La desembocadura del río Amazonas es una de las áreas más ricas y frágiles del mundo, llena de vida, biodiversidad única y comunidades tradicionales. Pero todo esto está amenazado: Petrobras quiere explorar petróleo allí a pesar de los enormes riesgos y estudios incompletos.
Los científicos ya han advertido que los estudios realizados hasta ahora son insuficientes y que si hay un derrame, será casi imposible contener el daño ambiental. Además, el ruido y el movimiento de la maquinaria pueden afectar la vida y el comportamiento de animales como peces, tortugas, manatíes e incluso ballenas.
Apostar por el petróleo ahora, en el mismo año en que Brasil celebra la COP30, es un paso atrás: necesitamos energía limpia y renovable, algo viable y esencial para combatir la crisis climática. La exploración petrolera en la Amazonía empeora los impactos climáticos, aumenta los desastres ambientales y afectará negativamente la economía, las facturas de electricidad, los precios de los alimentos y más.
Es por eso que la presión pública es esencial. Cuando miles de personas hablan juntas, los líderes escuchan. Envía un tweet o etiqueta al Presidente @LulaOficial, @petrobras y @MinasEnergia exigiendo: ¡No al petróleo en el Amazonas!