Para millones de personas en Bangladesh, las inundaciones no son solo un desastre aislado: cada vez más, se están convirtiendo en una forma de vida. Año tras año, las familias se ven obligadas a reconstruirlo todo después de inundaciones y ciclones devastadores, un ciclo que no hace más que empeorar con el cambio climático. Como uno de los países más vulnerables del mundo ante el clima, Bangladesh tiene una decisión que tomar: seguir dependiendo de los combustibles fósiles o apostar por un futuro de energía limpia. Lo que está en juego es enorme: Bangladesh necesitará al menos 12.000 millones de dólares para 2050 para combatir el cambio climático. Pero cada dólar que se va en importar combustibles fósiles es un dólar que no se invierte en salud, educación e infraestructura: inversiones clave para un país que ya lidia con la pobreza y la desigualdad.

El precio de no actuar: cómo el cambio climático ya le está costando a Bangladesh
La vulnerabilidad de Bangladesh ante el cambio climático es innegable. Dos tercios del territorio del país están a solo cinco metros sobre el nivel del mar, lo que lo deja expuesto a un riesgo mayor por ciclones, inundaciones y deslizamientos. Los daños vinculados al clima ya son enormes: las familias rurales gastan casi 2.000 millones de dólares al año en reparar daños climáticos, una cifra que supera el gasto del gobierno y equivale a 12 veces la ayuda climática internacional que reciben. Para 2050, el 17% del territorio de Bangladesh podría perderse por el aumento del nivel del mar, desplazando a millones de personas y reduciendo en un 30% la tierra agrícola. El cambio climático no es una amenaza lejana: ya está transformando vidas.

El costo económico es brutal. Los daños relacionados con el clima podrían costarle a Bangladesh hasta un tercio de su PIB agrícola y, bajo ciertas condiciones, hacer que su PIB caiga hasta un 9% para 2050, con la agricultura llevándose el golpe más fuerte. Las comunidades más pobres, muchas veces en zonas rurales, cargarán con la peor parte, agravando la pobreza y la desigualdad. Aldeas enteras están siendo tragadas por el mar. Los eventos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes, empujando a las familias a migrar y profundizando la pobreza.

Romper con la dependencia de los combustibles fósiles
A pesar de estos desafíos, Bangladesh sigue dependiendo de los combustibles fósiles, con una tasa neta de importación de energía del 44,3%. Esta dependencia es un riesgo económico enorme. En 2022, cuando los precios globales de la energía se dispararon, las reservas internacionales de Bangladesh se desplomaron.

Las reservas internacionales —el conjunto de divisas y activos extranjeros que mantiene el banco central de un país— son clave porque permiten estabilizar la moneda, pagar importaciones esenciales y responder ante crisis. Cuando las reservas bajan demasiado, la inflación sube y lo básico, como los alimentos y los medicamentos, se vuelve más caro, empujando a millones aún más hacia la pobreza. 

Invertir en energías renovables ofrece una salida. Al pasarse a la energía solar y eólica, Bangladesh puede reducir su dependencia de importaciones caras, proteger la economía de la volatilidad del precio del combustible, hacer que la electricidad sea más accesible para las familias y liberar recursos para otras inversiones, como educación, salud y esfuerzos de adaptación climática. Esto no es solo una decisión ambiental: es una decisión económica. Cada taka que se gasta en combustibles fósiles es una oportunidad perdida para lograr crecimiento y resiliencia a largo plazo.

Impulsar un futuro más justo: por qué la energía renovable puede sacar a millones de la pobreza
La crisis energética de Bangladesh también es un tema de justicia social. Los apagones cuestan 3.300 millones de dólares al año, y golpean de forma desproporcionada a las comunidades más pobres. La energía renovable, especialmente la solar y la eólica, podría llevar electricidad confiable y asequible a zonas rurales y regiones desatendidas. Para millones de bangladesíes que viven en pobreza extrema, el alto costo de la electricidad obliga a tomar decisiones durísimas entre comida, atención médica y educación. Al reducir la dependencia de los combustibles fósiles, la energía renovable estabilizaría los precios y haría la electricidad más accesible, permitiendo que las familias con bajos ingresos administren mejor sus recursos limitados. 

Además, las zonas con mayores tasas de pobreza son las más expuestas al cambio climático del país. Las políticas climáticas enfocadas en estas áreas vulnerables atacan a la vez el riesgo ambiental y las desigualdades sistémicas que mantienen a la gente en la pobreza. Al invertir en renovables, Bangladesh puede reducir la pobreza energética, promover una economía más equitativa y asegurar que los beneficios de la transición verde se sientan en toda la sociedad. Tener acceso a energía confiable no es solo encender luces en casa: es activar oportunidades, desarrollo y un camino real para salir de la pobreza.  

Un mensaje global: cómo la transición verde de Bangladesh puede inspirar cambios
El mundo está atravesando una policrisis: una red de desafíos conectados entre sí, como el cambio climático, la inestabilidad económica y la migración. Bangladesh está en primera línea, con 4,1 millones de personas desplazadas por desastres relacionados con el clima, una cifra que se espera que suba a 13,3 millones para 2050.  

Y lo más importante: la respuesta de Bangladesh puede enviar un mensaje potentísimo. Si Bangladesh, pese a tener recursos limitados, logra escalar con éxito la energía renovable, desmonta la idea de que las limitaciones económicas justifican no actuar frente al clima. Eso marca un precedente para otros países en desarrollo y mete presión moral y diplomática sobre los países más ricos para que aceleren sus propias transiciones. Al demostrar que la energía limpia es viable incluso en economías emergentes, Bangladesh refuerza el argumento a favor de compromisos globales más ambiciosos y de más rendición de cuentas en las negociaciones climáticas.

Lo que viene: por qué Bangladesh debe actuar ya con la energía renovable
Bangladesh está en una encrucijada. Las decisiones que se tomen hoy no solo van a definir su economía: van a determinar el futuro de millones de personas que viven en la primera línea del cambio climático. Apostar por energías renovables no es solo cuestión de sostenibilidad; es cuestión de supervivencia, independencia económica y de asegurarte de que ninguna comunidad se quede atrás. El costo de no hacer nada es muchísimo mayor que el precio de la transición. Al elegir renovables, Bangladesh tiene la oportunidad de liberarse de la dependencia de los combustibles fósiles, sacar a millones de la pobreza energética y construir un futuro donde el crecimiento no se consiga a costa del planeta. 

Y además, puede mandar un mensaje claro al mundo: si un país en desarrollo con recursos limitados puede tomar medidas climáticas valientes, entonces los países más ricos y con mayores emisiones no tienen excusa para seguir retrasándolo. El camino a seguir está clarísimo. El momento de actuar es ahora.

Esta serie es posible gracias al financiamiento de Beyond Bretton Woods y Middlebury College.

Editorial

Defiende el planeta

Bangladesh en la encrucijada climática: urge invertir en renovables

Por Atiyk Ahmeed