Los bosques son vida. Son el hogar de más del 80% de las especies terrestres del mundo y ayudan a mantener nuestro clima estable. Pero en este momento, están siendo destruidos para cultivar los alimentos que llegan a nuestros platos, como la carne alimentada con soja, el aceite de palma y el chocolate. En respuesta, la UE creó una ley poderosa para mantener los productos vinculados a la deforestación fuera de los mercados europeos.
Esa ley, el Reglamento de Deforestación de la UE (DERU), se suponía que comenzaría el año pasado. Pero después de la resistencia de la industria y los gobiernos, la UE la retrasó. Ahora, las grandes empresas no necesitan cumplir hasta finales de 2025, y las más pequeñas incluso más tarde.
Ese retraso tiene consecuencias. Cada minuto que esperamos, se pierde más bosque. Las comunidades que han protegido estas tierras durante generaciones, especialmente los pueblos indígenas, quedan expuestas, sin garantías de que se escuchen sus voces o se respeten sus derechos de propiedad.
La UE tiene las herramientas para liderar al mundo en la detención de la deforestación. Lo que necesita es la voluntad política para seguir adelante. Estamos pidiendo a la Comisión Europea y al Parlamento que defiendan los objetivos originales de la ley, aseguren la aplicación efectiva, apoyen los derechos de los pueblos indígenas y exijan total transparencia a las empresas que se benefician de la destrucción de los bosques.
Firma la petición y la entregaremos en octubre.