Dieu-Nalio Chery es un fotógrafo originario de Haití que vive en Michigan. Trabaja como fotógrafo en la Universidad de Michigan y también es fotoperiodista independiente para medios como The New York Times, Reuters, Washington Post, Haitian Times y The Associated Press. En 2019, su cobertura de la crisis política y humanitaria en Haití hizo que Chery recibiera la Medalla de Oro Robert Capa, otorgada por el Overseas Press Club.

Su trabajo continuo documentando la crisis en Haití, donde el espacio cívico está reprimido, también lo llevó a convertirse en finalista del Premio Pulitzer de fotografía de última hora en 2020. Aquí, con sus propias palabras, Chery cuenta cómo la represión del espacio cívico afectó su vida y su trabajo galardonado; y detalla cómo la Artistic Freedom Initiative lo ayudó a trasladarse a un nuevo país después de enfrentar amenazas en Haití.

Llevo más de dos décadas siendo fotógrafo.

Dieu-Nalio Chery, fotoperiodista de Haití, en el estudio de fotografía de U. Michigan, 12 dic 2025, Ann Arbor. Él es reconocido como fotógrafo y artista visual, con enfoque en derechos humanos e injusticia social.
Image: Sylvia Jarrus for Global Citizen

Nací en Haití, justo antes de la revolución que terminó con el régimen de Duvalier en 1986. Crecer en un país marcado por la división política y la lucha por la democracia me inspiró a descubrir la fotografía desde pequeño. En la primaria, improvisaba cámaras y fingía que capturaba momentos. Esa pasión me llevó, a los 20 años, al estudio fotográfico de mi tío en la capital, Puerto Príncipe, y ahí inició mi misión de contar las historias de quienes casi nunca son escuchados. Estaba decidido a ser fotógrafo; aprendí solo, leyendo libros y usando una cámara Minolta prestada por un compañero, y así aprendí a valorar el poder de encuadrar y congelar momentos a través de la fotografía.

En 2003, me uní al grupo Journalistes en Action, tomando fotos de eventos gubernamentales cuando el presidente Aristide todavía estaba en el poder. A partir de ahí, empecé a adentrarme en los barrios marginales, muchas veces llenos de crimen, y a conectarme con gente común. Fue una época difícil, con muchas lecciones sobre violencia, sufrimiento y criminalidad, especialmente en lugares como Cité Soleil, conocida por la presencia de pandillas.

Después del devastador terremoto que azotó Haití en 2010, aumentaron los asesinatos, secuestros y la violencia.

Al ver cómo trataban las autoridades a las víctimas, decidí dedicarme al fotoperiodismo y empecé a trabajar para Associated Press justo después del desastre natural. En ese momento, muchos fotógrafos extranjeros llegaron para documentar la devastación causada por el terremoto de 7.5 grados. Aunque la comunidad internacional aportó mucho dinero para la reconstrucción, la mayoría de los haitianos sentía que ese progreso nunca llegaba a sus vidas. Eso generó frustración, especialmente cuando veían a personas, tanto extranjeras como locales, tomando fotos de su sufrimiento.

En medio de los barrios más complicados y también en los pasillos del poder, cada vez me di más cuenta de la resiliencia del pueblo haitiano frente a la adversidad. Para un periodista, no hay manera más poderosa de mostrar y contar la vida diaria de una nación que a través de la foto. Por eso, muchas de mis imágenes son hoy íconos reconocidos de eventos históricos en Haití, como abusos de derechos humanos, protestas violentas, arrestos ilegales, corrupción, hambre, personas sin hogar, terremotos, huracanes e inundaciones. También documenté hechos como los expulsiones violentas de personas en los campamentos de desplazados internos después del terremoto de 2010. Gracias a eso, mis fotografías han captado la atención y han sido utilizadas por organizaciones internacionales de derechos humanos.

En el desafiante año 2019, mi compromiso fue puesto a prueba como nunca antes.

Me tocó cubrir la ratificación del nuevo Primer Ministro, Williams Michel. Ya tenía la experiencia suficiente como para anticipar los disturbios, pero no podía imaginar lo que iba a pasar. Llegué temprano, equipado con protección, y me encontré inmediatamente en medio de choques entre diferentes facciones políticas. Entre el caos, empecé a seguir al senador Jean Marie Ralph Féthière, cuya confrontación con los manifestantes cambiaría mi vida para siempre.

Cuando la tensión alcanzó el límite, el senador Féthière, en un momento de pánico, disparó su arma. Todo se descontroló; volaron balas por todas partes, y por mala suerte una me alcanzó en la mandíbula. En ese instante, la frontera entre ser espectador y ser parte de la historia se hizo borrosa, y todo quedó registrado por mi cámara. Paralizado por el shock, solo pensaba: “Me dispararon”. Pero mis ganas de documentar la realidad pesaron más que el miedo. Me di cuenta de mi herida al ver sangre en mi chaleco. Mi compañero, Andres Martínez Casares de Reuters, enseguida vino a ayudarme. La adrenalina tapó el dolor, pero el peligro era claro: necesitaba atención médica. A pesar de todo, mi pasión por el periodismo seguía intacta.

Dieu-Nalio Chery

Dieu-Nalio Chery
Ruling party Senator Ralph Fethiere fires his gun outside Parliament as he arrives for a vote on the ratification of Fritz William Michel's nomination as prime minister in Port-au-Prince, Haiti, Monday, Sept. 23, 2019.
Dieu Nalio Chery/AP

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Protestors and a disgruntled sector of the Haitian police force known as Fantom 509 storm a police station to free imprisoned fellow officers in Delmas, Port-au-Prince, Haiti, March 17, 2021.
Dieu Nalio Chery/AP

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Looters flee from the Nissan auto dealership set ablaze during a protest by a disgruntled sector of the Haitian police force known as Fantom 509, in Port-au-Prince, Haiti, March 17, 2021.
Dieu Nalio Chery/AP

Dieu-Nalio Chery

Dieu-Nalio Chery
In this Jan. 22, 2014 photo, Betania Bruno, 26, sits with her children next to her few belongings after she was evicted from the Petion-Ville Golf Club, a camp for displaced people of the 2010 earthquake, in Port-au-Prince, Haiti.
Dieu Nalio Chery/AP

En 2021, cubrí una protesta realizada por miembros de los antiguos policías conocidos como Phantom 509. Exigían la devolución de los cuerpos de cinco policías que murieron durante un operativo en un barrio en el centro de Puerto Príncipe. Todo se puso violento cuando fueron a varias comisarías y liberaron a compañeros que estaban presos. Después llegaron a una concesionaria de autos llamada Universal Motors y comenzaron a saquear. Intenté tomar una foto en la entrada del lugar, pero los ex policías enmascarados me señalaron y uno dijo: “¿Quieres ser el mejor periodista del país? Pues si tomas una foto, te vamos a matar”.

Tengo mis trucos para sacar fotos sin que la gente se dé cuenta, así que seguí trabajando. Luego, un grupo de pandilleros apareció porque la concesionaria les pagaba por seguridad, y empezaron a dispararles a los saqueadores. Me tiré al piso detrás de un muro y traté de tomar fotos. Finalmente, arrastraron los cuerpos de los saqueadores hacia afuera. Saqué algunas fotos y me fui. Le dije a mi chofer que corriéramos en zigzag para tener menos probabilidades de recibir un disparo si nos atacaban.

Para un periodista, no hay manera más fuerte de retratar y comunicar la vida cotidiana de una nación que a través de la fotografía.

Dieu-Nalio Chery, fotoperiodista, toma fotos en el campus para una nota sobre la nieve en la U. de Michigan el 12 de dic. de 2025 en Ann Arbor, donde vive ahora.
Image: Sylvia Jarrus for Global Citizen

Tres días después de que AP publicara la foto, un amigo mío, que es periodista, me llamó y me dijo: “Oye Chery, el jefe de la banda G9 de Cité Soleil me llamó, y quiere saber de ti por las fotos que publicaste.” 

Empecé a sentir pánico porque, en 2018, asesinaron a mi colega y amigo Vladimir Legagneur, que estaba cubriendo una historia en el barrio marginal de Grand Ravine, una zona en la capital. La investigación sobre su muerte no avanzó porque las autoridades estaban involucradas en su asesinato. Tuve una carrera exitosa en Haití, pero después de que amenazaron mi vida, me di cuenta de que no podía quedarme. Necesitaba encontrar la manera de salir de mi país y empezar de nuevo en otro lugar — finalmente, terminé exiliado en Nueva York.

Quienes se mudan como refugiados a otro país se enfrentan a muchísimos retos.

Dieu-Nalio Chery, fotoperiodista, choca los cinco con su hijo Jahnalio, 3, mientras trabaja en su casa el 12/dic/2025, Ann Arbor, Mich.
Image: Sylvia Jarrus for Global Citizen

Cuando me mudé a Nueva York por seguridad en julio de 2021, no contaba con el apoyo familiar que me ayudara a adaptarme, tampoco sabía cómo encontrar un lugar para vivir ni cómo acceder a ayuda legal para entender mis opciones migratorias. Cuando conocí a la Artist Freedom Initiative, sentí un alivio enorme. Me ayudaron a conseguir alojamiento, me conectaron con personas clave para mi red, me ofrecieron talleres para integrarme en los campos profesionales y me guiaron en todo el proceso migratorio. Sin su apoyo, no habría podido continuar con mi trabajo después de mi beca de un año en The City University of New York. Creo que toda persona artista o fotógrafa que busca refugio en otro país necesita este tipo de ayuda para poder asentarse con éxito.

Mi sueño es publicar un libro con mi trabajo, documentando mis experiencias para las futuras generaciones e inspirarlas con mi resiliencia. Quiero que mi arte llegue a las personas adecuadas que pueden facilitar el cambio.

Como artista, necesito protección y la libertad de expresar mis ideas por medio de imágenes. También deseo sentirme parte de la nueva comunidad a la que me he unido.

Dieu-Nalio Chery, fotoperiodista, con sus hijxs Ruthnise, 16, Sara-Jah, 9, Jahnalio, 3, y su esposa Mathilde en su casa el 12 dic 2025 en Ann Arbor, Mich.
Image: Sylvia Jarrus for Global Citizen

Este artículo, narrado a Gugulethu Mhlungu, ha sido editado ligeramente para mayor claridad.

La serie 2025-2026 In My Own Words forma parte del contenido financiado con becas de Global Citizen.

In My Own Words

Combate la pobreza

Me dispararon en Haití haciendo mi trabajo, pero seguí disparando mi cámara.

Por Dieu-Nalio Chery