El Amazonas es uno de los mayores tesoros de la Tierra, y está desapareciendo. Detrás de las motosierras y el humo, hay una poderosa fuerza: la demanda global de carne. Los bosques son talados para criar ganado o cultivar soja, no para alimentar a las personas, sino para alimentar a los animales que comemos.
Este no es solo un problema local. El Amazonas estabiliza el clima global, almacena enormes cantidades de carbono y apoya a las comunidades indígenas y a una biodiversidad insustituible. Cuando cae, todos sentimos el impacto, a través del aumento de las temperaturas, el clima extremo y la desaparición de la vida silvestre.
La mayoría de nosotros no nos damos cuenta de que lo que está en nuestro plato puede estar directamente conectado con esta destrucción. La conexión entre la agricultura, la carne y la deforestación a menudo está oculta, pero es real y urgente.
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