontré mi propósito. Ahora defiendo sistemas de salud más justos.

Por Marina El Khawand