La UE tiene una de las huellas ambientales más grandes del planeta, y hoy gran parte de lo que consume sigue alimentando la destrucción de los bosques lejos de su territorio.
Soja para alimentar ganado, carne, aceite de palma, café y cacao llegan a Europa desde países como Brasil, Indonesia o República Democrática del Congo, muchas veces ligados a invasiones ilegales de tierras, deforestación y amenazas a comunidades indígenas.
El Reglamento sobre Deforestación de la UE (EUDR) fue creado para ponerle fin a esto. Pero tras la presión de la industria, su aplicación se ha retrasado, permitiendo que las empresas sigan ganando mientras los bosques desaparecen.
Este octubre, los líderes europeos evaluarán cómo se está aplicando la ley. Es nuestra oportunidad para alzar la voz y dejar claro: personas en todo el mundo exigen proteger los bosques, respetar a los pueblos indígenas y aplicar la ley sin retrocesos.